El robot riocuartense que hace la tarea más fácil en la industria
Arbot es una de las empresas señeras dentro del cluster tecnológico del sur provincial y comenzó su desarrollo de la mano de la automatización de diferentes procesos industriales. Luego incursionó en la internet de las cosas, trasladando sus aplicaciones al hogar. Pero finalmente llegó el tiempo del salto y comenzó a trabajar la idea de un robot que sirviera ante la gran demanda de “palletizado” que hay hoy en amplias ramas de la industria. Especialmente en rubros como la agroindustria, en donde el interior cordobés hace la diferencia. Y allí se disparó la idea de facilitar el trabajo de “final de línea”, cuando el producto ingresa en la última cinta para salir y ser apilado para su posterior traslado.
Para eso diseñaron un brazo o garra que se confecciona íntegramente en la fábrica de Arbot y que cuenta con una carcasa y un corazón oculto que es el software, que sirve para programar y que esa “garra” cumpla su tarea de acuerdo a las características del producto a tomar.
Nicolás Peano es uno de los socios de la empresa y explicó a I+I Córdoba que “en ArBot nos dedicamos hoy a la automatización industrial y dentro de eso, fabricamos un robot palletizador. Se llama final de línea porque es el último eslabón del proceso industrial, de cualquier fábrica. Lo que hace es retirar el producto con una garra, con un brazo, y lo ubica sobre el pallet”, sintetizó.
Y agregó: “No es un movimiento que realiza siempre igual, sino que cada producto que se retira de la línea de producción va con una ubicación diferente, de costado o de frente; y cuando se completa un espacio hay que llenar otro, y esa “inteligencia” para ir dejando correctamente los productos es lo que le da la idea de robot”.
Peano aclaró, sin embargo, que “no tiene inteligencia artificial, no puede pensar solo. Si uno le corre el pallet de lugar no se da cuenta. Pero sí tiene capacidad de ir haciendo todos los movimientos que uno le va programando de antemano y de manera continuada”.
¿Cuál es el mercado de este desarrollo?
Nuestro mercado hoy está constituido por Río Cuarto y la región. Estamos en una zona productiva muy relacionada al agro, pero que fue evolucionando hasta generar las condiciones para el desarrollo de la agroindustria y ahí es donde más estamos trabajando actualmente. Un cliente tipo es el de alimentos balanceados. En ese proceso, el robot se ubica al finalizar la línea de producción, ya cuando sale la bolsa cargada y cerrada y el brazo la palletiza.
¿Es integralmente de fabricación local?
Sí. Es un producto 100% nacional. La idea del proyecto es de la empresa, la planteó Gonzalo Castillo y la empezamos a desarrollar desde cero. El robot se fabrica de punta a punta en la fábrica nuestra. Todo lo que tiene que ver con plegado, chapas y algunas partes del armado se realizan en empresas de Río Cuarto, en metalúrgicas locales. Nosotros pusimos toda la cabeza en el desarrollo del software que tiene adentro el robot. El armado lo hacemos en la fábrica y algunas partes se tercerizan y se hacen en la metalúrgica del Parque Industrial, Tsuji.
¿Quiénes trabajan en Arbot?
Tenemos ingenieros egresados de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto y operarios que completan el plantel. Y muchas empresas apuestan y respaldan ese trabajo y ese desarrollo que es local. Llevó mucha investigación y desarrollo de parte nuestra porque no fue fácil entrar a un mercado a competir con productos chinos, italianos e importados en general que vienen con mucha trayectoria.
¿Cómo fue ese proceso?
Nos fuimos incorporando y mejoramos el producto y los procesos y hoy tenemos un robot que satisface las necesidades de los clientes de manera muy sobresaliente y a un costo mucho menor que las otras alternativas, especialmente las importadas. Además tenemos repuestos accesibles y piezas fácilmente intercambiables, cosa que también nos diferencia de forma significativa con nuestros competidores de afuera. Hoy importar una pieza sabemos que no es simple, y por supuesto el costo es otro factor importante.
¿A qué tipo de empresas apuntan?
El robot apunta a un nicho de empresas medianas, no grandes. Son soluciones que, aunque el producto está estandarizado, hacemos con adaptación de acuerdo a la necesidad que tiene la industria en particular. Incluso nos encargamos de hacer las cintas que sean necesarias para que el producto pueda llegar de la mejor manera al robot. No enviamos el robot y dejamos al cliente que se encargue. Por el contrario, hacemos todo un trabajo previo de relevamiento de datos en la fábrica, tipo de productos que se van a palletizar, expectativas de crecimiento, ciclos por minutos que va a necesitar el robot, entre otros datos.
¿Cuál es la demanda?
Hoy muchas empresas industriales necesitan palletizar lo que producen. Por eso es una demanda real que tienen muchas fábricas y que la mayoría lo hace de manera manual todavía. Y eso genera dificultades en los operarios por el tiempo que deben ocupar en la carga permanente. Por eso hay una demanda importante de esta herramienta que llega para aportar una solución y mejorar condiciones laborales, evitando tareas forzosas.
¿Necesita operarios alrededor?
