Y cambiamos gol por try
Una tarde de 1965, esto es 54 años atrás, el rugby pareció explotar por todas partes. Fue la fecha fundacional de Los Pumas y la semilla de lo que hoy se vive con los Jaguares
Lo contaban en la mesa mi viejo y los tíos. Decían que en un tiempo, en los cincuenta, hubo más de diez equipos de rugby en la ciudad. Una cifra increíble si se comparaba con el fútbol o el básquet y si se tiene en cuenta la cantidad de habitantes de Río Cuarto en ese tiempo.
Para mediados de los sesenta quedaba uno solo en competencia y hoy el panorama no ha variado demasiado, con algunos clubes compitiendo a nivel provincial, siendo Urú Curé bandera local a ese nivel y también nacional.
En los años sesenta, el seguimiento de Urú en la Unión Cordobesa era a través de la vieja LV16 para seguir los resultados, cuyos detalles leíamos luego en El Pueblo o La Calle. A pesar de ello, el acercamiento hacia el rugby se fue haciendo en un círculo deportivo especial de entendidos en dicho deporte, y allegados a “La Lechuza”.
De todas maneras, algunos de nuestros amigos, hijos de socios de siempre, contaban peripecias deportivas de los jugadores del club, partidos históricos y rivalidades con conjuntos de Córdoba. Ellos, además, nos introdujeron en las reglas del juego no tan simples para los futboleros rasos.
Una tarde de 1965, esto es 54 años atrás, el rugby pareció explotar por todas partes. De repente, la hermosa camiseta celeste y blanca horizontal, los gruesos brazos y cuellos de los jugadores, las formaciones fijas, los tackles y la pelota ovalada se metieron en las esquinas más reas.
Así como cuando Luis Alberto Nicolau cruzaba las piletas volando o Guillermo Vilas, muchos años después, nos familiarizó con los games, sets, drives y passing shots y hasta el mismo Alberto Demiddi motivó la aparición de “especialistas” en remo en cada bar; de repente, hablar de rugby se hizo necesario y cotidiano, al menos por unas semanas.
Fue un 19 de junio de 1965, cuando el rugby pasó a ser tapa de diarios y revistas y los comentarios fueron osados de parte de los que “ni idea” de la cuestión.
Pero se sabe que es así. Gente que ni ondeaba, ni había visto un partido y mucho menos jugó alguna vez se atrevía a hablar de scrum y try.
Si hasta las partidas mundialistas de ajedrez entre Fischer y Spassky hicieron que el más atorrante de la barra, que se pasaba todo el día en el club jugando a los naipes, desistiera una tarde de participar de una truqueada porque quería analizar lo sucedido en esa contienda de peones y alfiles, torres y caballos. En fin, así somos.
Por ese tiempo de junio de 1965, Los Pumas nacieron como tales. Desde comienzos de mayo, la Selección Argentina recorría un país potencia: Sudáfrica.
La gira había comenzado el 8 de mayo cuando cayeron ante Rhodesia 12-17 y al final de la misma, el 26 de junio, habían jugado 16 partidos con once victorias, cuatro derrotas y un empate.
La cita más esperada, esa del 19 de junio, fue en Johannesburgo y el rival Juniors Springboks. El estadio, el Ellis Park y el rival nada menos que el tercer seleccionado más fuerte del mundo detrás de Nueva Zelanda y Australia.
¨Nos daba miedo mirar a las tribunas”, declararon varios de los jugadores luego del encuentro. Los espectadores sumaban 40 mil, cifra que triplicaba el máximo de asistencia al rugby en la Argentina, por aquellos tiempos.
Los Pumas ganaron 11 a 6 y su triunfo repercutió más fuerte que nunca.
Desde aquella gloriosa jornada del 65 hasta hoy, entre Pumas y Jaguares, saben los cercanos al rugby todo lo que les ha tocado vivir entre decepciones y alegrías.
En tardes altivas respecto a la inserción internacional de nuestro equipo y con divisiones internas que jaquearon más de una vez a lo institucional. Con las discusiones capital y resto del país, con el amateurismo a ultranza y el profesionalismo mucho tiempo encubierto.
Hoy, cuando un montón de muchachos trabajan de rugbiers, por el mundo, la gesta del 65 adquiere característica de génesis de la actividad para la Argentina.
La espectacular gira por Sudáfrica de 54 años atrás pareció ser eso. Fueron entrenadores Ángel Guastella y Alberto Camardón; presidió la delegación Emilio Jutard, y los hombres de la hazaña fueron Aniz, Beccar Varela, Benzi, Cazenave, Dartiguelongue, España, Etchegaray, Foster, García Yañez, González del Solar, Goti, Gradín, Handley, Illia, Imhoff, Loyola, Mc Cormick, Neri, Otaño, Pascual, Poggi, Scharenberg, Schmidt, Silva, Silveyra y Rodríguez Jurado.
A partir de allí, Los Pumas se hicieron absolutamente nuestros. Digo, de los que de rugby entendíamos muy poco o nada. De los transeúntes de la vida deportiva nacional, que aprendimos a festejar, comentar y tratar de entender lo que atletas de juegos menos masivos hacían para poner a la casaca nacional en lo más alto del podio.
Y entonces, por esos días de junio del 65, Otaño se puso a la par de Rattín y Rodríguez Jurado de Ermindo Onega y esa mezcla vuelve a producirse frecuentemente en estos tiempos. En cada presentación de los gloriosos Pumas.
Los que saben de rugby, los que lo juegan, los que lo sienten de verdad se sentirán invadidos por los intrusos que, cuando llega una tenida importante, nos arrimamos a la guinda. Nos puede la curiosidad y el fervor. Ese que emana la camiseta nacional en el deporte que sea.
