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Crece la demanda de roperos comunitarios en los barrios

El aumento en el número de las ferias americanas llamó la atención en las últimas semanas.
 
La dura situación económica que golpea fuerte en los barrios y las bajas temperaturas que se viven a diario hacen crecer la demanda de ropa y la respuesta de los centros comunitarios se da con la creación de roperos comunitarios. Algunos funcionan todos los días de la semana, otros lo hacen de manera periódica, pero todos coinciden en el mismo objetivo de dar respuesta a una necesidad de las familias de encontrar abrigo.

El aumento en el número de las ferias americanas llamó la atención de un tiempo a esta parte, su creación como una salida laboral por un lado y  la posibilidad de encontrar prendas económicas, por otro. En los barrios, en tanto, la experiencia de quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad ha llevado a la formación de más roperitos.

Yohana Torradi, del centro comunitario de La Cava que articula con instituciones religiosas y organizaciones como el Movimiento Trabajo de Hormiga (para contactarlos se puede llamar al celular 155003609), asegura: “Estamos recibiendo ropa y, cuando se junta una cantidad como para entregar, se convoca a las familias a través de las redes sociales para que vengan, en especial quienes tienen niños, que son los que más vienen”, indica la referente barrial.

- ¿Con qué frecuencia convocan a las familias para abrir el roperito?

- No se hace todas las semanas, pero la gente del barrio nos pide mucho, en especial en esta época de frío. Las últimas noches han sido muy bravas para pasarlas. Intentamos dar de todo, también frazadas, pero es algo que no se consigue mucho porque no traen en donación. En el barrio somos todas familias las que necesitamos mucha ayuda.

La falta de servicios como el gas natural o el precario tendido eléctrico obligan a las familias de los barrios periféricos a recurrir a la calefacción a leña, que por su elevado costo y la dificultad de conseguirla directamente de la naturaleza no termina siendo del todo efectiva (ver aparte). En este marco, el reclamo no se reduce solamente a la ropa, sino también a otros elementos como las frazadas.

“En las entregas no se cobra la prenda, se coloca arriba de mesones y el que viene a buscar se la lleva”, comenta Torradi, quien precisa que “a veces se hacen colectas desde algunas parroquias y cada tanto se recibe, apenas llegan las prendas se entrega todo”.

La realidad que viven en La Cava se extiende a todos los asentamientos que se ubican a lo largo de la costanera y a todos los barrios periféricos de la ciudad. Silvia Pereyra, del centro comunitario “Mis Manos Solidarias” en Jardín Norte (para contactarlos y colaborar con el grupo se puede llamar al 155106991), comenta que “dos veces al mes, en la primera y segunda semana, se realiza en el centro comunitario un roperito con la colaboración de diferentes organismos independientes y de gente solidaria que se acerca a colaborar”.

Pereyra destaca que se entrega en el centro ropa y calzado para todas las edades, “al igual que otros elementos como libros y alimentos, todo lo que se pueda conseguir”, puntualizó. 

- ¿Cómo reciben los elementos para su posterior distribución?

- A través de la página de Facebook (Centro Comunitario Mis Manos Solidarias), colaboradores aportan elementos de acuerdo a las necesidades que se plantean desde la organización. Tratamos que sean principalmente cosas que se puedan repartir entre todos, porque las necesidades son muchas, la cosa está muy dura y todo se hace de manera independiente. 

Pereyra indica que, además de ropa, los vecinos piden mantas y alimentos: “Porque en los fines de semana tratamos de darles una pequeña vianda a los chicos”, dijo.

Dificultades en todos los barrios

Desde la agrupación Movimiento de Acción Popular (MAP), junto con la CTA, se coordina el trabajo de 22 centros comunitarios en toda la ciudad (para colaborar con ellos se puede llamar al celular 155028742), en los que se desarrollan diversos talleres, pero fundamentalmente se entrega una copa de leche. Consultados sobre esta necesidad que se presenta en la actualidad por parte de los vecinos, detallaron que funciona entre los merenderos una red que lleva a cada punto el ropero comunitario de manera aleatoria. 

Silvia Alcoba, coordinadora de los merenderos, especifica: “En todas las copas de leche con las que trabajamos desde el MAP funcionan roperitos. Recibimos donaciones de ropa y se hace una selección de lo que está en buenas condiciones, se ponen en mesones y la gente de cada barrio se la lleva”. 

- ¿Las prendas tienen un costo para los vecinos?

- Si pueden dejan una colaboración, pero el que no tiene como para hacer un aporte lo mismo puede contar con la prenda porque la situación está muy complicada. Tratamos que se lleve lo que realmente hace falta y no que se lleve por llevar.

En este sentido, manifiesta que además de los controles del estado de las prendas que reciben como donación, también se hace uno sobre los talles y se deja lo que está en mejores condiciones a la oferta a la gente. 

Señala que, como son muchos los merenderos que coordinan en toda la ciudad, “cuando se termina de entregar ropa y zapatillas en uno, se pasa a los otros, en general los días sábado. Se entrega, mayormente, ropa de niños”, completa.

El comedor Ilusiones, en Cola de Pato, recibe a diario a vecinos del barrio y de otros sectores próximos, como el Islas Malvinas, Salto de Malvinas y toda la zona de las quintas (el contacto del centro comunitario es 154865738). Su responsable, Lorena Toledo, asegura que si bien para esta época siempre aumenta el pedido por las bajas temperaturas este año la situación se ha agravado.  

“En el mismo comedor tenemos ropa para casos de emergencia, para los chicos que vemos que lo necesitan”, precisa a PUNTAL y destaca: “Además, en una casilla aparte tenemos un ropero comunitario que funciona todos los días lunes y miércoles desde la tarde”.

Al igual que en otros espacios, para la entrega se les pide a los vecinos una colaboración por la ropa, “como para mantener el espacio”, añade. Sostiene que “de allí la gente se lleva lo que necesite, no hay un límite de prendas”. “No sólo vienen de nuestro barrio, sino también de los asentamientos de las quintas”, acota.

- ¿De dónde obtienen la ropa?

- Recibimos donaciones particulares y otras de campañas en las que colectan desde diversas instituciones. El comedor recibe muchas donaciones de la ciudadanía que se acerca a hacer su aporte todas las semanas, incluso saben que para esta época acercan la ropa de abrigo.

“Este año, más que en otras oportunidades, la demanda de los vecinos ha sido de frazadas, que es algo que no llega con frecuencia. Si bien a veces hay gente que hace un aporte, como lo que más trabajamos es el comedor, no tenemos tantas”, resalta la referente barrial, quien también expresa su preocupación por los métodos de calefacción que tienen en el barrio: “La mayoría de los vecinos para la calefacción tiene estufa hogar o salamandra, con todas las complicaciones que genera ir a buscar leña, porque no se puede sacar de cualquier lado y pueden ser detenidos”.

Solicitan leña y garrafas

Junto con la necesidad de prendas de vestir, desde los centros comunitarios han planteado la preocupación por la dificultad de las familias de acceder a una calefacción para hacer frente a las bajas temperaturas. 

Silvia Alcoba, del Movimiento de Acción Popular, señaló que para los barrios al pedido de donaciones de alimentos y ropa se ha sumado el de leña y garrafas para luego distribuirlos entre las familias que lo necesitan. Aseguran que la situación es preocupante en los barrios y los costos elevados de estos tipos de calefacción resultan casi inalcanzables. Cada vez se hacen más frecuentes las colectas como la de “Ramoncito”, que se concentran en frazadas o elementos para abrigar a quienes más lo necesitan.
Luis Schlossberg