Córdoba demostró una vez más que se puede jugar con las dos hinchadas
El hincha común del fútbol espera, con resignación y también esperanza, que algún día pueda ira ver su club a un estadio de fútbol cuando su equipo juega en condición de visitante y no sea una excepción.
Anoche el Mario Alberto Kempesse mostró con todo su brillo y los colores albiazules y rojiblanco colmaron la escenografía del máximo escenario que tiene el fútbol -porsu capacidad- el interior del país.
Una vez más, Córdoba demostró que si se trabaja mancomunadamente entre gobiernos -provinciales y municipales-, clubes -locales y visitantes- y simpatizantes, estos, sin interesar cuáles son los colores por los que demuestran su pasión, pueden estar presentes en un escenario deportivo.
La historia de prohibición de concurrencia a las canchas de los hinchas visitantes fue una avanzada de Julio Grondona y el Comité Ejecutivo de la AFA en noviembre de 2006.
Abaratar costos de operativos policiales, falta de control con trabajadores sindicalizados, mafias que se organizaron en torno a la venta de entradas y, tras hechos de violencias que se sucedieron en el certamen de Ascenso cuanto en la Primera, se decidió la prohibición que hoy pesa para la presencia del público visitante en los estadios.
El Ascenso se quedó sin público visitante tras el asesinato de Daniel Cejas, de Tigre, tras la Promoción con Chicago, en 2007.
La Primera, en 2013, luego de la muerte Javier Gerez, de Lanús, en el estadio Único de La Plata, tras un escopetazo de un policía de la Bonaerense.
Se recrudeció la interna en las barras. Los costos de los operativos policiales no bajaron. Y las barras, los más bravos, siguen viajando con escolta.
Todo esto se puede romper cuando hay intereses supremos -el derecho a ver un espectáculo deportivo-, como sucedió ayer en las últimas horas de la tarde y anoche en el estadio Mario Alberto Kempes: cuando se quiere, se puede.
Nadie se acordó de las chicanas externas en la previa que hicieron que Demichelis-Gandolfi hubiesen sido dupla técnica en River, cuando con aquella desafortunada frase del presidente de Talleres, Andres Fassi, dijo: "Tal vez algún día tengas que buscarlo a él para que sea tu ayudante de campo", hizo que ese palito no cayera bien en Núñez y se enfriara la relaciónentre los dos técnicos.
El puntapié inicial lo dio Belgrano, aunque fue muy criticada la dirigencia del Celeste por el costo de la entrada. Anoche el costo se repitió y las 11 mil entradas que los seguidores de River tuvieron a su disposición las hicieron volar en un par de horas desde que se pusieron a la venta.
Al llegar al Kempes ninguna de las personas que estuvieron en la fila pugnó por hacerla sin el ticket de ingreso, claro que para ello facilitan los accesos que tiene el Mario Alberto Kempes.
Los negocios que genera el fútbol en derredor de los estadios siguen estando -puestos de venta callejeros, puestos de chori, naranjitas cuidando los autos, etc., etc.- son realidades que se observan, aunque cuando no tienen desbordes se mimetizan en un paisaje de quien concurre a presenciar un cotejo.
Porteños, cordobeses, santafesinos, riojanos, puntanos y de otras tonalidades se entremezclaron en el Mario Kempes.
Más allá de que los Borrachos del Tablón anoche estuvieron en la parte central de la cabecera, no se registraron incidentes.
El 75 por ciento del resto del estadio fue albiazul. La gran convocatoria que tiene Talleres cada vez que juega en el Kempes y en la previa del clásico ante Belgrano que se jugará en barrio Alberdi, según lo determinó el Cosedepro, fueron motivos más que suficientes para estar presentes y alentar desde varios minutos antes de que los equipos salieran al campo de juego.
El show de fuegos artificiales y el espectácular recibimiento al equipo de Gandolfi fueron el colorido especial que tuvo el choque Talleres-River.
El dato futbolístico es que desde el arranque en el elenco cordobés tres jugadores titulares tienen relación con Río Cuarto: Guido H-rrera, capitán y arquero, nacido futbolísticamente en Deportivo Río Cuarto; Gastón Benavídez, lateral derecho nacido en Morteros y vistió la camiseta de Estudiantes en el equipo que estuvo a punto de ascender; Lucas Suárez Scalarea, lateral izquierdo, nacido en RíoCuarto y futbolísticamente en Estudiantes, fue integrante del plantel de la Avenida España que jugó los dos partidos por el ascenso a la Liga Profesional.
Durante el partido, a los 5’ los hinchas de Talleres festejaron como un gol cuando Sosa corrió, pero se le fue un poquito larga y Armani pudo contener, fuera del área. Pero el rebote favoreció a Talleres, la pelota le llegó dentro del área al delantero paraguayo, quien cayó al piso tras el cruce con Barco.
El árbitro señaló penal para la “T”, pero a instancias del VAR el colegiado cambió el fallo y cobró falta en ataque de Sosa, que fue amonestado.
Suspiros y alivios para los visitantes. Bronca contenida en los de Talleres.
Cuando Nicolás Ramírez mandó a los protagonistas al vesturio el 0 a 0 en nada se condice con lo que se vivió en las pulsaciones de los hinchas en las tribunas.
Es que tanto Talleres cuanto River erigieron en grandes protagonistas a Herrera y Armani para mantener el cero en sus arcos y el entretiempo sirvió para tomar aire, ánimo y empuje, de cara al complemento.
Cuando Rodrigo Garro puso arriba en el marcador a Talleres, se vino lo meior del partido.
Es que el gol siempre es el punto cúlmine de un encuentro de fútbol. Así, River salió a buscar el empate, el pampeano colgó de un ángulo un remate de media distancia y puso el 2 a 0, descontó MatíasSuárez, que antes se había perdido el empate.
Con el corazón en la boca, los hinchas de uno y otro equipo disfrutaron de 90’ de buen fútbol con tres goles y un festejo de los hinchas de Talleres, que ahora esperan el clásico del domingo a las 15.30.