La tarea de los agentes que llevan a cabo la pesquisa que desarticuló una red de narcolavado en la ciudad esta vez estaba dirigida a allanar el domicilio de Ariel Cortez.
El de Cortez es un nombre conocido en el ámbito judicial pues solía aparecer como la cabeza de un grupo financiero que llevaba su apellido y, años atrás, quedó bajo sospecha de haber estafado a varias ahorristas.
Por ese motivo, en agosto de 2009, Ariel Cortez fue detenido junto a integrantes de su familia y otras personas con las que estaba asociado.
En esta ocasión, la PSA lo detuvo en el marco de la causa que investiga el Juzgado Federal a cargo del juez Carlos Ochoa.
La sospecha
En el operativo se le habrían secuestrado dos automóviles -un BMW color negro y un Volkswagen Gol- y se inspeccionó el domicilio del macrocentro en busca de documentación y otras evidencias.
Fuentes vinculadas con la causa judicial no se mostraron sorprendidos por la decisión del juez. “Estaba al caer”, confiaron a este diario, pues de las numerosas declaraciones testimoniales que se tomaron en el Juzgado Federal habría surgido una estrecha vinculación entre Ariel Cortez y una de las personas que aún permanecen prófugas, de apellido Ortiz.
¿Agroquímicos?
Del nuevo detenido se supo que su tarea lícita sería la venta de agroquímicos, o al menos esa era la actividad que declaraba; sin embargo, los investigadores tienen elementos que lo comprometerían con la ingeniería ilegal que se montó en Río Cuarto para lavar activos provenientes del tráfico de drogas.