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Llevan más de medio siglo en la medicina y continúan atendiendo con gran pasión

Rita Vincenti y Hugo Sanabria hicieron un repaso de sus trayectorias. A la vez, la ginecóloga y el pediatra se refirieron a la situación que se está viviendo a raíz del coronavirus y opinaron sobre los efectos de la cuarentena.
 Puntal.com.ar

La ginecóloga Rita Vincenti y el pediatra Hugo Sanabria son dos de los médicos de la ciudad que dedicaron toda su vida a la profesión. Desde muy jóvenes se prepararon para asistir a las personas y hoy, con más de medio siglo de trayectoria, siguen adelante con la misma convicción: prevenir y curar enfermedades en sus pacientes. En diálogo con Puntal, los doctores repasaron los momentos centrales de sus carreras y se refirieron a la situación que se está viviendo por el coronavirus.

-¿Cuántos años llevan ejerciendo la medicina?

Rita: Llevo 50 años. Nací en la zona rural de General Levalle y a los 10 años les dije a mis padres que iba a ser médica. Siempre fui apoyada por ellos de una manera increíble. Cuando terminé mis estudios secundarios en Laboulaye, me fui a vivir a Buenos Aires. Me recibí de médica en la Universidad de Buenos Aires. Allí conocí a quien fue mi marido, el médico Fernando Fanjul (falleció hace 10 años), quien se dedicó a la pediatría en el Hospital de Río Cuarto. Él también es conocido por haber ganado varias competencias internacionales como nadador, llegando a representar a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Roma 1960. Los dos hicimos unidad hospitalaria en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires, en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic). Después de casarnos, estuvimos un tiempo en la Patagonia, en la provincia de Santa Cruz. Luego, regresamos a Buenos Aires, donde nos especializamos. Finalmente, decidimos radicarnos en Río Cuarto por la cercanía con Levalle.

Hugo: Llevo aproximadamente 63 años, aunque es un poco más porque en aquellos tiempos fuimos practicantes de la asistencia pública antes de recibirnos. Es decir, uno ejercía la medicina antes de recibirse. Fui anestesista del Hospital de Clínicas en Córdoba, ya que yo estudié en la Universidad Nacional de Córdoba. Nací en Río Cuarto, en la Maternidad Kowalk, pero me fui de la ciudad para estudiar medicina. Después viajé a Buenos Aires para hacer la especialidad. Estuve tres años y luego regresé definitivamente a Río Cuarto.

-¿Cuáles son sus especialidades?

Rita: Siempre digo que hago muy poco dentro de todo lo que es la ginecología. Yo dediqué mi vida a ganarle al cáncer en la mujer. El cáncer aparece cuando quiere, pero hay que diagnosticarlo tempranamente para poder ganarle. Yo estudié y me formé en una época en la que las mujeres hacíamos mucho en nuestras casas. Tuve tres hijos (Cecilia Fanjul, quien también es ginecóloga; Andrés, ingeniero agrónomo; y Hernán, contador público) y me ocupé de ellos y de su crianza. La elección de formarme como ginecóloga se dio mientras cursaba la carrera de medicina. Yo estudié medicina por hobby y formación, no por plata. A mí siempre me interesó el cuerpo humano y descifrar sus secretos. En 1976 gané una beca en Buenos Aires para seguir especializándome. Allí entré en el mundo de la colposcopía (un estudio que permite analizar parte del aparato genital inferior femenino) y luego en el del Papanicolaou. Fui una de las primeras en realizar esas prácticas en Río Cuarto.

Hugo: Mi especialidad es la pediatría. Cuando iba al colegio era bueno en matemáticas, por lo que pensaba que iba a ser ingeniero. Sin embargo, una enfermedad que tuvo mi padre, que fue muy grave y muy penosa, me hizo cambiar y opté por estudiar medicina. Fui médico del Instituto Médico de Río Cuarto durante muchos años. La primera vez que pensé que podía ser pediatra fue una noche, cuando una mujer llegó desde Alpa Corral con su pequeño hijito con mucha fiebre y yo no supe qué era lo que tenía. Allí pensé que podía hacer pediatría. Estuve a punto de casarme e irme a vivir a Coronel Moldes con mi actual esposa, pero desde el Instituto Médico me dijeron que había una posibilidad de hacer la especialidad de pediatría en el Hospital de Niños de Buenos Aires. Lo conversé con mi mujer y acepté. Fue un tiempo muy bueno, ya que conocí a Carlos Gianantonio y nos hicimos muy amigos. Gianantonio es el médico pediatra que marcó un antes y un después en la pediatría en el mundo. (Tres de los cuatro hijos de Hugo son médicos. Liz es pediatra, Mónica es alergista e inmunóloga y Javier es neuropediatra. En tanto, Vannina es abogada).

-¿Cuáles son los momentos más felices que vivieron con la profesión?

Rita: Sin dudas, cuando me llegó la comunicación que había ganado la beca para entrar a la Sociedad de Colposcopía. Eso me marcó porque allí empecé con el diagnóstico precoz del cáncer en la mujer. Descubrí que la mujer puede hacerse los controles sin miedo y sin dolor. Empecé a atender a pacientes de diferentes lugares y mucha gente se sobrepuso a la enfermedad. Siempre trabajé para ayudar al prójimo, no por plata.

