Opinión | Río Cuarto

Río Cuarto, en el centro de la política cordobesa

Llaryora priorizó el desfile en el Imperio a la foto con Milei en Tucumán. No es casual: su estrategia apunta a acentuar su trabajo territorial de cara al 2027. Y para ello el sur provincial es clave. “Con Santilli hay diálogo pero primero está Córdoba”, subrayan

Llaryora con De Rivas, en el masivo desfile del 9 de Julio.

 

“Vine porque tenía pendiente una invitación para comer un locro patrio en el Imperio”, dijo el gobernador Martín Llaryora, en su visita a Río Cuarto, en el marco del masivo desfile cívico-militar que encabezó en la avenida San Martín, con motivo de los 210 años del Día de la Independencia.

La noche anterior el gobernador Llaryora había estado en Huinca Renancó, donde presidió la tradicional velada de gala en el Teatro Cervantes, en compañía de la intendenta radical Ana Lucía Bolaño, en un gesto de convivencia política con una mandataria de otro color político.

Allí anunció la construcción de la Universidad Provincial de Córdoba, al igual que en Villa Huidobro, otra localidad que recorrió durante su desembarco oficial en el sur-sur cordobés.

El arribo del gobernador a las tierras ranquelinas no es casualidad, sino que forma parte de la estrategia de federalizar el territorio provincial, de cara al 2027.

La del jueves pasado fue la tercera visita de Llaryora en menos de un mes a la capital alterna de la Provincia, tal como la declaró en 1999 el por entonces gobernador José Manuel de la Sota.

En efecto, a mediados de junio, el mandatario provincial inauguró el Cedis, un espacio destinado para asistir en esta ciudad a personas con adicciones.

Posteriormente, el 2 de julio, se hizo presente de nuevo en el Imperio, con motivo de los dos años de gestión del intendente Guillermo De Rivas.

En esa ocasión, anticipó una inversión millonaria de 40 mil millones de pesos, que dibujó una sonrisa en el rostro del jefe comunal:15 mil millones para hacer el cruce de Perón con la nueva Circunvalación y 25 mil millones para la duplicación de Reforma Universitaria, la repavimentación de calles, la puesta en marcha de cordón cuneta y la realización del Parque Alberdi.

Y el 9 de julio pasado, con motivo de la Declaración de la Independencia, Llaryora pisó nuevamente la ciudad para encabezar el desfile patrio que contó con 2.000 uniformados y la participación de más de 25 mil personas que agitaban banderitas argentinas, a lo largo de las diez cuadras que fueron preparadas para ese tradicional evento.

En esa oportunidad, el mandatario se bajó del palco oficial cuando pasó la delegación de los veteranos de guerra y saludó personalmente a cada unos de los 60 excombatientes, en homenaje a los soldados argentinos que defendieron las Islas Malvinas durante la guerra con el Reino Unido en 1982.

Luego se sumó al locro gaucho de Tierra y Tradición, en el Campo Criollo, y después cortó la cinta de la inauguración de 16 nuevas cuadras de pavimento, en el barrio Alberdi, bastión peronista, donde saludó a los vecinos presentes, con traje de candidato.

Es que Llaryora ya avisó que irá por la reelección como gobernador tras la apertura del período de sesiones ordinarias de la Legislatura Unicameral en Laboulaye, donde resaltó el Plan de Igualdad Territorial, para romper con las asimetrías regionales.

Y, en ese raid por el interior cordobés, el 25 de mayo pasado declaró ciudad a Las Higueras, junto al intendente Gianfranco Lucchesi, en un acto de trascendencia política para el Gran Río Cuarto, motor del desarrollo del sur cordobés.

Todas estas visitas hablan a las claras de la importancia política que el gobernador le da a Río Cuarto y al sur provincial, un distrito de gravitación electoral, subestimado durante la época de la gran inundación en el sur por el radical Ramón Mestre y que De la Sota supo capitalizar políticamente.

Eran tiempos en los que la Capital le daba la espalda al PJ, electoralmente hablando, y el fallecido tres veces gobernador tenía que juntar los votos en el interior.

No quedan dudas de que el legado de De la Sota ha sido seguido a rajatabla: el cara a cara con los vecinos, el escuchar sus necesidades y los mensajes de unidad nacional son emulados hoy al pie de la letra por Llaryora, de acuerdo con lo que aconseja el manual delasotista.

“Tenemos todas las condiciones para progresar. Por eso, creo que hoy tendríamos que llamar a la unidad de los argentinos. Que no sea sólo en el fútbol cuando juega la Selección, sino que podamos construir acuerdos más allá de los partidos políticos y las religiones, sobre puntos comunes que no cambien cada cuatro años. Ningún país logra inversiones, trabajo y progreso sin políticas de largo plazo”, lanzó el mandatario cordobés, en un fuerte llamado a la unión de los argentinos.

Llaryora no estuvo en el acto central que Javier Milei encabezó en la Casa de Tucumán y, obviamente, tampoco en la foto que el Presidente se sacó con los gobernadores, con miras a su reelección.

Pero cuenta con un intermediario importante en la Casa Rosada como lo es el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli.

Aunque el mandatario cordobés dejó en claro que, más allá de la relación de amistad que hay entre ambos, seguirá defendiendo los intereses de Córdoba:“Espero que nos podamos seguir poniendo de acuerdo en muchas cosas que sean buenas para la Argentina y en aquellas cosas en las que no estamos de acuerdo me verán defender como siempre los intereses de los cordobeses”.

Río Cuarto está lejos en el calendario electoral, porque las elecciones para intendente serán recién en el 2028, pero este distrito es clave desde el punto de vista político, en el marco del proyecto reeleccionista del gobernador con miras al 2027.

Sin embargo, la parada electoral de este año será el 6 de septiembre en Marcos Juárez.

Dicha ciudad fue el kilómetro cero del Pro de Mauricio Macri y Llaryora busca evitar que sea el puntapié inicial para La Libertad Avanza.

No se sabe aún cuándo serán las elecciones a gobernador en Córdoba pero ya está en marcha la estrategia electoral que retoma el trabajo territorial como herramienta clave para consolidar el núcleo duro de votantes y, a la vez, salir a la caza de los indecisos que no saben todavía si acompañarán al cordobesismo o le darán la derecha a los libertarios.