Losada subrayó que el suicidio es un "fenómeno multicausal y que abordarlo requiere una mirada integral, comunitaria e interdisciplinaria". En ese sentido, señaló que uno de los principales obstáculos para la prevención tiene que ver con los mitos que persisten en el imaginario colectivo.
Las ideas que se deben derribar
La especialista identificó tres creencias erróneas que considera especialmente peligrosas.
La primera es que hablar sobre el suicidio puede incitar a alguien a cometerlo. Según Losada, ocurre exactamente lo contrario: abrir espacios de escucha y diálogo es en sí mismo una forma de prevención.
La segunda es que sólo las personas con enfermedades mentales diagnosticadas están en riesgo. Si bien existe una predisposición mayor en ciertos casos, la psicóloga advirtió que también hay que prestar atención a personas impulsivas que no presentan signos visibles de sufrimiento psicológico.
La tercera creencia errónea es que quien intentó suicidarse una vez no lo volverá a hacer porque ya superó esa crisis. Para la especialista, ese razonamiento subestima la complejidad de los estados emocionales y, sobre todo, el dolor del otro.
Quiénes están más expuestos
La terapeuta precisó que la franja más vulnerable son los "varones de entre 15 y 18 años, seguida por el rango de 24 a 35 años. El 80% de los casos corresponde a hombres".
Entre los factores de riesgo mencionó la depresión, el aislamiento, la soledad y la impulsividad extrema. En contrapartida, destacó los factores de protección: gozar de buena salud física y mental, contar con una red de apoyo familiar y de amigos, y sostener creencias religiosas. Sin embargo, hizo especial hincapié en que el mayor factor protector es el vínculo social: "los sujetos que se ven incluidos en una comunidad de pertenencia, como clubes sociales, instituciones o equipos de trabajo con espacios de escucha son los que más protegidos quizás pueden estar".