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Ahora, Moscú acusa a espías británicos del envenenamiento de Skripal

 
Rusia señaló ayer a los servicios secretos británicos como presuntos autores del envenenamiento del exespía ruso Serguei Skripal y su hija Yulia en el Reino Unido, un hecho por el cual Londres acusó al Kremlin y que desató la expulsión de más de un centenar de diplomáticos rusos de Estados Unidos y Europa.

"El análisis de todo el conjunto de circunstancias indica que las autoridades británicas no están interesadas en descubrir los verdaderos motivos e identificar a los autores del crimen" en la ciudad inglesa de Salisbury, el 4 de marzo pasado, escribió la Cancillería rusa en un comunicado.

"Esto nos hace pensar en la posible participación de los servicios especiales del Reino Unido en el incidente", agregó el comunicado.

El texto añadió: "Si no son provistas pruebas convincentes de lo contrario, consideraremos que estamos frente a un atentado a la vida de nuestros compatriotas y a una enorme provocación política".

En su casa

Mientras tanto, la Policía británica informó que Skripal y su hija entraron en contacto con el veneno que los tiene en estado crítico en la puerta de su casa, en Salisbury. 

Skripal, de 66 años, y su hija de 33, fueron hallados inconscientes en un banco de un parque de Salisbury el 4 de marzo pasado.

Londres responsabiliza a Moscú del atentado contra Skripal y alega que para el envenenamiento se utilizó un agente nervioso llamado Novichok, desarrollado en la antigua Unión Soviética. 

El caso Skripal, del que Londres y Washington responsabilizaron a Moscú, derivó en una guerra diplomática abierta y en la expulsión de más de 140 diplomáticos rusos en Estados Unidos, Canadá, Europa y la Otan.