Tiene a su familia en Rusia; pide ayuda para sacarla de la guerra y traerla al país
Adrián Marcelo Salina junta cada peso que logra de su trabajo en una cafetería al frente del Hospital San Antonio de Padua para cubrir el costo de los pasajes y poder traer a su mujer y a sus dos hijas que se encuentran en Rusia, en medio del conflicto bélico, sufriendo hambruna y viviendo con el terror de la guerra.
Svetlana, su mujer, Lada (12) y Vera (2) se encuentran en Engels, ciudad en la que viven y solo el contacto con ellas es a través de videoconferencias que en ocasiones es interrumpida por el gobierno ruso “si decimos alguna palabra que ellos consideran peligrosa”, aseguró Adrián.
“Yo vivía en Rusia y regresé al país a cuidar a mi hermano enfermo. Por la pandemia quedé varado y no pude volver. Se me venció el tiempo y ahora no me dejan entrar hasta fin de año. Mi mujer estaba embarazada cuando me vine y a la nena más chiquita que ya tiene dos años no la conozco personalmente. La otra nena tiene 12 años y está sufriendo mucho. No tienen qué comer”, comentó a Puntal.
Su objetivo es reunir el dinero suficiente para abonar los pasajes y traer a la Argentina a su familia. “Solo me faltan 1.400 dólares, cada peso que cobro es para eso. Hay gente que me ayudó y donó”, explicó.
Salina sostuvo que hay información que no llega a esta parte del mundo. “La guerra llegó a algunas ciudades de Rusia, como en el caso de Engels, donde yo vivo con mi familia. Nosotros vivimos en una comunidad ucraniana allá, mi esposa es descendiente de ucranianos y en esto de la guerra en la calle la agreden porque a veces ella no se da cuenta y habla por teléfono con mis suegros y hablan un dialecto ruso-ucraniano. La escupen y hasta llegaron a golpearla”.
Reclutaron a su suegro de 63 años
El hombre teme por la integridad de su mujer e hijas. Y señaló que emigró a Rusia hace 10 años. Fue allí donde formó pareja. “La nena más grande es de mi mujer pero yo la adopté”.
En aquel país trabajaba en una base militar, pero tras regresar a Argentina para cuidar de su hermano por un tiempo, el cierre de fronteras por el Covid-19, todos los planes se derrumbaron, sumado al hecho de la guerra que dificulta salir o entrar a Rusia.
“Además ya no le puedo mandar dinero, los ahorros se agotaron, no tenemos ayuda. Con mis nenas iban a venir mis suegros porque está muy embromada la cosa ahí, pero ahora a mi suegro de 63 años lo reclutaron como reserva del ejército. Yo quiero lo más pronto que pueda sacar a mi mujer e hijas. Por ahora las mujeres pueden salir sin mayores problemas, pero si esto se agrava no sabemos”, puntualizó preocupado.
Mencionó, además, que su pareja hizo tres años de servicio militar, por lo que teme en algún momento sea convocada. “Tenemos una sobrina de 17 años que está combatiendo en Ucrania. En esta guerra perdí amigos y familiares”, precisó.
Salina es oriundo de Buenos Aires, pero migró a Vicuña Mackenna cuando era joven y luego se radicó en Río Cuarto. Una década atrás comenzó a viajar por el exterior y fue en Rusia donde formó su familia. Hoy el contexto de la guerra sólo lo hace pensar en venir a radicarse a la Argentina.
Mientras espera juntar el dinero que le falta para cubrir el costo de los viajes, Adrián Salina vive junto a un hermano en una pensión frente al Hospital Nuevo de Río Cuarto y trabaja en la cocina de una cafetería. Los recursos que recibe son escasos y el tiempo apremia para reencontrarse con su mujer e hijas.
“En el 2018 me pasó que también vine a visitar a mi mamá y hermano. En ese lapso muere mi madre y se me pasa el tiempo de regreso. La Federación Rusa me multó, vino mi mujer al país y nos volvimos a ir. Esta vez, es mucho más difícil. Y tengo a mi nena más chiquita que no conozco más que por imágenes”, reiteró.
“No tienen comida, sólo tienen papas”
“Mis niñas están muy delgadas, están comiendo papa hervida hace más de 10 días, los alimentos están escaseando. A Svetlana la despidieron de su trabajo por ser descendiente de ucranianos, y a su jefe también. Ella era asistente social”.
De recaudar el resto del dinero, inmediatamente comenzaría el operativo para el viaje y reencuentro.
“Por Europa no pueden salir porque impusieron una medida restrictiva. Pero sí por Medio Oriente, por Qatar, Estambul o Dubai. Hay tres aerolíneas que sí hacen el viaje. Como ellas tres son mujeres creo que no tendremos problemas”, expresó.
Para quienes quieran colaborar pueden hacerlo acercándose a la pensión ubicada frente al Hospital de Río Cuarto “pintada de amarillo”, o llamar al teléfono de Adrián Salina que es 3583-413131.
“Con mi mujer siempre apostamos a la reunificación familiar, mis hijas me necesitan. Y están pasando un muy mal momento”, concluyó.