Por encubrir la desaparición de Sabena, una mujer policía irá presa
Doce años después de la desaparición de Nicolás Sabena, la causa judicial sigue dando coletazos: ayer, al filo de las cuatro de la tarde, la sargento ayudante de la Policía de la Provincia de Córdoba Nancy Salinas fue condenada a 3 años y 10 meses de prisión por encubrir a los responsables del trágico desenlace del joven riocuartense.
El tribunal integrado por los jueces Daniel Vaudagna, Natacha García y Mariano Correa de la Cámara Primera del Crimen tomó la decisión por mayoría. Es decir que hubo dos jueces que se inclinaron por la culpabilidad de Salinas y otro que votó en disidencia.
El veredicto fue pronunciado a una hora desacostumbrada para los tribunales porque el defensor de la mujer policía, Gastón Schönfeld, estaba en viaje desde Córdoba y arribó cuando el polo judicial ya se encontraba prácticamente desierto.
En alguna medida, hubo sorpresa en la calurosa tarde del martes porque, si bien la condena de Salinas estaba entre las posibilidades, lo que se avizoraba casi remoto era una pena efectiva como la que finalmente plasmó la Cámara.
Es que el propio fiscal que tenía a su cargo sostener la acusación, Daniel Miralles, había pedido la semana pasada en su alegato una pena condicional de dos años. Incluso destacó las dotes profesionales de Salinas, comentario que generó el malestar de la querellante Rosa Sabena.
Ayer hubo entre ambos un gélido saludo y, aunque estuvieron sentados uno al lado del otro en la sala, no cruzaron miradas.
Un ruido en la línea
Los fundamentos de la decisión recién se conocerán a mediados de febrero, cuando la Cámara emita la sentencia completa, pero algo quedó claro de antemano: para los magistrados, los diálogos amistosos que se produjeron entre la policía bautizada dentro de la fuerza como “Nikita” y el mayor de los Vargas Parra, el inefable “Pepe” Vargas, lejos estaban de ser una estrategia de la sargento para ganarse la confianza de los delincuentes y obtener algún dato útil a la investigación.
Más bien interpretaron que se trató de una maniobra de encubrimiento hacia uno de los principales responsables de la desaparición del joven de 21 años.
En el intercambio telefónico que Puntal reprodujo en forma completa en su edición del 24 de diciembre último, Nancy Salinas le prodiga un trato cercano a Vargas Parra, lo invita a que lleve la ropa de Nicolás a la comisaría y le dice que se quede tranquilo porque ella va a estar allí para esperarlo.
Vargas, por su parte, la trata de “hija” o “mamita” y en las dos comunicaciones que quedaron grabadas le deja saludos al padre de Salinas, antes de cortar.
Son llamadas que datan del mes de noviembre de 2008, cuando los Vargas Parra no estaban en el radar de la opinión pública.
Rosa Sabena está convencida, y así volvió a decirlo ayer al salir de Tribunales, de que si Salinas hubiera actuado como lo requería su función no hubiese tenido que esperar tantos años para llevar al banquillo a los responsables de la desaparición y probable muerte de su hijo.
“Conductas como la de esta mujer hicieron que yo lleve doce años con un dolor que sigue hasta hoy”, dijo mientras desandaba los pasillos de Tribunales. A poca distancia de ella, familiares de Salinas se desayunaban de la noticia y rompían en llanto.
Antes de oír el veredicto, Salinas reafirmó que era inocente. “Vuelvo a decirles que me he manejado con honestidad, que no le he faltado el respeto a Rosa Sabena y que sobre todo desde que soy madre, hace seis años, entiendo su dolor”.
Después de las palabras finales de Salinas, la secretaria de la Cámara pudo haber pronunciado en el acto el veredicto, pero el juez Vaudagna optó por que el tribunal se retirara a deliberar media hora más.
Acaso el testimonio final de la acusada morigeró en algunos meses la sentencia, o no. Esa es una información que los jueces mantendrán para sí. Lo concreto es que el monto de la pena -3 años y 10 meses- obligará a la uniformada a cumplirla en forma efectiva.
No será inmediatamente. Los jueces le concedieron a Salinas la chance de seguir libre hasta que el fallo quede firme. ¿Cuándo sucederá eso? Se da por descontado que la defensa presentará un recurso de casación para intentar torcer el fallo en el Tribunal Superior, de modo que la sentencia quedará firme cuando se expida el máximo tribunal de Justicia de la provincia.