· · Crédito: Puntal.com.ar
A Elías Maldonado (27) quisieron retenerle un VW Bora con el argumento de que tenía orden de captura. El conductor exhibió los papeles y se opuso a darles el vehículo. Lo golpearon con saña y ahora deberán operarlo.
En el box número 7 de la guardia del Hospital San Antonio de Padua la imagen del paciente tendido en el camastro era desoladora: lo tenían intubado, con suero y con las manos esposadas.

Así fue ingresado en la mañana del lunes Elías Daniel Maldonado, un riocuartense de 27 años que en horas de la madrugaba había recibido una feroz paliza policial, al borde de la ruta 8, frente al Frigorífico Río Cuarto. 

El episodio fue denunciado públicamente por su padre, Alberto Daniel Maldonado, un mecánico de 49 años que no daba crédito a la violencia desplegada por los agentes de seguridad.

A un costado de la guardia, junto a las ambulancias que estaban estacionadas, el hombre esperaba que, de un momento a otro, su hijo fuera trasladado a un hospital de la capital provincial para ser operado: entre las heridas que le infligieron, se contaba la fractura del maxilar inferior, lesión que le desfiguró el rostro y le impedía ingerir alimentos.

Acompañado por su esposa y por su madre, Alberto Maldonado le contó a Puntal el episodio que desencadenó la violenta reacción de la Policía contra su hijo.

Fue en horas de la madrugada del lunes, cuando Elías Maldonado conducía su vehículo, un VW Bora 1.8 Turbo, modelo 2004, que había adquirido en Comodoro Rivadavia hace seis años.

Cuando iba entrando al barrio Peirano por calle Presidente Perón fue interceptado por un control policial. Pese a que presentó los papeles del vehículo y su documentación personal, los agentes le dijeron que se trataba de un auto robado y que existía un pedido de captura originado en Comodoro Rivadavia.  

Cuando mi hijo llegó hasta mi casa, en calle Joaquín V. González 549, al lugar se llegaron varios patrulleros.

“Mi hijo se negaba a entregarles el auto. ‘Yo no se los voy a dar porque el auto no es robado’, les dijo Elías a los policías y agarró el auto y se fue a la casa de una amiga, en Las Higueras”, relató el vecino.

Pero cuando iba por ruta 8, a la altura del Frigorífico Río Cuarto, el auto se le detuvo porque se quedó sin nafta. “Mi hijo se bajó y empezó a volverse por un costado de la ruta 8, en medio de la oscuridad”.

En ese momento llegaron los patrulleros y, según el relato de Maldonado, comenzaron los golpes. “Le pegaron entre 15 o 20 tipos juntos, le daban trompadas y le pegaban con los borcerguíes; no alcanzó a identificar los nombres de los policías, sólo sabemos que eran de la comisaría de barrio Alberdi”, puntualizó. 

Contó que los uniformados le reprochaban a su hijo haberse escapado y no cesaban de golpearlo: “Le quebraron la mandíbula en tres lugares distintos; no tenía manera de defenderse, eran como 15 contra uno. Lo pisaron, le dejaron todo el cuerpo moreteado y también tiene lesiones en la columna”, describió el denunciante.  

Maldonado aclaró que el vehículo de su hijo no es robado y que ellos tienen toda la documentación. Lo compró en la época en que vivíamos allá en el sur, donde yo trabajaba en los pozos de petróleo; pero, como mi hijo tiene antecedentes y estuvo un tiempo en la cárcel por pegarle a otro, lo tienen marcado”, recalcó.

El hombre también brindó su versión esta mañana en declaraciones al programa Buen Día Río Cuarto, donde contó que el joven ya había sido derivado a Córdoba para ser operado. Agregó que ahora intentan identificar quiénes fueron los responsables del ataque.

No le recibieron la denuncia

Pasadas las 4 de la madrugada, Maldonado padre fue hasta la comisaría de Alberdi, donde vio el lamentable estado en que había quedado su hijo. “Quise hacer la denuncia, pero no me la quisieron tomar, me dijeron que mi hijo era mayor de edad y que debía hacerla él mismo a la denuncia”, se indignó. 

En la comisaría le informaron que su hijo iba a ser trasladado a la alcaidía del centro; sin embargo, cuando lo llevaron, en la central no lo recibieron sino que ordenaron que lo enviaran al Hospital con custodia policial, en tanto que el vehículo en cuestión quedó secuestrado en la dependencia de Alberdi.

“Una cosa es que vos detengas a alguien y otra es que le rompas todos los huesos, como hicieron con mi hijo. A él ya le habían revisado todo el auto y no le encontraron ni un arma, ni nada raro. Si te hacen eso por un auto, con ese mismo criterio a todos los que andan en la droga entonces le tendrían que cortar la cabeza, le dije al representante del fiscal, un hombre que me atendió muy bien y que, por lo menos, me escuchó”, concluyó.

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