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Alberto, entre Grabois y el campo, eligió a Grabois

El Presidente cerró la semana con un discurso desde la Casa Rosada cuestionando a los productores por especular con la soja. Efectivamente, hay menos liquidación de la oleaginosa, pero más de otros cereales, en un año con ingreso de dólares récord

Juan Grabois fue una de las voces más contundentes que en las últimas semanas criticaron con dureza al presidente Alberto Fernández. En los últimos días lo hizo a los gritos desde un palco en plena manifestación de organizaciones sociales entre las que estaba la CTEP que él conduce. Allí fue donde recordó que habían puesto al Presidente en su cargo “para que haya menos pobreza, no más”. El dirigente social se autopercibe con capacidad de poner a la máxima autoridad nacional. Luego agregó que en ese acto había gauchos y gauchas dispuestas a dejar la sangre para cambiar el rumbo del país y unas horas más tarde, ya en un estudio de televisión, remarcó que hacía esas advertencias “antes de que comiencen los saqueos”. Grabois es parte del Frente de Todos y siempre fue vinculado al papa Francisco y también a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Su raid de declaraciones explosivas contra el Gobierno lo siguió en Twitter, en donde también le recordó a Alberto Fernández la necesidad de avanzar rápidamente con el salario básico universal. En el Gobierno no hubo muchas respuestas frente a este planteo reiterado de Grabois, salvo por parte de la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, que asumió su cargo hace tres semanas en medio de una crisis cambiaria e inflacionaria de envergadura. En ese contexto, la funcionaria sugirió que el salario básico universal es una discusión válida pero que las condiciones del país no permiten concretarla ahora. Y recordó que incluso en los países más desarrollados no es un debate saldado.

Grabois fue el encargado de encender otra vez esta semana una vieja confrontación del kirchnerismo con el sector agropecuario. Grabois fue el encargado de encender otra vez esta semana una vieja confrontación del kirchnerismo con el sector agropecuario.

A Grabois se le recriminaba que no aportaba un argumento sobre cómo financiar tamaña erogación en medio de la crisis. Y fue otra vez a través de la red del pajarito que lanzó la respuesta: apuntó directo al campo.

Fue el encargado de encender otra vez una vieja confrontación del kirchnerismo con el sector agropecuario, una tensión que se mantuvo siempre latente en los últimos dos años y medio. Primero dijo que “las pérdidas que genera el contrabando de granos ¡según los propios dueños de los granos! cubre el Salario Básico Universal de 6 millones de personas, pero se los justifica por la tentación. No falta plata, falta coraje para defender al pueblo”, lanzó. Y más tarde se encargó de publicar una foto de silobolsas en un campo cuestionando la especulación de los productores que no liquidan esperando una devaluación. El tema de la liquidación de la soja cruzó toda la semana y fue una de las discusiones en medio de la disparada del los dólares alternativos y de los precios, que volvieron a escalar con fuerza.

Lo cierto es que frente al embate de Grabois surgieron los números de liquidación de granos y, si bien hay un retraso en el caso de la soja, hay un avance por encima del promedio del resto de los granos. Con un dato no menor: en los primeros seis meses del año la liquidación de divisas del campo y la agroindustria fueron récord y orillaron los 20 mil millones de dólares. David Miazzo, economista de la Fundación Fada, le puso precisión: el sector cereales y oleaginosas ingresó en el primer semestre US$ 19.145 millones, casi el doble de los US$ 10.359 de 2019. En 2016-2019, el promedio del primer semestre fue US$ 11.607, es decir que en este año ingresaron US$ 7.538 más.

Ahí hay un primer escollo en la ventana confrontativa que propusieron sectores del oficialismo. ¿Qué pasó que con ese nivel de ingresos extraordinarios hoy hay un faltante extremo de divisas? ¿Liquidaron o no liquidaron el campo y la agroindustria?

Del otro lado, la crisis energética global, con un país que perdió el autoabastecimiento -que supo tener- por falta de inversiones, obligó a que la cuenta de importación de energía se expandiera aceleradamente y explicara en parte por qué con ingresos récords de dólares el Banco Central no logró atesorar una cifra significativa en lo que va del año para darle más estabilidad al escenario económico nacional. Sin esa solidez, y con la salida intempestiva del ministro de Economía Martín Guzmán, la turbulencia cambiaria empezó a sacudir el día a día. Con el dólar oficial planchado y los alternativos escalando sin pausa, la brecha se amplió y muchos actores de la economía ralentizaron decisiones por temor a una corrección del tipo de cambio oficial que los agarrara a mitad de camino y les provocara un impacto sin retorno. Allí se inscribe la decisión de los productores agropecuarios que efectivamente liquidaron menos soja que años anteriores, pero más de los otros granos. La soja, se sabe, es más fácil de acondicionar y es un bien con valor dólar que protege su poder de compra. A poco de iniciar la campaña gruesa, muchos deben afrontar inversiones para la siembra y allí necesitarán financiamiento. Vender hoy para comprar bienes en un mes y medio o dos es demasiada ventana con tanta turbulencia. La decisión entonces, salvo urgencia, es esperar a que aclare.

Hubo un dato curioso en medio de este contrapunto entre sectores del oficialismo y los productores. Fue el que dio en este diario el secretario de Agricultura, Matías Lestani, el número dos de Julián Domínguez, cuando dijo que “aquellos que acusan a los productores de especular no conocen cómo es la dinámica del campo”.

El viernes el que se subió a las críticas hacia los productores que había iniciado Grabois y continuó Juliana Di Tullio, la senadora de la provincia de Buenos Aires, el distrito de mayor producción de soja del país, fue el propio Alberto Fernández cuando en un acto en Casa Rosada acusó de especuladores a los que retienen los granos.

“Discutamos cómo se combate la especulación de pocos en desmedro de un país entero”, disparó Juliana Di Tullio ayer, en línea con Grabois. “Discutamos cómo se combate la especulación de pocos en desmedro de un país entero”, disparó Juliana Di Tullio ayer, en línea con Grabois.

El presidente mostró el mismo comportamiento que tuvo ante las críticas de Cristina Fernández de Kirchner: termina acercándose a quienes lo cuestionan dentro de su propio espacio. Ahora lo hizo con el líder de la CTEP, al compartir el argumento contra el campo, que es el sector más dinámico de la economía nacional y el principal proveedor de divisas con las que se terminan financiando buena parte de las demás actividades que requieren de importaciones para subsistir. De hecho, el ingreso récord de dólares permitió hacer frente a la cuenta energía, con gastos formidables: solo en junio se importaron US$ 719 millones en gasoil, US$ 662 millones en GNL, US$ 198 millones en gas natural y US$ 97 millones en fueloil. El total alcanzó los US$ 1.676 millones.

Por eso la conducta del Presidente resulta doblemente llamativa: no sólo se posiciona del lado de quien lo descalifica, sino que se coloca además enfrente del principal financiador de dólares que tiene el país en un contexto de máxima restricción y crisis cambiaria.