Y que en el rugby dio a luz el 19 de junio de 1965. Cuando Los Pumas se comieron a Sudáfrica.
Osvaldo Alfredo Wehbe
Para mediados de los sesenta quedaba uno solo en competencia y hoy el panorama no ha variado demasiado, con algunos clubes compitiendo a nivel provincial, siendo Urú Curé bandera local a ese nivel y también nacional.
En los años sesenta, el seguimiento de Urú en la Unión Cordobesa era a través de la vieja LV16 para seguir los resultados, cuyos detalles leíamos luego en El Pueblo o La Calle. A pesar de ello, el acercamiento hacia el rugby se fue haciendo en un círculo deportivo especial de entendidos en dicho deporte, y allegados a “La Lechuza”.
De todas maneras, algunos de nuestros amigos, hijos de socios de siempre, contaban peripecias deportivas de los jugadores del club, partidos históricos y rivalidades con conjuntos de Córdoba. Ellos, además, nos introdujeron en las reglas del juego no tan simples para los futboleros rasos.
Una tarde de 1965, esto es 54 años atrás, el rugby pareció explotar por todas partes. De repente, la hermosa camiseta celeste y blanca horizontal, los gruesos brazos y cuellos de los jugadores, las formaciones fijas, los tackles y la pelota ovalada se metieron en las esquinas más reas.
Así como cuando Luis Alberto Nicolau cruzaba las piletas volando o Guillermo Vilas, muchos años después, nos familiarizó con los games, sets, drives y passing shots y hasta el mismo Alberto Demiddi motivó la aparición de “especialistas” en remo en cada bar; de repente, hablar de rugby se hizo necesario y cotidiano, al menos por unas semanas.
Fue un 19 de junio de 1965, cuando el rugby pasó a ser tapa de diarios y revistas y los comentarios fueron osados de parte de los que “ni idea” de la cuestión.
Pero se sabe que es así. Gente que ni ondeaba, ni había visto un partido y mucho menos jugó alguna vez se atrevía a hablar de scrum y try.
Si hasta las partidas mundialistas de ajedrez entre Fischer y Spassky hicieron que el más atorrante de la barra, que se pasaba todo el día en el club jugando a los naipes, desistiera una tarde de participar de una truqueada porque quería analizar lo sucedido en esa contienda de peones y alfiles, torres y caballos. En fin, así somos.
Por ese tiempo de junio de 1965, Los Pumas nacieron como tales. Desde comienzos de mayo, la Selección Argentina recorría un país potencia: Sudáfrica.
La gira había comenzado el 8 de mayo cuando cayeron ante Rhodesia 12-17 y al final de la misma, el 26 de junio, habían jugado 16 partidos con once victorias, cuatro derrotas y un empate.
La cita más esperada, esa del 19 de junio, fue en Johannesburgo y el rival Juniors Springboks. El estadio, el Ellis Park y el rival nada menos que el tercer seleccionado más fuerte del mundo detrás de Nueva Zelanda y Australia.
¨Nos daba miedo mirar a las tribunas”, declararon varios de los jugadores luego del encuentro. Los espectadores sumaban 40 mil, cifra que triplicaba el máximo de asistencia al rugby en la Argentina, por aquellos tiempos.
Los Pumas ganaron 11 a 6 y su triunfo repercutió más fuerte que nunca.
Desde aquella gloriosa jornada del 65 hasta hoy, entre Pumas y Jaguares, saben los cercanos al rugby todo lo que les ha tocado vivir entre decepciones y alegrías.
En tardes altivas respecto a la inserción internacional de nuestro equipo y con divisiones internas que jaquearon más de una vez a lo institucional. Con las discusiones capital y resto del país, con el amateurismo a ultranza y el profesionalismo mucho tiempo encubierto.
Hoy, cuando un montón de muchachos trabajan de rugbiers, por el mundo, la gesta del 65 adquiere característica de génesis de la actividad para la Argentina.
La espectacular gira por Sudáfrica de 54 años atrás pareció ser eso. Fueron entrenadores Ángel Guastella y Alberto Camardón; presidió la delegación Emilio Jutard, y los hombres de la hazaña fueron Aniz, Beccar Varela, Benzi, Cazenave, Dartiguelongue, España, Etchegaray, Foster, García Yañez, González del Solar, Goti, Gradín, Handley, Illia, Imhoff, Loyola, Mc Cormick, Neri, Otaño, Pascual, Poggi, Scharenberg, Schmidt, Silva, Silveyra y Rodríguez Jurado.
A partir de allí, Los Pumas se hicieron absolutamente nuestros. Digo, de los que de rugby entendíamos muy poco o nada. De los transeúntes de la vida deportiva nacional, que aprendimos a festejar, comentar y tratar de entender lo que atletas de juegos menos masivos hacían para poner a la casaca nacional en lo más alto del podio.
Y entonces, por esos días de junio del 65, Otaño se puso a la par de Rattín y Rodríguez Jurado de Ermindo Onega y esa mezcla vuelve a producirse frecuentemente en estos tiempos. En cada presentación de los gloriosos Pumas.
Los que saben de rugby, los que lo juegan, los que lo sienten de verdad se sentirán invadidos por los intrusos que, cuando llega una tenida importante, nos arrimamos a la guinda. Nos puede la curiosidad y el fervor. Ese que emana la camiseta nacional en el deporte que sea.
Y que en el rugby dio a luz el 19 de junio de 1965. Cuando Los Pumas se comieron a Sudáfrica.
Osvaldo Alfredo Wehbe