"Córdoba comienza en febrero y se va a replicar en el resto de los municipios"
El rugby en la provincia, como en el resto del país, vive momentos determinantes en cuanto al regreso a la competencia.
Por un lado y en el más alto rendimiento, Pumas o Ceibos ahora ya han regresado; el resto de las Uniones aguarda pacientemente el regreso después de un año sin actividad. Este punto es el más determinante para comenzar a estipular un regreso diferente, evitando el contacto físico extremo de las formaciones fijas (scrum y line) con el fin de que las lesiones no se repliquen; el tackle sí se mantendría.
Félix Paez Molina es el presidente de la Unión Cordobesa y en diálogo con El Deportivo contó sobre este presente, la manera de volver y además se refirió al crecimiento y desarrollo de la actividad en pueblo y ciudades del interior.
-En su gestión se duplicó el número de clubes y de jugadores federados en la provincia, buscando masificar la actividad en el interior. Así se refiere al presente que se vive.
-Está muy avanzada la vuelta, nosotros lo que tuvimos la semana pasada fue una reunión con la gente de la Municipalidad de Córdoba y los avances fueron totales. El rugby en la ciudad de Córdoba comienza ahora en febrero y eso se va a empezar replicar en todos los municipios. Estamos esperando la resolución de la Municipalidad para ir con los otros municipios y avanzar. En cuanto a la modalidad, en principio se hablaba del TAC rugby que la Unión Argentina de Rugby estaba obligando a que sea de esa manera el comienzo; ellos entendían que no se podía jugar con contacto, pero hoy va a salir una resolución donde se nos va a permitir que cada Unión acuerde con cada municipio o provincia la modalidad de competencia. Nosotros vamos a arrancar con contacto, a lo mejor con poca gente en la cancha, a lo mejor sin scrum y line pero con tackle, porque lo creemos fundamental para cualquier comienzo de actividad; está todo dado para que nosotros arranquemos. La comisión de torneos de la Unión Cordobesa está avanzando en una modalidad de competencia. El 17 de abril podríamos comenzar un torneo de 16 equipos, después de Semana Santa con zonas de cuatro y a mediados de año el torneo oficial en dos zonas de ocho.
-¿A qué se debe el hecho de jugar sin contacto?
-Es simplemente por una cuestión de cuidado. A la UAR le preocupaba mucho el contacto por las lesiones; un chico que estuvo parado un año entero lo puede sufrir. No es lo mismo un jugador de primera que otro de divisiones juveniles que ha tenido otra preparación. Para protegerlo al principio se comienza con una modalidad con menos contacto, pero la idea es que si esto va bien y la pandemia lo permite, para fines de marzo estén todos compitiendo con casi todas las posibilidades de contacto que tiene este deporte. Estamos hablando de este primer mes, con una competencia más lúdica que real para de a poco ir entrando en la competencia verdadera; de ningún modo se piensa que esto va a ser así todo el año. Al sacarnos el TAG (rugby sin contacto) nos permite meternos en el contacto e ir creciendo día a día, siempre con los cuidados que nos exige la pandemia, que la gente no participe en el costado de la cancha, que los terceros tiempos sean más ligeros y rápidos, sin tanto contacto, al aire libre, los vestuarios también, donde cada club debe ver la modalidad para cuidarnos entre todos.
-Cambiando de tema, le pregunto por el profesionalismo, cómo ve esa veta en el rugby argentino de uniones en unos años, ¿podría ser viable?
-Eso es una amenaza para nuestro deporte. Para que te des una idea, la UAR tiene más de setenta mil jugadores fichados en todo el país y profesionales deben ser treinta o cuarenta porque Jaguares no existe más. Nuestro deporte es amateur, no existe la posibilidad de que los clubes empiecen a trabajar como sociedades anónimas o como son en Europa, como profesionales; el deporte nuestro es amateur, lo tenemos que mantener así, hay que fortalecerlo día a día. Sí es importante el rugby profesional, porque permite que el rugby amateur crezca una enormidad, es muy importante mantener 100 o 150 compitiendo profesionalmente, pero lo demás tiene que ser amateur. Urú Curé por ejemplo tiene que entender que su crecimiento se va a basar en las personas que le dediquen el tiempo suficiente, ad honorem, sin cobrar un peso, y que el jugador sepa que su trabajo es siempre por el amor al club, que es lo queremos seguir transmitiendo. El que pueda ser profesional porque su capacidad se lo permite, en buena hora. Pero dentro de lo que es el torneo local, nuestro deporte tiene que ser amateur, es el que genera valores, compromiso y todo lo que para nosotros es fundamental.
-Finalmente, ¿cómo ve al rugby de las ciudades más chicas, quienes juegan hoy el ascenso?
-Nosotros estamos muy abocados, desde que comenzamos a trabajar en el 2014, al crecimiento del rugby en la provincia. Para que vos te des una idea, a fines de 2013 había 21 clubes y hoy tenemos más de 71; teníamos 3.400 jugadores fichados y hoy son más de 6.500, y ese crecimiento no se da en la ciudad de Córdoba sino en el interior, en que cada ciudad y cada pueblo tenga su equipo de rugby. Estamos abocados a eso, el 2020 era un año para seguir potenciándolo, lamentablemente se frenó pero estamos muy cerca de cada uno buscando la forma para que crezcan, lo que necesitan para así hacerlo, nosotros ayudándolos a ellos. De hecho, el año pasado una de las pocas cosas que pudimos hacer fue una capacitación de dirigentes que fue durante cuatro martes seguidos y tuvo un cierre fantástico con Cachito Vigil; la idea era que se capaciten los clubes del interior y no los de la ciudad de Córdoba. Acá ya no hay más posibilidad de crecimiento y Urú Curé es el gran ejemplo, que logró salir campeón de Córdoba y ser uno de los mejores equipos del país; es decir que se puede hacer, con mucho trabajo, compromiso, esfuerzo, amateurismo. Apoyándonos en ayuda profesional con problemáticas como por ejemplo la violencia, trabajamos en esas situaciones, el amor a nuestro deporte tiene que ser desinteresado para que siga creciendo.