Lugar de nacimiento de Carlos Gardel, a pesar de las tantas polémicas al respecto, lugar donde Alberto Márcico brilló a finales de los 80 y sitio donde nuestro entrevistado, el tucumano Omar Hasán, reside en la actualidad. En el pasado, pilar de elite típico del rugby argentino; en el presente, representante de la lírica francesa siendo un barítono destacado. Hasta se dio el gusto de ser actor en la película producida por Netflix “Mercenario” del año 2017. Esta es su historia, tema coronavirus mediante hasta su relación con nuestro Gustavo “Tavo” Rivero. El diálogo comienza con el pensamiento de los franceses sobre la pandemia:
“A pesar de que la gente se queja mucho porque la situación se degrada y hay cosas que no van como debiese, no han visto cómo es vivir en Argentina, por ejemplo, u otros países subdesarrollados. Sí te puedo decir que el pueblo francés está protegido en donde sea, en nuestro país no pasa y lo hemos visto, por ejemplo, con la tragedia de los trenes u otras cosas, incluso en esta situación que estamos viviendo, no sabemos qué va a pasar. En Francia hay un plan para tratar de ayudar a todos los sectores que van a sufrir; en Argentina hay un modelo de cuarentena, pero no un plan para salir. Me apena mucho saber que hay gente que está sufriendo”.
-Hoy sos una figura destacadísima en el canto lírico, imagino que hay un gran resentimiento de la actividad.
-Desde marzo hasta ahora no se hizo nada y hasta junio está todo anulado. Acá la actividad artística podría empezar en julio, va a ser todo muy complicado, incluso después de que la situación termine. La actividad artística y el deporte lo van a notar mucho. Ya dijo el primer ministro que los campeonatos de fútbol y rugby y otros deportes no van a tener actividad por lo menos hasta septiembre. Es evidente que esta crisis económica va a tener más consecuencias que la propia del virus. Como argentino, considero, que tenemos esa capacidad de adaptarnos a cualquier cosa, ya ante cualquier situación sabemos que hay que salir a flote de cualquier manera y en ese sentido tendremos que reciclarnos en lo que sea. Si bien en Francia yo hice mi carrera de Agronomía en la facultad y después no la terminé, siempre estuve relacionado con la parte agrícola. Después con el rugby y el canto era demasiado, quien sabe si puedo volver al campo algún día.
-En tu haber tenés tres mundiales jugados (Gales 1999, Australia 2003 y Francia 2007) ¿seguís el rugby, con Los Pumas y Jaguares?
-Sí, siempre. Lo bueno es que a través de las redes sociales podés seguirlo en cualquier lugar y a cada momento, no hace falta estar en tu casa para ver partidos. Sigo mucho por Instagram y el resto de las redes; el año pasado vi lo que hicieron los chicos de Jaguares que llegaron a la final del Súper Rugby (fueron derrotados por Crusaders de Nueva Zelanda) y, por supuesto, a Los Pumas, con esta transformación que se está viviendo con el rugby en Sudamérica y con la liga que se creó que, obviamente, se tuvo que parar (Liga Americana de Rugby con Ceibos como franquicia argentina). Es una buena etapa saber que la única manera de que el rugby sea más conocido es que se juegue en más países en el mundo. En Sudamérica, Argentina tiene un rol importante para promover ese desarrollo.
-Como pilar de elite en el rugby mundial, ¿pensás que el rugby argentino dejó de darle la importancia que siempre ha tenido el scrum?
-Pasa que con el cambio de regla que sufre el scrum, disminuyendo el impacto en la entrada, fue determinante. Hoy en día si no tenés un scrum sólido, no podés jugar, es la plataforma de juego, es una fase del juego fundamental. Actualmente el primera línea evolucionó mucho, es un jugador más dinámico que se le pide mucho, que tiene que tener una forma física especial, antes era el gordito que apenas se desplazaba. Hoy si no tackleás, resulta complicado. Yo no creo, al margen de eso, que se le dé menos importancia, hay otros aspectos del juego que tomaron más relevancia, como la defensa, la parte estratégica, la parte física, con los GPS que manejan toda la estadística del jugador. A la vez creo que eso conlleva a una especialización y que haya mayor cantidad de entrenadores, todo es mucho más específico, un solo entrenador no puede abarcar tantos temas juntos. La defensa, el line, el scrum. Hay mucho más trabajo en todos los sectores del juego. Sí puedo decir en torno al nivel que se juega y sobre todo en Súper Rugby que se eliminaron algunas cosas y a veces veo que la lucha por la pelota y el juego de forwards limitan mucho, no se gasta tanta energía y en ciertos momentos las defensas son muy permeables. No es lo que sucede con equipos del hemisferio norte, cuando jugás contra ellos te das cuenta de la diferencia.
-Viviendo en Toulouse, ¿de quién se habla más de Gardel o de Márcico?
-Es una muy buena pregunta, se habla mucho del Beto, toda la gente que conozco lo hace. Lamentablemente no lo conocí personalmente, pero lo admiraba como jugador, a pesar de que es ídolo de Boca y yo soy hincha de River. Siempre me gustó y sobre todo en los últimos años en Gimnasia. Acá dejó una marca muy fuerte en Toulouse FC, es una institución el Beto. Un amigo me cuenta que iba a comer a una pizzería acá en la ciudad y que un modelo de pizza se llamaba “Pizza Beto Márcico”
-Finalmente, ¿fuiste compañero en algún momento del Tavo Rivero?
-Si claro. Con el Tavo hicimos una gira en Canadá, creo que por el año 96; hablamos mucho, él me había contado su experiencia en Italia y en Francia jugando profesionalmente. Sé que tiene una pizzería en Río Cuarto.
Javier Albarracín. Redacción Puntal

