“Ya hace quince años que estamos con Rubén Insúa, desde que vino a Córdoba. En octubre del 2007 estaba en Talleres con Salvador Capitano, yo era técnico contratado por el club, hice varios interinatos. Llegó Rubén y el ayudante era Cachi Zelaya, que se fue tiempo después. Ahí empezamos y siempre nuestra carrera fue afuera. En el 2009 fuimos campeones en Ecuador con Deportivo Quito, en 2010 jugamos Libertadores. Después fuimos a Barcelona, donde había jugado Rubén, yo había estado en el Emelec. En 2012 fuimos a Deportivo Cali, luego Quito nuevamente, El Nacional de Ecuador, Bolívar”.
“En 2019 vamos a Liga de Puerto Viejo, que había estado 10 años en el ascenso y logramos subirlo. A fines del 2021 salvamos del descenso a Guayaquil Sports y el 19 de mayo de 2022 se dio la oportunidad de San Lorenzo”.
-Lograron lo que ansiaban como cuerpo técnico: una oportunidad en el fútbol argentino. Y nada menos que en San Lorenzo.
-Si, era una oportunidad muy especial. Rubén había estado desde inferiores hasta los 27 años, le tocó descender y luego ascender, ganó la Sudamericana 2002, siempre fue muy valorado pero llegamos en un momento muy difícil del club, complicado económicamente, había que recuperar la relación con el hincha, los dirigentes estaban haciendo un gran esfuerzo, como hasta hoy, que estamos al día pese a que están pagando muchas deudas.
Yo también tenía un muy buen recuerdo porque jugué aquí en el ’92, con el Beto Acosta que después se fue a Boca. Hice 9 goles, el primero a Talleres en Córdoba en la tercera fecha. Fernando Miele me quiso comprar pero al final no se dio. Y ahora también está Fabián García en el cuerpo técnico, otro exjugador con pertenencia aquí.
-Han logrado estabilizar al club futbolísticamente, algo que parecía muy lejano.
-La gente entendió el mensaje, los jugadores también, había que dejar todo en la cancha, no se podía dar ninguna ventaja y entre la gente y los jugadores se produjo ese contagio, había que jugar pero también había que meter. Se perdía mucho de local, había que revertir eso y perdimos 4 en 27 fechas, fuimos uno de los equipos que menos perdimos. Veníamos sextos, le ganamos a los de arriba, solo perdimos con River con aquel gol anulado a Blandi y el empujón de Casco.
En la recta final vencimos en el clásico, le ganamos a Vélez, clasificamos a la Sudamericana. Al llegar el pedido era mejorar el promedio porque se corrían riesgos de descender, ahora estamos mejor para ir creciendo.
-Tuvieron que arreglárselas como pudieron.
-Todos acompañaron, recuperamos jugadores como el Perrito Barrios, Cerutti, Braida, Elías, potenciamos a los pibes como Giay, Hernández, Gattoni, Leguizamón. Trajimos a Vonvergard, que nos rindió mucho. Para este torneo tampoco pudimos reforzar ante la salida de Méndez a Vélez, la ida de Zapata, de Fernández Mercau. Pero estamos muy felices de esta inserción en el fútbol argentino, de poder demostrar la capacidad de este cuerpo técnico.
-Lo tienen a Siro Rosané, el nieto del Pampa.
-Arrancó jugando algunos partidos, tuvo algún bajón pero ha hecho una muy buena pretemporada, está yendo al banco, el de volante central es un puesto con mucha disputa, pero ha crecido mucho en el esfuerzo y la entrega que exigimos y tiene una gran capacidad técnica. Se vienen tres competencias, así que siempre hay que estar preparado para la oportunidad.
-Son un equipo intenso, muy metedor, cambiaron mucho el estado de ánimo del plantel.
-Sí, tendrías que ver las prácticas, cómo van todos y los dejamos que también practiquen así, al límite. Te repito: no nos sobra nada, no podemos descansar en jugadores que individualmente te ganen solos los partidos.
-Ya tenés una dilatada campaña en el fútbol, pero esta etapa es muy especial.
-Estoy muy feliz por lo que ya logramos, disfrutando mucho del momento. Aprovechando que habíamos jugado el sábado con Godoy Cruz me fui a Córdoba y le comenté a mi familia que van tres fechas pero parece que ya va un campeonato entero. Nos ordenamos con la victoria ante el Tomba, perdimos en el debut con Lanús un partido que podríamos haber empatado. Esto es paso a paso pero estamos bien.
-Estás más cerca ahora que en Ecuador, Colombia o Perú, podés ver más seguido a tu familia.
-Mi esposa Marisa viaja y se queda, yo me voy a Córdoba. A Río Cuarto hace bastante que no voy, paso por Holmberg donde vive mi hermana. Y siempre en el verano, unos días en la casa de Río de los Sauces, esta vez estuve en diciembre.
Mi hijo Fran es fanático de San Lorenzo así que se viene seguido y vamos a la cancha, también con Mariana, pero ella es fanática de Talleres. Te imaginás que tenía 4 meses cuando le hice el gol de penal a Belgrano.

