María Cristina Zapata le puso el sello de su nombre al emprendimiento textil que lleva adelante hace unos 20 años en Río Cuarto, orientado a la confección de piezas únicas en telares creados para la ejecución de técnicas ancestrales.
Con el correr de los años, sus trabajos han sido premiados por distintas instituciones vinculadas al mundo cultural y fueron tales distinciones las que la posicionaron en el mercado nacional y la facultan a tomar parte de destacadas muestras nacionales e internacionales.
“Hace casi 20 años que trabajo con técnicas ancestrales de comunidades originarias de América del sur. Confecciono piezas con telares que nosotros mismos fabricamos y uso materiales que tenemos a nuestro alcance”, explica a I + I Córdoba María Cristina, para precisar que habitualmente debe realizar adaptaciones en función de los espacios de habitabilidad actuales, debido a que antiguamente un telar podía medir entre 4 o 5 metros de altura. Y agrega: “Hay materiales que hoy no los tenemos o que son inadecuados en función del lugar donde vivimos, entonces hacemos una adaptación y lo mismo con las herramientas. No usamos los cuatro palos que usaban antiguamente, nos hemos acomodado con cosas que entren en la casa”.
100% artesanal
“Todo lo hacemos acá, en casa. Compramos las maderas, hacemos el diseño y a medida que voy trabajando, voy viendo qué mejoras le puedo hacer a un telar y analizando cómo resulta mejor su uso. Lo único que no hago es el hilado, que lo compro hecho en Catamarca, porque lleva mucho tiempo y en la ciudad no hay gente que lo haga. Son hilados de lana de oveja y de llama”, cuenta la emprendedora.
María Cristina Zapata está convencida que parte de su compromiso con la actividad que realiza está en poder retransmitir las técnicas ancestrales a las nuevas generaciones, y es por ello que su taller, ubicado en Saint Remy 1245, también sirve de espacio para el dictado de clases y cursos en telares. “Tengo, a la vez, otro oficio: soy mosaiquista y también desde hace muchos años. Hice cursos en Ravena, Italia, y actualmente estoy trabajando con Carolina Marconi, coordinando la tarea del grupo Enjambre, en al concreción de un Vía Crucis en mosaico, en las paredes del Cementerio municipal”, añade.
“Todo lo hacemos acá, en casa. Compramos las maderas, hacemos el diseño y a medida que voy trabajando, voy viendo qué mejoras le puedo hacer a un telar y analizando cómo resulta mejor su uso”. María Cristina Zapata.
-¿Cómo aprendió las técnicas ancestrales?
- Yo aprendí investigando y tomando cursos con profesores en Buenos Aires, Tucumán, Catamarca y en el sur del país, y buscando a gente que esté en el tema. Pero la idea es aprender de las mismas comunidades originarias y recién ahora estoy pudiendo entrar en ellas, porque no es fácil. A veces tienen miedo de que se conozcan sus saberes y es entendible por todo lo que vivieron. Pero de a poco se abren y te cuentan de qué se trata.
-¿En qué se diferencia un tejido artesanal de otro industrializado?
-La gran diferencia es que si ves un tejido hecho en un telar industrial se va a ver perfecto en cuanto a bordes, diseño y textura. En cambio, en lo artesanal se notan más los bordes y las texturas, y además es imposible que artesanalmente salgan dos piezas iguales. Porque depende de la tensión del momento y del diseño en sí. Ésa es la gran diferencia, y después está el tiempo de trabajo, porque un tejido artesanal te puede llevar un mes hacerlo mientras que industrialmente, con una máquina se pueden hacer hasta 20 en un día.
Trabajos personalizados
María Cristina admite que rara vez dispone de stock abultado de productos, a excepción de cuando tiene que presentarse en alguna muestra. Sus trabajos, generalmente, son personalizados y a pedido del cliente.
“Antiguamente se tejía para determinadas personas. No se tejía para muchos y, lo que se tejía, hablaba mucho de la persona que iba a llevar la prenda. Y en mi caso también tengo poco para mostrar, porque si me piden algún trabajo me gusta primero conocer a quien lo requiere y hacer algo personalizado, según sus gustos e intereses”, relata.
En Río Cuarto, la artesana textil encuentra mucha demanda de productos vinculados a las danzas folklóricas, como así también desde la zona y de distintas provincias. En tanto, desde el exterior le requieren piezas como ponchos, carpetas y caminos de mesa, que por su tamaño son fáciles de ser enviados a destino.
Si bien tiene presencia en redes sociales, María Cristina asegura que sus clientes llegan principalmente por recomendaciones de quienes ya han adquirido alguna de sus producciones. Desde mañana hasta el domingo María Cristina Zapata Textiles mostrará algunas de sus creaciones en el Complejo Ferial Córdoba, en el marco de una nueva edición de la Feria Internacional de Artesanías que promueve el gobierno provincial.

