Un emprendimiento riocuartense se consagró como la única propuesta cordobesa ganadora del premio mayor en una de las 16 categorías en las que se subdividió el Mundial del Alfajor realizado días atrás en Buenos Aires y que convocó a participantes de otras provincias como así también de países tales como Estados Unidos, España, Brasil, Perú, Ecuador, Uruguay y Chile, entre otros.
El alfajor “Cruz Velazco” elaborado a base de harina de nuez obtuvo la distinción de Oro en la categoría “tradicional” en lo que fue el debut de la marca en la competencia internacional.
Y detrás de esa propuesta, hay un emprendimiento de una familia riocuartense que tiene sus bases en una producción de nogales en la provincia de La Rioja, desde donde exporta nueces principalmente a Italia.
María Martínez, quien fuera conocida públicamente en su rol de exconcejala y de exsubsecretaria de Transporte de la Municipalidad de Río Cuarto, es parte de la Pyme familiar que remonta sus orígenes a unas cuatro décadas atrás, cuando su padre puso en marcha una plantación de nogales en la finca riojana “Vera Cruz”, emplazada en proximidades de Chilecito.
En diálogo con I+I Córdoba, Martínez explica que en el valle de Guanchín cuentan con unos 15 mil nogales, donde cosechan una variedad de nuez norteamericana que en su mayoría tiene por destino la exportación a Italia y que una minoría se comercializa en el mercado interno.
“Nosotros comercializamos esa minoría de la producción en todo el centro del país y hace cuatro años atrás nos pusimos como meta darle valor agregado a nuestra propia materia prima. Y es así que surge Cruz Velazco, una iniciativa que comenzó como un hobby convirtiendo la nuez propia en harina de nuez, y a partir de la que luego fuimos probando distintas recetas hasta llegar al definitivo alfajor de nuez”, sostiene Martínez.
Además, cuenta que la pandemia potenció el emprendimiento familiar riocuartense porque durante ese período gestionaron todo lo que son los registros y habilitaciones correspondientes.
“Logramos patentar el nombre y cuando tuvimos todo en regla, empezamos a comercializar el producto. Y cuando se plantea lo del Mundial del alfajor este año, dijimos: ‘participemos’, porque consideramos que era un buen camino para incorporar nuestro producto en otros mercados”, dijo.
500 participantes
Del mundial participaron unas 500 producciones de alfajores distintas, las que pusieron a disposición de un jurado multidisciplinar integrado por 24 personas sus propuestas subdivididas en 16 categorías.
“Nosotros inscribimos dos de nuestros alfajores de harina de nuez y el premiado es el que elaboramos con dulce de leche bañado en chocolate semiamargo en la categoría ‘mejor alfajor tradicional’ o ‘alfajor de autor’”, puntualizó.
El producto, de características artesanales, fue seleccionado por una diversidad de jurados entre los que se destacan influencers, ingenieros en alimentación, reposteros, tres jurados del público y periodistas dedicados al área de gourmet, entre otros, que degustaron cada una de las alternativas y dieron su veredicto directamente desde lo sensorial, debido a que ninguno fue previamente identificado con su marca u origen de producción.
Un alfajor 100% riocuartense
“Mi familia vive en La Rioja, que es donde tenemos la producción de la nuez, pero la habilitación y el lugar en donde se produce y elabora el alfajor, la garrapiñada y los bombones de nuez, es en una pequeña planta en el oeste de Río Cuarto. No tenemos venta directa al público, sino puntos de ventas donde incorporan nuestros productos, que actualmente pueden encontrarse en Río Cuarto, Villa María, la ciudad de Córdoba y en nuestra finca en La Rioja”, manifestó la emprendedora.
A lo que añadió: “Lo que sí priorizamos en la producción, es el hecho de no salir del sabor artesanal y del sabor bien cuidado, en todos sus aspectos. La aceptación del producto fue siempre muy buena e invitamos a quien vaya por la zona de Chilecito, a que se llegue nuestra finca Vera Cruz, ubicada a 19 kilómetros de esa localidad. Allí tenemos un contenedor confitería donde se puede tomar un café, disfrutar de un sándwich y de nuestros alfajores, para dar paso también a una visita guiada por la finca”.
Sobre la denominación de la marca, cuenta que los alfajores adquieren el nombre Cruz Velazco debido a que en la finca se venera a la Santa Cruz y a que el predio se emplaza entre el Famatina y el cordón montañoso de Velazco, resultando el nombre de la combinación de ambos.
“Es un nombre que nos trae muchos sentimientos en todo lo que estamos haciendo”, admite la mujer. Y finaliza: “El mensaje que queremos dejar es que si bien detrás de todo esto hay mucho esfuerzo y mucho trabajo realizado, siempre decimos que emprender en la Argentina, se puede”.
Javier Borghi – Redacción I + I Córdoba
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