A 75 años del Día de la Lealtad: Río Cuarto y un acercamiento al peronismo que tardó en llegar
El fervor por el peronismo no llegó de inmediato a Río Cuarto, como sí sucedió en Buenos Aires. Por eso, el 17 de octubre de 1945 no generó mayores manifestaciones en la ciudad. A 75 años del primer Día de la Lealtad, Rebeca Camaño Semprini, doctora en Historia, docente de la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora de Conicet, se refirió a los acontecimientos que fueron la antesala de la llegada de Juan Domingo Perón al poder y señaló que, como en la década del 50, este año los discursos se seguirán desde aquí por medio de la virtualidad.
“El 17 de octubre de 1945 fue un parteaguas de la historia argentina como pocas otras jornadas, dado que significó la irrupción de los trabajadores en la vida política nacional. A partir de entonces, nada sería igual en nuestro país. Cada aspecto social y cultural se vio transformado con la llegada del peronismo al escenario político. Si bien persistieron prácticas heredadas de los cuadros partidarios radicales y conservadores que nutrieron al naciente movimiento y en el interior del país el peso de los trabajadores en las estructuras partidarias fue notablemente menor que en el área metropolitana, es indudable que aquella calurosa jornada de octubre, en la que los trabajadores cometieron la osadía de meter sus pies en la fuente de la Plaza de Mayo, apropiándose para siempre de un espacio que hasta entonces les era ajeno y hasta un cierto punto vedado, implicó una crisis de deferencia”, precisó Camaño Semprini en diálogo con Puntal.
-¿Qué sucedió el 17 de octubre de 1945 en Río Cuarto?
-Ese día no hubo paro en la ciudad, dado que el Comité de Unidad Sindical se declaró contrario a la manifestación a favor de Perón. Los trabajadores riocuartenses concurrieron normalmente a sus puestos de trabajo y, aunque hubo algunos enfrentamientos menores, a diferencia de lo ocurrido en otras ciudades del interior, no se produjeron manifestaciones públicas de importancia. Posteriormente, de cara a las elecciones de febrero de 1946, los sindicados locales apoyaron la fórmula presidencial de la Unión Democrática. Sin embargo, los 2.519 votos que cosechó el peronismo en dichas elecciones, frente a los 1.277 logrados por la oposición, dejaron en claro que los trabajadores riocuartenses habían sido conquistados por esta nueva fuerza política. Se produjo un divorcio entre la representación sindical y la política, que se corrigió años después.
“A los ajenos a este proceso les resultó un tanto difícil digerir esta nueva realidad. Son conocidas las referencias al aluvión zoológico que despertó entre los más selectos de la intelectualidad porteña. Pero también causó revuelo en una sociedad como la de Río Cuarto, mucho más pequeña y menos cosmopolita que la de Buenos Aires, donde se hicieron sentir voces reaccionarias. En los años siguientes, no se les perdonó a los trabajadores riocuartenses que llegaran a la Plaza Roca en mangas de camisa y que luego se las quitaran y las enarbolaran en el mástil de la Plaza Olmos como un símbolo de los descamisados. La prensa opositora se horrorizó ante la impertinencia y recordó el 17 de octubre como una noche oscura”, agregó la docente.
-Pese a las críticas, los trabajadores celebraban…
-Los trabajadores festejaron sin tapujos la aurora de los nuevos tiempos. Algunas veces, como en 1947, las celebraciones se vieron opacadas por las disidencias internas. En otras oportunidades, los peronistas de la ciudad se trasladaron a Buenos Aires en tren para celebrar en la propia Plaza de Mayo. Finalmente, desde 1950, se reunieron en Plaza Roca para escuchar por altoparlante los discursos de los dirigentes sindicales, de Evita y de Perón. Había música y baile. Es decir, se festejaba a la distancia. Este año va a ocurrir una situación similar, ya que las celebraciones se harán a través de una plataforma virtual.
-Río Cuarto ha tenido idas y vueltas con el peronismo. Si bien en 1948, cuando Perón y Evita vinieron a la ciudad fueron recibidos y vivados por una multitud, años más tarde un grupo importante de vecinos apoyó el golpe de 1955 que derrocó a Perón…
-Para comprender la ambigua relación de Río Cuarto con el peronismo resulta fundamental atender a cuáles fueron sus rasgos de configuración originaria en la ciudad. Para la década de 1940, Río Cuarto tenía cerca de 50 mil habitantes, con un marcado predominio de los profesionales, comerciantes, productores e industriales por sobre los dependientes. Dentro de estos últimos, había una significativa preponderancia de los empleados del sector terciario con respecto a los trabajadores de la industria, actividad que por entonces no había superado la etapa manufacturera. Esto se tradujo en un predominio de un radicalismo renovador dentro de la conformación inicial del peronismo local, por sobre el laborismo. Y, dentro del laborismo, había una preponderancia de los sectores medios y profesionales respecto a los trabajadores. En ese sentido, si bien en los años previos la Secretaría de Trabajo y Previsión fue eficiente en su tarea de mediar en las relaciones entre empleadores y trabajadores y de acercar las bases sociales al emergente peronismo y permitir su triunfo en 1946, eso no se tradujo en la construcción de una nueva estructura partidaria. Más tarde, con la creación de la Subdelegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión y la creciente institucionalización del movimiento obrero en torno a la regional de la CGT (Confederación General del Trabajo), que fue intervenida en noviembre de 1947, se logró vencer la resistencia de los gremios locales. De esta forma, a partir de 1948, se emprendió exitosamente la tarea de constituir un movimiento obrero peronista que luego permitió alcanzar, en 1951, el apoyo incondicional de los sindicatos de Río Cuarto a la candidatura a la reelección de Perón.
“Este proceso de sindicalización del peronismo riocuartense tuvo como contracara una progresiva obrerización del peronismo local. Esto quedaría plasmado, por ejemplo, en la conformación del Concejo Deliberante. Entre 1952 y 1955, el bloque justicialista estaba dominado por profesionales liberales, mientras que entre julio y septiembre de 1955 casi todos los concejales peronistas eran obreros, como el caso del dirigente de Agec, Julio Ayup”, añadió la investigadora.
Impacto
Más adelante, la doctora Camaño Semprini sostuvo que los procesos que se vivieron por aquellos años tuvieron una fuerte incidencia en la vida política y social riocuartenses, donde todavía persistían ciertos criterios elitistas.
“Los conflictos que generó la crisis de deferencia inaugurada por el peronismo se hicieron sentir, incluso, al interior del movimiento. En una ciudad mediana como era Río Cuarto, la percepción de que el orden social vigente hasta entonces era injusto y la no aceptación de un lugar social determinado tuvieron dificultades para imponerse”, remarcó.
Y finalizó: “Puede decirse que el 17 de octubre es una fecha que caló tan hondo en los corazones de los trabajadores riocuartenses que, en octubre de 1955 (con Perón ya derrocado), las autoridades locales debieron recordar que el Día de la Lealtad no era un día feriado y que, por lo tanto, debían asistir a sus puestos de trabajo. Para ese entonces, los días del gobierno peronista se habían acabado, pero no así las transformaciones y los clivajes sociales”.