Antes de la crisis económica que sufrió el país, Darío decidió probar suerte más allá de la frontera, en Estados Unidos.
Al principio no fueron pasos sencillos. "Lo más difícil fue el idioma", confiesa. Sin embargo, a base de libros y clases nocturnas tras largas jornadas laborales, logró dominar poco a poco el idioma y abrirse paso a una sociedad distinta a la nuestra.
Marcelo se dedica a la importación de alimentos, llevando el sabor argentino al mundo. "Traemos carne de Buenos Aires y también alfajores", señala.
A pesar de llevar más de 20 años fuera de su ciudad, Marcelo no olvida sus raíces. En Río Cuarto y Holmberg están sus familiares y también su querido "León". Darío es hincha del "Celeste".
Desde la distancia, el riocuartense sigue el día a día de nuestro país y manifiesta: "que más allá de los temas políticos, su deseo es que a la Argentina le vaya bien y los argentinos puedan vivir mejor".