No requiere de muchos operarios para funcionar porque es automático. Sí necesita un control luego de ponerlo en marcha. O cuando se cambia el producto en la línea, hay que modificar la receta de trabajo que ya tiene previamente cargada. Para eso se capacita al personal. Porque el robot tiene un software, una computadora que la tiene incorporada y que se opera mediante una pantalla táctil. Uno elige la receta que está previamente cargada por el relevamiento previo de datos que se hizo en el lugar en donde se analizaron todos los productos que salen por la línea. Las fábricas tiene por ejemplo 5 productos diferentes y lo que hace el operario es elegir con cuál de las recetas precargadas pone a funcionar el robot, que a partir de eso ya define si tiene que abrir más o cerrar la garra, cómo ubicar el paquete en el pallet y las especificaciones del caso.
¿Por eso es necesaria la capacitación?
Hay que capacitar a los empleados para que puedan operar el robot y estar atentos a cualquier contingencia que suceda. Y eso también lo hacemos nosotros. Estamos muy atentos en el servicio de posventa para lo que pueda ir ocurriendo o nuevas demandas. Para eso contamos con un área de soporte y planes de mantenimiento y hacer los cambios de las piezas que se van desgastando.
¿Arbot no nació haciendo esto, cómo fue el camino?
Exacto. Arbot nace haciendo un poco de todo en términos de automatizaciones, brindando soluciones a fábricas de acuerdo a las necesidades. Se metió en internet de las cosas para automatizar algunos elementos y máquinas dentro de la casa, como cortinas o climatización de la vivienda desde la oficina. Y siempre estuvo dando vueltas la idea del robot. Y hoy ya estamos entregando el cuarto, que va mostrando avances muy importantes y con una prestación de muy alta calidad.
¿Y se concentraron en esto exclusivamente?
Nos focalizamos en esto y la parte de internet de las cosas la derivamos en otra empresa que también es del grupo. Y la automatización industrial en general la dejamos por ahora de lado, para dedicarnos más a full al desarrollo del robot que tiene una demanda interesante de trabajo.
¿Tienen pensado explorar otros mercados más allá de la región?
Nuestro robot aplica a cualquier empresa industrial. No tenemos límites geográficos y por eso desde el norte nos contactó una empresa que produce limones, que se encajonan y palletizan. En el sur, lo mismo con cerezas. Y tuvimos contacto con otras, de otras ramas, que fabrican adoquines, por ejemplo. Claramente que también nos interesa traspasar las fronteras y llegar más allá de Argentina.
“Hoy no nos cotizan insumos importados por el contexto del país”
Las difíciles condiciones económicas de la Argentina, que en las últimas semanas se profundizaron, alejan la posibilidad de que los éxitos de las empresas y de los emprendedores dependan exclusivamente de su capacidad y su trabajo. Y en Arbot esta situación se transparenta nítidamente.
Gonzalo Castillo, otro de los integrantes de la empresa, dialogó con I+I Córdoba y admitió que más allá de que la firma produzca integralmente el robot en Río Cuarto, necesita de insumos electrónicos que no se fabrican en el país. “La cuestión del dólar nos golpea porque es un producto que cotiza en dólares. Y gran parte de los insumos se rigen por el dólar, hasta lo más duro como las chapas o el hierro. Y lo que es electrónica, que no es de fabricación nacional. Con el agravante de que hace unos 15 o 20 días que los proveedores no nos quieren cotizar. Nos mandaron la comunicación de que no hay fecha de entrega ni precios. Con esa situación, del otro lado, es complejo cerrar ventas porque perdemos certeza de los tiempos de entrega. Es un gran problema. Por eso es tan difícil pensar en vender afuera porque lo primero que nos piden es certezas y en este contexto no las tenemos”, remarcó Castillo.
Sin embargo, el joven emprendedor remarca que “la expectativa es seguir creciendo, mantener esta línea de productos y expandirla con nuevas alternativas. Tenemos en marcha la idea de construir un modelo más grande que queremos avanzar para entregarlo a fin de año y que será el primero de una nueva línea de producción. Siempre con la intención de perforar la zona de Río Cuarto, Córdoba y tal vez ir a otros países en algún momento”.
Por último, Castillo recordó cómo detectaron un problema extendido y sin solución en las industrias pequeñas y medianas: “Encontramos que una parte difícil de solucionar para muchas empresas era el final de línea, el último tramo del proceso de producción, más allá de las características de la empresa; sea una embotelladora, fábrica de alimentos balanceados o cualquier otra. Al final el proceso del estibado sobre el pallet era manual. Por eso buscamos una solución a ese problema común. Y encontramos los robots para palletizado que hay en el mundo desde hace muchos años, pero que resultaban inaccesibles para las pequeñas y medianas empresas del interior del país. Son equipos importados y hay muy poco desarrollo nacional. Además, el mantenimiento y el soporte queda muy lejos de las pymes. Ahí encontramos el nicho y hace 7 años empezamos a desarrollarlo y desde hace 4 que comenzamos a vender el robot. Es un orgullo porque todo es de creación local, desde el diseño del equipo hasta el desarrollo del software, con proveedores locales”, finalizó.