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El hombre golpeado por policías amplió su declaración y pidió sus pertenencias

Carlos Galíndez, el vecino de Río Segundo que denunció un feroz ataque por parte de cuatro efectivos al salir de Río Cuarto, se presentó en Tribunales para ser querellante. El lamentable episodio ocurrió el 17 de enero pasado.
 

Carlos Galíndez, el vecino de Río Segundo que denunció apremios policiales por parte de cuatro efectivos de la Departamental Río Cuarto, se presentó ayer en los Tribunales locales para ampliar su declaración respecto del episodio por el que tuvo que ser hospitalizado y operado, a causa de la feroz golpiza.

Galíndez llegó acompañado por su abogado, Diego Chiechi, y por su esposa, Jorgelina Bazán. Tras comparecer ante el fiscal, habló ante los micrófonos de Puntal AM! y brindó los pormenores del suceso por el cual terminó siendo trasladado a la comisaría de Banda Norte, primero, y luego a otra dependencia policial.

En ese sentido, precisó que, al negarse a firmar una planilla en blanco, se desató una discusión con los policías que lo llevó hasta la alcaidía, donde fue golpeado hasta quedar inconsciente.

“Una mujer policía me dijo: ‘A vos te haría falta una buena cagada, sos muy pícaro’”, relató Galíndez, respecto al momento en que resolvieron trasladarlo desde Banda Norte hasta la Departamental.

Paso a paso

Galíndez recordó que, como había estado trabajando en Río Cuarto, su mujer le pidió conocer la ciudad. Fue en ese marco que estuvieron de paso y que, al no encontrar un hotel para quedarse a dormir, decidieron volverse a Córdoba.

A poco de iniciar el viaje, Galíndez y su esposa se detuvieron a la vera de la ruta para ir al baño y, a escasos metros, paró otro vehículo. En minutos, llegó un móvil policial y redujo al conductor del segundo auto.

Seguidamente, aparecieron más patrulleros y los efectivos que descendieron se acercaron hasta la unidad de Galíndez para pedirle documentación. Luego, los hicieron bajar y se los llevaron esposados a la comisaría de Banda Norte, sin brindarles ninguna explicación, según el relato del denunciante.

“Nos retuvieron sin decirnos nada. Durante la madrugada, vino una mujer policía y me pidió que firmara un papel con nuestros datos y el 80 por ciento de la hoja en blanco, a cambio de darnos la libertad. Agarré la hoja, taché los espacios en blanco, firmé y aclaré que lo hacía con reserva de ley, lo que la hizo enojar. Fue ahí que me empezaron a empujar. Me subieron al móvil y me llevaron a otra dependencia (la Unidad Departamental) y, sin mediar palabra, me sacaron la ropa y me empezaron a pegar. Recibí tres o cuatro golpes y me desmayé. Cuando me desperté en el calabozo no me podía mover. Después vino otro policía que me ayudó a salir y me sentaron en un escritorio para que firme otro papel sin fecha ni hora. Fue allí cuando me dieron la libertad”, recordó Galíndez.

El denunciante afirmó que todavía tiene moretones como consecuencia de la golpiza y dijo que le tuvieron que colocar dos placas de titanio porque le destrozaron la mandíbula.

Abogado

Por su parte, el abogado Chiechi aseguró que uno de los objetivos de su visita a Río Cuarto es que a Galíndez se le devuelvan sus objetos personales y las herramientas de trabajo para que, paulatinamente, pueda volver a su vida normal. Asimismo, informó que se constituyeron como querellantes en la causa.

“Si no le devuelven sus elementos, vamos a hacer una denuncia penal”, advirtió el letrado.

Por otro lado, criticó que uno de los policías que participaron de la golpiza contra su cliente haya estado en actividad pese a estar imputado por otro caso.

“No nos explicamos cómo estaba en funciones un efectivo que tenía una imputación con elevación a juicio”, destacó Chiechi.