"Desde que se empezaron a hacer las cosas en conjunto, se han visto los resultados"
El rugby uruguayo vive un momento ejemplar con grandes exponentes en Europa, como Santiago Arata, quien es figura en Castres, equipo liderado por el mítico charrúa Rodrigo Capó Ortega en tierras francesas. El crecimiento deportivo e infraestructural se debe a un trabajo a largo plazo con mucha influencia argentina, que le permitió al Los Teros ingresar de a poco en el mundo profesional.
Juan Gaminara fue el capitán Celeste en la última copa del mundo, y en diálogo con Puntal nos contó de esa experiencia, además de recordar el mítico certamen “Valentín Martínez” para menores, en el que Urú Curé fue protagonista.
-Me acuerdo que venían clubes de Argentina que le daban ese salto de calidad, ya de chicos poder medirte contra clubes muy fuertes. Me acuerdo de Urú Curé, equipos de Entre Ríos de Tucumán, y haber jugado contra Nico Sánchez, era un campeonato inolvidable. Para nosotros eran las primeras experiencias como internacionales al medirnos con los argentinos, obviamente que tengo los mejores recuerdos de ese torneo. Ahora, con lo que es el calendario de los clubes argentinos se les complica venir.
-¿De qué se trata el torneo de rugby uruguayo?
-El rugby uruguayo consta de diez clubes, ocho que están en Montevideo y dos que son del interior, eso en primera división. En intermedia, juegan otros del interior, jugamos todos contra todos a dos rondas, después semifinal y final. El rugby uruguayo es muy chiquito, pero los que jugamos tenemos una pasión y dedicación tremenda, por eso salen tan buenos jugadores y podemos competir a nivel internacional.
-Se nota una marcada evolución en el rugby de tu país, ¿a qué se debe?
-El ejemplo de Uruguay como Unión desde que se empezaron a hacer las cosas en conjunto y planificándolo a largo plazo, nos ha dado resultado. Creo que una ventaja es que geográficamente es fácil, porque tenemos la mitad del país viviendo en la capital, entonces esta todo cerca y podemos a nivel país juntarnos muchas más veces que el resto. Es una ventaja, lo sabemos, sumado al Charrúa (predio con cancha que tiene la Unión), donde podemos entrenar, es nuestra casa. También resaltar la mano que nos ha dado Argentina, hoy el técnico es Esteban Meneses, que es de La Plata; además el Huevo Hourcade hoy está a nivel Sudamérica Rugby mucho en contacto con nosotros. Eso lo tenemos que resaltar a nivel competencia y en el intercambio de información.
-Si tuvieras que estereotipar al rugby uruguayo en cuanto al juego, ¿cómo lo harías?
-Para mí el rugby uruguayo históricamente es de formaciones fijas fuertes, con scrum y maul. En esta última etapa dimos el salto de calidad de proponer más juego y ser más protagonistas sin dejar de lado esas formaciones. Ahí se logró dar el salto de calidad y se notó en los resultados. Algo que me gustaría que haga el fútbol uruguayo, le falta proponer un poco más con los buenos jugadores que tenemos.
-Hablando de fútbol te une una relación con Andrés Fleurquín, exjugador de la Selección, además de vos haber sido un destacado jugador en infantiles.
-Tampoco para tanto, pero de chico jugaba mucho al fútbol junto con el rugby y me terminó gustando más este último. Del colegio que vengo se le da mucha importancia, y me gustó cómo te formaba y lo inclusivo que era. No creo que con el fútbol hubiese llegado demasiado lejos, hay mucha competencia acá en Uruguay, siendo difícil llegar a niveles profesionales.
-Hablando de profesionalismo en el Rugby, ¿cómo viviste tu experiencia en ese mundo?
-La verdad que fue difícil, igual nunca me lo planteé, fue sucediendo. Nosotros éramos conscientes de que después del Mundial 2015, al que fuimos como totales amateurs, iba a empezar ese proceso de profesionalización de Los Teros. No éramos tan conscientes, pero sabíamos que era muy necesario. A medida que se nos iban planteando objetivos más fuertes, debíamos hacerlos. Cuando le ganamos a Canadá y clasificamos directos al mundial 2019, y ya con dos años para prepararlo, fue que empezamos a tener una estructura profesional, estar dedicados a eso. Tener que dejar de lado el trabajo, pero no me arrepiento de nada, tengo un título, soy contador y trabajo con un corredor de bolsa, por eso no sufrí tanto dejar el profesionalismo, porque nunca dejé de trabajar ni descuidé ese lado que es muy importante.
-En el mundial 2019 de Japón le ganaron un partido histórico a Fiji, ¿cómo lo recordás?
-Me acuerdo de todo, lo imaginamos tantas veces que cuando estaba pasando era como una confirmación de lo que nosotros queríamos. Me acuerdo de cada momento, fue una experiencia de las más intensas que he tenido en mi vida, y ese mundial fue una locura.
-Un partido muy duro, cerrado, y quedaron a tiro de clasificar aunque luego perdieron con Georgia.
-Siempre digo que el partido más importante que jugué en mi vida fue contra Georgia, era también adelantar la eliminatoria y clasificar al mundial 2023. Lo que nosotros usamos a favor para jugar contra Fiji, que jugó cuatro días antes contra Australia, lo padecimos contra Georgia. Sin nada que recriminar, con un poquito más de descanso nos iba a ir mejor.
-Jugaron contra Gales y Australia, ¿qué te dejó jugar contra esas figuras?
-Si te ponés a pensar lo que está pasando no lo disfrutás y te ponés nervioso. En esos casos uno busca ir al por qué jugamos, y nos agarramos mucho de eso, de dónde venimos, a quién representás, a tu familia, a tu país, y tratamos de agarrarnos de eso. Sin focalizarnos en las cámaras o la gente en el estadio. Es ir a las raíces, el que te guste jugar a la pelota, y cada uno en su rol hacer lo que hace. Después del mundial tomamos dimensión de lo que hicimos y no tanto durante, cuando ves lo que hay detrás de los mundiales o yendo a ver un test match ves todo lo que se vive. Si te ponés a pensarlo antes de jugar, te puede afectar.
-¿Cómo es enfrentarse contra el inglés Joe Marler o el australiano Michael Hooper, por ejemplo?
-Primero desmitificar, agarrase del trabajo de uno y no idolatrar tanto. En 2015 fue que nos dimos cuenta de que se podía entonces en 2019, tenías 20 jugadores que jugaron test match importante o hasta el mundial anterior, fue fundamental, sino es muy difícil. Los ves por televisión y al encontrártelos inconscientemente les tenés respeto. El 2015 fue muy importante para darnos cuenta que podemos competir y que tenemos nuestras armas.
Finalmente, ¿cuál ha sido tu jugador argentino más admirado?
-Seguí a los Jaguares mucho, me encantaba. Vi el proceso de Pampas XV y a esos chicos los sigo a muerte, son casi de mi edad y es increíble lo que lograron. Desde Creevy al mando pasando por Tuculet, Nico Sánchez, Landajo. Admiro mucho el camino recorrido, y es increíble lo que le han dado al país y dónde metieron a Los Pumas.