Rohrer | juicio | tribunal

El viudo se excusó de ir al banquillo un día antes de que declare Rohrer

Brito dijo que el acusado fue internado en una clínica pero, pese a ello, le pidió que el juicio prosiga. Lo que el defensor no aclaró es el dato que confirmó Puntal: hoy declara Rohrer, a quien los hijos del viudo señalan como el sospechoso de matar a Nora Dalmasso

La Justicia riocuartense le concedió a Marcelo Macarrón la posibilidad de que el juicio en el que está acusado de instigar el crimen de su esposa prosiga, sin su presencia en el banquillo de los acusados.

Así lo pidió el viudo, a través de su abogado, y rápidamente obtuvo el permiso de los jueces.

Lo que nadie aclaró es que la dispensa llega justo cuando el que debe declarar en el juicio es el examigo íntimo del viudo: Miguel Rohrer.

La noticia de que Macarrón había sido internado el domingo por la tarde debido a una afección cardíaca la trajo a primera hora del lunes su defensor Marcelo Brito y corrió como un reguero en los portales matutinos.

Con rostro compungido y en un tono apagado, Brito informó que su cliente había sufrido una descompensación cardíaca y por ese motivo le iba a ser imposible asistir al juicio.

Pero estaba “lúcido”, aclaró, y en condiciones de encargarle que el juicio continúe sin su presencia. “Así que no va a estar en la audiencia prevista para hoy y tampoco en la que eventualmente se haga mañana”, avisó el abogado cordobés.

Lo que Brito omitió informar a los medios era un dato central que a esa altura conocían de sobra tanto la defensa y el fiscal de Cámara Julio Rivero como el tribunal integrado por los jueces técnicos Daniel Vaudagna, Natacha García y Gustavo Echenique Esteve, y era que la persona citada para declarar hoy es nada menos que Miguel Rohrer, el examigo al que los hijos del viudo señalaron como el principal sospechoso de haber asesinado a Nora Dalmasso.

Pese a las trabas a la tarea periodística (ayer, por ejemplo, el tribunal no informó en qué centro médico estaba internado el acusado, ni si padecía o no alguna afección), este diario pudo confirmar que el empresario Miguel Rohrer se encuentra en las inmediaciones de Río Cuarto y declarará hoy, a partir de las 9.

Como las citaciones de testigos son consensuadas días previos por el fiscal y la defensa, se descuenta que antes de que Macarrón requiriera atención médica, conocía quién iba a estar declarando hoy. Si esa información generó la descompensación de salud, o si la consulta médica se trató de un chequeo para evitar enfrentarse a un testigo al que el viudo denostó en su declaración ante los jueces, es algo que este periodista no puede afirmar con certeza.

Ni el ambiguo certificado médico que emitió el Instituto Médico y menos aún el escueto informe que dio la secretaria de la Cámara Primera, a la vuelta de su visita al “nosocomio de esta ciudad” para constatar el estado de salud del viudo, despejan las dudas.

El tribunal se limitó a informar que el domingo a las siete de la tarde Macarrón acudió a hacerse un control, y uno de los médicos le extendió un certificado de salud.

Fin del comunicado.

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El parte médico de Marcelo Macarrón que emitió la dirección del Instituto Médico Río Cuarto se limita a describir una “reagudización de patología coronaria preexistente”como el motivo del requerimiento médico.  Dos especialistas consultados por este diario señalan que se trata de un informe “incompleto” e “inespecífico”. En ningún punto se aclara cuál es el diagnóstico ni precisa qué tipo de tratamiento específico recibió, señalaron.

El parte médico de Marcelo Macarrón que emitió la dirección del Instituto Médico Río Cuarto se limita a describir una “reagudización de patología coronaria preexistente”como el motivo del requerimiento médico. Dos especialistas consultados por este diario señalan que se trata de un informe “incompleto” e “inespecífico”. En ningún punto se aclara cuál es el diagnóstico ni precisa qué tipo de tratamiento específico recibió, señalaron.

El que abundó en detalles sobre la “delicada salud” de Macarrón fue, una vez más, Brito: “Hace unos años empezó con problemas cardíacos que se habrían agudizado ayer a la tarde, lo que produjo su internación en terapia intensiva”.

Cuando le preguntaron el motivo de la afección, el defensor respondió: “No quiero hacer una conjetura pero la regla de experiencia me dice que la pena del banquillo (sic) que está sufriendo Marcelo es lo que le genera ese estrés”, dijo.

Así, salvo que el tribunal nuevamente dé marcha atrás con la citación de Rohrer y su esposa, se producirá hoy la declaración de alguien que compartía el círculo íntimo con el traumatólogo y, acaso, una de las últimas personas que esté en condiciones de hablar de la acusación que hoy pesa contra el viudo. Si el paso de Rohrer por los Tribunales se da sin pena ni gloria como sucedió con el otro ladero de Macarrón -el abogado laboralista Daniel Lacase-, el caso permanecerá definitivamente en penumbras y la verdad quedará irremediablemente enterrada.

Alejandro Fara. Especial para Puntal