El show arrancó a las 21 con un telón que simulaba la parte posterior de un cuadro. Poco a poco, un grupo de ayudantes comenzó a desarmar una caja blanca marcada con la leyenda "frágil" para revelar lo que había adentro: la propia Rosalía, vestida con un tutú voluminoso de tul en tonos amarillos y zapatillas de punta, lista para abrir con "Sexo, Violencia y Llantas". El estadio respondió con una ovación antes de que cantara la primera línea.
Minutos después, interpretó "Reliquia" y uno de los versos más celebrados de la noche: "El cielo nació en Buenos Aires". Fue entonces cuando frenó el repertorio para enfrentar directamente lo que había generado revuelo en redes sociales días atrás: el reposteo de un video de Mia Khalifa que se burlaba de los jugadores de la selección argentina tras la derrota ante España en la final del Mundial 2026.
"Madre mía que lío el otro día. He estado scrolleando, sin mirármelo mucho. Y rápido le doy un reposteo ahí (...) Tremenda cagada. Nunca fue mi intención, la verdad, me hizo fatal lo ocurrido."
El público vitoreó. Luego, la cantante ancló su disculpa en un recuerdo concreto: su primera visita al país, en el Lollapalooza de 2019, cuando abría con "Pienso en tu mirá" y veía a toda esa multitud cantando sus canciones.
"Nunca me olvidaré la sensación de, de alguna manera, de you made it, ¿sabes? De la primera vez que me la dieron fuera de mi país. ¿Cómo yo podría tener un sentimiento negativo o algo por el estilo hacia un lugar que, en verdad, es el lugar que me ha llevado adonde estoy hoy?"
Y cerró ese momento con una declaración que el Movistar Arena recibió con aplausos prolongados:
"Quiero que sepáis que mi amor por Argentina, mi amor por este país sigue igual intacto que el primer día."
El cántico "Olé, olé, olé, Rosi, Rosi" bajó de las tribunas, y la noche tomó otro cariz.
Cuatro actos y una invitada
El espectáculo se organizó en cuatro actos. El primero reunió los pasajes más orquestales del repertorio, con piezas como "Porcelana", "Divinize" y "Mio Cristo Piange Diamante". El segundo elevó la energía con "Berghain", bases electrónicas y versiones renovadas de "SAOKO", "LA FAMA", "LA COMBI VERSACE" y "De Madrugá".
El tercer acto incluyó "El Redentor", el popurrí "Can't Take My Eyes Off You" / "Confessional Engagement" y "La Perla", coreada por todos los presentes. Rosalía también sorprendió al sentarse al piano para interpretar "Alfonsina y el mar", la canción popularizada por Mercedes Sosa.
En ese tramo, la artista invitó al escenario a la cantante argentina Ángela Torres para el segmento conocido como "El Confesionario". Torres compartió una anécdota personal sobre una relación que, según sus palabras, la hizo perder su "muchosidad", definida como aquello que te hace auténtica y te permite brillar con tu propia identidad. Contó que ese hombre no la integraba en su vida, no quería que conociera a sus amigos ni que salieran juntos, y que se negaba a llevarla a ver a un grupo musical argentino que ella admira. El desenlace: ese mismo grupo la invitó a cantar con ellos, y el ex estaba en la platea. Rosalía, usando una expresión local, sentenció: "No, no, no, qué boludo".
El cuarto acto recuperó el costado más bailable con "BIZCOCHITO" y "DESPECHÁ", y el cierre llegó con "Focu' Ranni" y "Magnolias", la elegía final con la que Rosalía despidió al público.