Salud mental: en busca del bienestar a base de hábitos y la atención de síntomas
Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, un estado corporal que requiere mucho del autocuidado, en primera instancia, y del abordaje profesional cuando escapa a las posibilidades individuales
En el marco del Día Mundial de la Salud mental que se conmemora cada 10 de octubre, Ciencia & Salud visitó a la directora de la Clínica Philippe Pinel (exFundadic), la doctora Paola Desiervi (M.P. 30937- M.E. 20266), quien es médica psiquiatra y además integra el equipo de profesionales de la Clínica de la Familia, en Río Cuarto.
Consultada sobre la temática, la profesional explica que la salud mental tiene directa relación con el bienestar, tanto en lo emocional como en lo psicológico y social, y expresa que son muchos los ámbitos en los que uno debería sentirse bien para decir que tiene una buena salud mental.
“Cuando nosotros hablamos de salud, también hablamos de ausencia de enfermedad. En salud mental muchas veces hay síntomas que no condicionan una enfermedad y otras veces hay un conjunto de síntomas a los que tenemos que prestarles mucha atención sobre todo cuando empiezan a afectar nuestra calidad de vida”, sostiene Desiervi.
Para añadir: “Si de repente yo dejo de descansar bien, pierdo el apetito o aumenta mucho, o siento algún estado emocional negativo fuerte, que se prolonga en el tiempo, como por ejemplo mucha tristeza o me empiezo a encerrar en lo que se interpreta como aislamiento social, esos son algunos signos a los que deberíamos estar atentos para empezar a pensar que algo se está afectando en mi salud mental”.
-¿Cómo puedo contribuir a la salud mental a partir del autocuidado?
-Nosotros para auto cuidarnos, más allá de la salud mental en sí, tenemos que cuidar nuestra salud física porque ambas van de la mano. Tenemos que descansar bien, alimentarnos bien, hacer actividad física y después cuidar la salud mental, sobre todo en nuestros vínculos. Eso es súper importante para poder mantener nuestra salud mental: tener vínculos saludables con amigos, con la pareja y con la familia, entre otros ámbitos. Eso es uno de los conceptos básicos para poder mantenernos saludables mentalmente.
-¿Cómo incide el entorno social?
-En lo que respecta al entorno social incluiría al entorno laboral, el escolar y familiar, entre otros. Son varios entornos los que conforman el entorno social y pueden influir positiva y negativamente. De acuerdo a cómo yo me vincule con estos, a cómo me sienta y a mis herramientas personales, será cómo influye el entorno en la salud mental. Las redes sociales, sobre todo en algunas edades como la adolescencia o en los adultos jóvenes, influyen muchas veces de forma negativa porque, por ejemplo, si subimos una publicación estamos pendientes si tal o cual persona me da Like, o si no me da Like, o cuántos me dieronl. Eso hoy se está transformando en una influencia, quizás mucho más marcada en los adolescentes porque las personas grandes tienen redes sociales, suben fotos, pero no están tan pendientes, pero los adolescentes hoy tienen una suerte de valoración a través de sus redes sociales que vulneran un poco la estabilidad en la adolescencia.
-¿Qué hábitos contribuyen a mejorarlo?
-Para que el entorno sea saludable es importante cuidar la parte física. Sobre todo, hacer cosas que nos gusten. Yo siempre les digo a los pacientes que tenemos que pensar nuestra salud mental como si fuera la batería del celular. Yo la descargo porque la uso y la uso, y si no lo pongo a cargar, el celular después al otro día no funciona porque no tiene batería. Tenemos que buscar cuáles son las actividades que a cada uno le cargan las pilas: descansar y alimentarse, ya lo dijimos, pero hay gente que le gusta hacer arte. Entonces, ese espacio es el espacio recreativo en donde uno se puede relajar puede hacer algo que lo haga sentir bien, que mejore su autoestima. A otra persona le gustará la música, otra persona le gustará el deporte. No es que hay tips específicos para que todos hagamos lo mismo sino que cada uno tiene que ver cuáles son las cosas que le dan satisfacción. Eso es lo más importante. Muchas veces, hacemos cosas diariamente que las hacemos porque las tenemos que hacer. Los chicos en el colegio, a veces estudian las materias porque las tienen que estudiar. O en el trabajo, a veces uno tiene que cumplir con una tarea que no le gusta, pero es parte de tu trabajo. Entonces, siempre vamos a tener situaciones que no nos agradan del todo pero tenemos que sí o sí equilibrar la balanza con cosas que nos gusten y que nos den placer. Ésa es la forma de mantenernos de la mejor forma posible.
-¿Qué diferencia hay entre ansiedad y estrés?
-La ansiedad es una emoción que se presenta frente a una situación en la que yo tengo incertidumbre. No sé lo que va a pasar, entonces eso me genera ansiedad, es decir, el hecho de no tener la certeza respecto a cómo van a salir las cosas. Y hasta cierto punto, la ansiedad es normal. Se presenta en muchos aspectos de la vida y a partir de que la ansiedad empieza a afectar mi ritmo de vida, o mi calidad de vida o me quita el sueño, estamos ya frente a una ansiedad que nosotros le llamamos patológica y que requiere de un tratamiento. El estrés en realidad es una reacción fisiológica del cuerpo frente a una situación particular externa, en general, o a veces interna en mi pensamiento, a la cual yo no estoy preparada para resolverla o siento que no tengo las herramientas para resolverla, y eso me genera estrés. El estrés, cuando es sostenido en el tiempo, también conlleva a una patología. El estrés es normal también. Cierto monto de estrés todos lo vivimos. Pero cuando se empieza a acumular o se hace crónico en el tiempo, termina dándonos una patología.
-¿Cómo inciden en la salud mental?
-Hoy, cada vez más, inciden en la salud mental. Y no es que antes el estrés no existía y ahora existe, o la ansiedad no existía y ahora existe: siempre estuvieron los dos e inciden directamente en la salud mental. Cuando uno lo sostiene en el tiempo termina teniendo una patología y requiriendo ayuda para incorporar las herramientas necesarias para solucionarla. Necesita terapia, medicación o alguna otra terapia complementaria. Si no actuamos a tiempo, tenemos muchas más chances de enfermarnos y de perder nuestra salud mental.