En el plano económico, la principal preocupación que dominó los últimos años había sido la inflación. Luego de ir escalando rápidamente entre 2022 y 2023, la situación se mantuvo al tope en 2024 tras la devaluación inicial del gobierno de Javier Milei que empujó a un reacomodamiento de precios relativos de alta intensidad. En ese contexto, empezó a advertirse que los ingresos de gran parte de la población habían dejado de tener un deterioro leve pero constante, como venía ocurriendo, sino que las nuevas reglas de juego habían provocado un salto relevante que se advertía con mayor fuerza en los bolsillos. A partir de allí, la pérdida de ingresos se consolidó como la preocupación central.
Las nuevas preocupaciones de la población: bajos salarios y pérdida de poder adquisitivo
Si a la escasez de dinero se le suma el empleo, las respuestas superan al 50% de la población

