Después de casi tres años sin ordenaciones sacerdotales en la Diócesis de Río Cuarto, mañana un ucachense, Damián Traccanelli, se consagrará a la vida religiosa en una ceremonia que será presidida por el obispo, monseñor Adolfo Uriona. La misma tendrá lugar a las 20.30 horas en el salón Jorge Newbery de la localidad natal del religioso. El vecino de la región comentó acerca de los desafíos que implicó acercarse a la vocación, cuyo camino comenzó en 2012 tras un retiro espiritual en Pascua.
Damián estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad Nacional de Río Cuarto y empezó a trabajar de su profesión; sin embargo, hace 11 años escuchó un llamado interior y decidió emprender el recorrido hacia el sacerdocio. Ingresó al Seminario en el año 2014 y actualmente ejerce como diácono, ya que se ordenó en 2022.
A propósito de esta senda que lo llevó a la vida religiosa, rememoró: “De mi infancia recuerdo jugar y divertirme mucho en mi pueblo natal, Ucacha; también en la adolescencia mi pasión por jugar al fútbol y por la electricidad, que hizo que me viniera a estudiar al Río Cuarto Ingeniería Electricista y que también pudiera vivir de mi profesión, pensando que ese iba a ser mi futuro para toda la vida. También con un proyecto al estar de novio, pensaba que mi vida pasaba por la familia, solamente por tener mis hijos, por estar casado. Sin embargo, en este camino de fe y en la búsqueda de Dios, participando del grupo de jóvenes en la Catedral de Río Cuarto, empecé a hacer mi camino junto con la parroquia también de mi pueblo, es que en un retiro del año 2012, en Pascua, escucho muy profundo en mi corazón: ‘Damián, dejá todo y seguime’”.
El ucachense aseguró que este llamado “fue un cimbronazo”: “Fue un movimiento muy fuerte que me llevó a compartirlo con los sacerdotes amigos en ese momento, que me siguen acompañando y me ayudaron a hacer un camino de discernimiento”. “Fueron dos años de descubrir a dónde me invitaba el Señor con esas palabras que me había dicho, me ayudaron a ver que el camino era la invitación al sacerdocio, por eso en el año 2014 ingreso al Seminario Jesús Buen Pastor, acompañado de mi familia, de mis papás, de mis hermanos, de mis amigos que se tomaron, gracias a Dios, muy bien esta noticia de que el Señor me invitaba a ser sacerdote y hoy en día son pilares fundamentales en mi vida”, expresó.
A la vez, habló de su entrada al Seminario y dijo que allí inició “una nueva etapa” en su vida, con “nuevos desafíos, alegrías y con nuevos caminos”. “La formación dentro del Seminario para mí fue un gran desafío, aprender a compartir y a convivir con otros hermanos que recién conocía, pero todos seguíamos a Jesús. Yo venía de vivir solo hacía tiempo. Dentro de esos desafíos también estaba entrar en el mundo de la filosofía y de la teología, yo venía de estudiar Ingeniería y de trabajar como electricista, venía de otro ámbito y estaba invitado a entrar en este camino de formación de un modo diferente, pero uno va descubriendo cómo los hermanos, los sacerdotes que se van haciendo amigos en el camino, nos ayudan a seguir este proceso”, reflexionó.
Damián rescató la experiencia “visitar comunidades para hacer actividades pastorales los fines de semana” y subrayó que estas vivencias “van ayudando a crecer en el camino de fe y de una nueva espiritualidad” y también los van “formando con un corazón de pastor”. “Todo eso ha ayudado a que a través de la formación en el Seminario me pudiera ir preparando para recibir con mucha alegría el orden de diaconado, el cual estoy ejerciendo en este momento y estoy viviéndolo con mucha alegría. Me ha ayudado a preparar mi corazón para la ordenación sacerdotal”.