Hugo: Lo más grato que me pasó y me sigue pasando es cuando viene un chiquito que ha estado grave y que se ha sanado. Son chiquitos que andan bien y vienen a mi consultorio, les doy un caramelo y nos fundimos en un abrazo a muerte. Son momentos inolvidables. Los niños que vienen se divierten y se adueñan de mi consultorio.

-¿Cuáles han sido los momentos más difíciles?

Rita: Los momentos más difíciles no fueron con mi profesión. De mi consultorio siempre salí feliz. Tal vez, con la actividad gremial que desempeñé durante tantos años tuve momentos difíciles. Fui la primera presidenta mujer de la Sociedad de Ginecología de Río Cuarto. Siempre he luchado sin plata, haciendo cosas imposibles como traer a profesores de Buenos Aires casi sin recursos. También estuve en la comisión directiva del Colegio Médico y desde allí fundamos el Foro de Profesionales. Actualmente participo de ambas entidades y estoy en el Consejo Económico y Social.

Hugo: Sin dudas, los momentos más difíciles ocurren cuando uno le diagnostica una enfermedad terminal a un niño. A pesar de los años que llevo ejerciendo la medicina, no me he podido sobreponer a esas situaciones.

-¿Siguen atendiendo en la actualidad?

Rita: Sí, sigo atendiendo. Me sigue gente desde hace muchos años. Estoy en mi consultorio particular y en el Centro de Salud Municipal desde que llegué a Río Cuarto, en la década del 70. He dedicado mi vida a ayudar a los que menos tienen. En los dispensarios se hacen Papanicolaou desde hace 25 años. Es así que, a raíz de lo que hemos hecho en la ciudad, presenté el programa en la Sociedad de Patología Cervical en Buenos Aires. La realidad marca que en Río Cuarto hay mucha conciencia sobre el diagnóstico precoz del cáncer en la mujer.

Hugo: Quizás usted podría preguntarme hasta cuándo seguiré atendiendo y si fuera así le diría que, mientras me sienta tan bien como ahora, lo voy a seguir haciendo. Todavía me siento útil. Albert Einstein, que era un gran sabio, solía decir que “el conocimiento es fruto de la experiencia, lo demás es información”.

-¿Cómo ven a los profesionales de hoy?

Rita: Es una generación diferente a la nuestra. Son distintos a nosotros. Nosotros estábamos acostumbrados a realizar diagnósticos mediante el tacto y el interrogatorio al paciente, más allá de los estudios. Hoy, los nuevos profesionales van primero a los estudios. De todas formas, lo que puedo decir es que están muy bien formados y avanzados.

Hugo: Considero que, en general, están muy bien preparados. Hay profesionales muy capaces. Esto también tiene que ver con el avance de la tecnología. Por supuesto que hay algunos a los que les falta un poco de calle y experiencia.

-¿Qué evaluación hacen del momento que se está viviendo por el coronavirus?

Rita: La salud es física-psico-social. En este momento, puede que estemos bien físicamente, pero psíquicamente estamos mal por el encierro. Nos gobiernan porteños y no tienen idea de lo que es el interior. Creo que es hora de que se abra en Río Cuarto. Aquí se están haciendo muchos hisopados y bien. Los casos que conocemos son los reales y hace mucho tiempo que no hay nuevos. Por eso, creo que es hora de pasar a una nueva etapa. De lo contrario, en breve aparecerán grandes problemas psicológicos y económicos. Se habla de una hambruna para Sudáfrica y América Latina.

Hugo: No es una pregunta fácil de contestar. Como médico, considero que hasta ahora se están haciendo las cosas bien, pese al gran sacrificio que supone la cuarentena. Cumplir con el aislamiento es la única vacuna. Del virus no se puede opinar demasiado porque todavía no se sabe nada, incluso aún se está debatiendo cómo apareció.

-¿Creen que después del coronavirus habrá un cambio positivo en la sociedad?

Rita: Desde el punto de vista médico no se conoce casi nada sobre el virus porque es muy nuevo. Entonces, se están haciendo diferentes pruebas para ver cómo se lo aborda. Esperemos que pronto se llegue a una vacuna efectiva. De todas formas, la vacuna no estará antes de fin de año. Una de las dudas que hay pasa por si los anticuerpos que se generan son duraderos o no (es decir, si una persona que se curó de coronavirus puede volver a enfermarse o ya no). Desde el punto de vista social, entiendo que puede haber un cambio en el mundo. Creo que nadie va a ser el mismo después de esto. Todos vamos a tomar más en cuenta al prójimo y a la naturaleza. Pero hay muchas dudas.

Hugo: Pienso que la sociedad del día después de la pandemia no va a presentar grandes cambios. Es decir, cuando todo esto se levante, volveremos a nuestro ritmo de vida habitual que, mejor o peor, es lo único que conocemos. De todas formas, creo que esta situación nos va a enseñar lo que es el hogar y la familia, reconocernos más entre amigos y darles valor a las pequeñas cosas de la vida.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal