Se cumplieron 200 años de la muerte del general Martín Miguel de Güemes y se lo homenajeó en todo el país, pero no siempre fue el mismo el reconocimiento que obtuvo el caudillo salteño, fue a comienzos del siglo pasado que se enalteció su figura y hace pocos años el día de su fallecimiento fue definido como un feriado nacional. En este marco, Puntal contactó al historiador Gustavo Paz, especialista en el período en el que vivió el prócer salteño, quien se refirió a las características que tuvo su personalidad y las decisiones que tomó que le dieron amplia popularidad.
“Güemes estuvo muy olvidado durante varios años, fue un héroe subordinado un poco a San Martín y Belgrano, quienes fueron entronizados en buena medida por Bartolomé Mitre, quizás a Güemes le faltó eso, un historiador que contara su historia, aunque algunos en Salta reivindicaron su figura muy rápidamente”, explicó Paz, doctor en Historia, y destacó que ya en 1900 se asociaba a Güemes y a Salta con la independencia de Argentina.
“La identificación con Salta parece natural, pero en el 1800 no lo era, porque sin dudas Güemes es el héroe de la provincia, pero es un hombre que fue muy controvertido, porque muchas de las familias de la elite local no lo seguían por muchas razones”, dijo el historiador y agregó que la zona del norte del país se consideró como vanguardia de los ejércitos patriotas y como barrera de los ejércitos españoles.
Paz señaló que, con el tiempo, fue creciendo su figura, aunque “siempre se le reconocieron su valentía, la bravura, la formación de las milicias, la guerra gaucha, sobre todo a lo largo del siglo XX, cuando se lo empezó a reconocer en la escuela y desde hace un tiempo con un feriado, pasa que en Salta fue un héroe muy popular entre los gauchos y no era tan aceptado por las familias de dinero”, aclaró el especialista, quien destacó que esta popularidad con el pueblo se debió a situaciones que, a la vez, lo hicieron poco querido de la elite.
El historiador destaca que Güemes venía de una familia muy buena de Salta y Jujuy, su madre era de apellido Goyechea, de las familias más ricas de la zona, y su padre era un funcionario español, tesorero en Salta. “Güemes hizo carrera militar, lo enviaron a formarse en Buenos Aires y combatió en las invasiones inglesas y luego regresó a Salta, aunque fue dejado de lado por Belgrano; recién en 1814, cuando San Martín toma la comandancia del Ejército Auxiliar del Perú, lo coloca como jefe de vanguardia y él organiza las milicias, pero para ese año su padre ya había fallecido”, sostuvo Gustavo Paz.
- En aquel momento, ¿se peleaba por la patria o por la protección de la región?
- En aquel momento la idea de patria no era de Argentina, el término no existía en la cabeza de esa gente, como existió después de las décadas del 30 o el 40, sobre todo en el 50 con la Constitución. Había una suerte de patria chica, una patria local de Salta y Jujuy, algo que se ve muy bien en los documentos de la época, cuando Belgrano agradece en la batalla de Tucumán a los que llegaron desde cada localidad por su participación en la guerra. En segundo lugar, no sólo era una defensa del territorio por identificación, sino también defensa de sus propias vidas, porque las invasiones españolas en 1812, 1814 y 1817, tres muy masivas y en esos años hay más enfrentamientos, entraban y saqueaban, se llevaban vacas y caballos, lo que no sólo afectaba a los grandes propietarios, sino también a peones y arrendatarios. Por esto, había una reacción espontánea de enfrentarse a eso y Güemes lo que hace es, con el aval de San Martín, organizar las milicias y las pone al servicio de la guerra de Independencia.
- ¿Se trataba de una persona carismática que convocaba a la gente de la zona?
- Sí, era un hombre decidido por la causa de la independencia, pero allí se podían ver dos cosas: una fue que era un líder muy carismático, inclusive la gente que no lo quería dijo que podía hablar con mucha llanura con los gauchos, no se vestía como ellos ni iba a la batalla, pero era un gran jinete; por otra parte, no era un gran orador, pero destacan que tenía una gran memoria y recordaba el nombre de todos, los saludaba a todos por su nombre como si los conociera y, además, cuando arengaba hacía salir a los oficiales, porque usaba un lenguaje muy llano.
Por otra parte, señala que el caudillo tenía un problema para hablar porque le faltaba la campanilla y le costaba hablar fuerte a las tropas; “de todas formas los arengaba mucho antes del combate”, explicó.
Como gobernador
Entre otros puntos, Paz comentó que Güemes recibió notable popularidad por definiciones políticas tomadas como gobernador de Salta. “Fueron dos medidas: la primera, que a los gauchos, es decir, campesinos movilizados en milicias, se les pagaría un sueldo, pero como la provincia no tenía fondos y Buenos Aires no podía mandárselos, él decidió eximirlos del pago de arrienda, el alquiler de sus casas, lo que también llevó el malestar de los propietarios, considerando que el ingreso de las familias venía del comercio y éste se había cortado en Bolivia, y lo único que tenían era el alquiler de sus tierras”, precisó el historiador, mientras que detalló: “Lo segundo fue que incluyó a los gauchos bajo el fuero militar, por lo que no los podía juzgar la Justicia civil, sin importar el delito que cometieran, y, en última instancia, el comandante militar en jefe era el propio Güemes”.
- Con el tiempo, ¿cómo fue el vínculo de San Martín y Belgrano con Güemes?
- San Martín fue quien lo colocó al frente de la vanguardia, y Belgrano al comienzo, por cuestiones que no se sabe bien por qué, pero no le dio lugar en el ejército del norte y lo manda a Santiago del Estero, en 1812. Sin embargo, en el ’14 cuando lo convoca San Martín y al tiempo vuelve Belgrano en 1816, y empiezan una relación muy cordial que se manifiesta en su correspondencia, que es muy fluida entre ambos, e incluso se llaman como “mi querido amigo”. Belgrano se muere en el ’20 y Güemes un año después.
- Se reconoce la figura de Güemes como la del único general argentino muerto en combate, ¿cómo se produjo su fallecimiento?
- En realidad él muere porque tenía hemofilia, le pegaron un tiro y en unos días se murió desangrado. En realidad, no murió en una batalla, en junio de 1821 entró una partida de españoles a la ciudad de Salta, parte de las familias franquean la entrada, y él salió al escuchar los ruidos, monta su caballo y tiene la mala suerte de dirigirse hacia donde estaban los enemigos, cuando se dio cuenta intentó retirarse hacia las afueras de Salta, pero allí le disparan arriba del muslo. Se retiró y lo atiendieron sus médicos, pero no pudieron hacer mucho contra la enfermedad y falleció desangrado unos días después.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal

