Por el efecto inflación, la picada es 5 veces más cara
Luego de conocerse esta semana que nuevamente el año comenzó con alta inflación, ya que el Indec confirmó que en enero alcanzó el 3,9% y totaliza un anualizado de 50,7%, la Fundación Fada publicó el “changómetro” que pone el ojo en determinados alimentos y bienes de consumo masivo y la evolución de sus precios.
En este caso reveló que una picada que costaba unos $ 300 en diciembre de 2017, ahora tiene un valor de $ 1.450. Se multiplicó casi por 5.
Fada destacó que se trata de “ejemplos concretos cómo los argentinos necesitamos cada vez más plata para comprar lo mismo”.
Natalia Araiño, economista de la Fundación, subrayó que “lo planteamos como una entrada para 4, pensando en el verano, en un grupo de amigos o en la familia que se junta una tardecita: la misma picada hace 4 años costaba $ 300, hoy cuesta $ 1.450, se multiplicó el precio por 5. Así se va desvalorizando nuestra moneda, cada vez necesitamos más pesos para comprar los mismos productos”.
Si hablamos de los salarios reales, al comparar diciembre 2017 con diciembre 2021, perdieron el 20% del poder de compra, según el mismo estudio. “Esto quiere decir que de cada $ 1.000 que consumíamos en diciembre de 2017, en la actualidad podemos consumir el equivalente a $ 800”, completa Ariño. Este cálculo está realizado en base al Índice de Salarios que publica Indec, teniendo en cuenta salarios públicos y privados, formales e informales.
El acuerdo con el FMI plantea un sendero de baja del déficit y la emisión monetaria, por lo que es un paso en el sentido correcto, remarcaron desde la Fundación. “Sin embargo, se han acumulado tantos desequilibrios en la economía que, incluso con las medidas correctas, se necesitarán varios años para que la inflación comience a descender”, indica David Miazzo, economista jefe Fada.
A la hora de explicar cómo realizaron el estudio, tuvieron en cuenta el queso, el fiambre, el pan, la cerveza y la gaseosa. “Con esto calculamos que en cuatro años el billete de $ 1.000 perdió la capacidad de comprar casi 4 kilos de jamón cocido, 3,300 de salame, 3,300 de queso pategrás, 20 kilos de pan, 18 botellas de cerveza y 17 botellas de gaseosa”, afirma Miazzo.
Con $ 1.000 en diciembre de 2017 se compraban 4 kilos de queso pategrás ($ 247) y hoy sólo alcanza para 700 gramos ($ 1.340). Con el fiambre sucede lo mismo: en 2017 se podía adquirir 4,7 kilos de jamón cocido ($ 213) o 4 kilos de salame ($ 257), hoy no alcanza ni para un kilo de ninguno de los dos (jamón $ 1.140 y salame $ 1.360).
“Para acompañar todo esto nos falta el pan, en 2017 comprábamos 24,5 kilos ($ 40,60). Hoy nos alcanza para 4 ($ 210). Para tomar, si pensamos en picadita se nos viene una cerveza a la cabeza: en 2017 con $ 1.000 podíamos comprar 24 botellas ($ 41), hoy solamente nos alcanza para 6 ($ 160), son 72 pintas menos para brindar”, expresa Ariño. Con la gaseosa cola pasa lo mismo: en 2017 se podía comprar 23 botellas de 1,5 litros ($ 45,50) pero hoy sólo 6 ($ 150).