Consultado respecto de a qué edad comienza a disminuir la fertilidad en hombres y mujeres, el profesional indica que los estudios señalan que “a partir de los 32 años, la fertilidad disminuye drásticamente”.
“Hasta esa edad hay una especie de meseta, pero luego comienza una caída progresiva y directamente proporcional”, sostiene Cagnolatti, quien además explicó que en las mujeres se refleja en una disminución de la reserva ovárica, por lo que considera fundamental realizar evaluaciones.
Embed - DIEGO CAGNOLATTI - Esp. ginecología y obstetricia
Sobre cuáles son las causas más comunes de infertilidad actual, el médico precisó que los factores son inherentes tanto al hombre como la mujer y consideró que alrededor del 40% de los casos tienen origen masculino, siendo una de las principales causas, el varicocele. En tanto, dijo que entre los inconvenientes más recurrentes que suelen detectarse en la mujer se pueden mencionar la obstrucción tubárica o problemas con las trompas. “Además, la postergación de la maternidad hace que se sumen factores como la baja reserva ovárica, que afecta la calidad de los óvulos”, agregó el también especialista en ecografía y ultrasonografia.
En tanto, consultado respecto a cuándo se considera que una pareja tiene problemas de fertilidad, manifestó que no hay un punto bisagra determinante y que para ello se evalúan varios factores.
Una de esas variables es la edad, siendo que a mayor edad es menor la calidad ovárica. “Se debe analizar la edad de la paciente, teniendo en cuenta cómo la curva se modifica negativamente a partir de los 32 años. También hay que atender el factor masculino, analizar varias cosas”, señaló Cagnolatti, quien además es especialista en Endocrinologia Ginecológica y Reproductiva.
Y ejemplificó: “Si la paciente sana tiene 28 años, y hace 4 o 5 meses que no busca, primero veremos si ovula, lo analizamos clínicamente (…) Y si hasta el año no ha logrado un embarazo se la empieza a estudiar con mayor profundidad”.
—¿Qué tratamientos se utilizan actualmente?
-En cuanto a tratamientos, podemos distinguir aquellos de baja complejidad de los de alta complejidad. Los de baja complejidad, se llevan a cabo en el consultorio. Es decir, vemos si la paciente ovula, le hacemos un seguimiento ecográfico o monitoreo ovulatorio y cuando la paciente está por ovular, se colocan con una cánula dentro del útero en el consultorio mismo, los espermatozoides previamente mejorados en la pareja. A ese procedimiento se lo llama inseminación intrauterina, que es de baja complejidad. Y de alta complejidad, es lo que nosotros llamamos fecundación in vitro o, en vidrio. Aquí se fecunda afuera del organismo de la mujer. Se la estimula, se punza, se extrae el óvulo, se fecunda con el espermatozoide fuera de su organismo y se vuelve a transferir. Esa es la alta complejidad.
La importancia de los controles
En el Mes de la Fertilidad, el profesional recomienda a las parejas que estén en búsqueda de concebir un hijo, que se acerquen a una consulta ginecológica y menciona que existen factores externos como el cigarrillo y la alimentación que influyen en la posibilidad de alcanzar un embarazo.
Aconseja que también es posible evaluar la reserva ovárica a través de estudios tales como el de la hormona antimülleriana (HAM o AMH), que es una proteína que juega un papel importante en la función ovárica y en la reserva de óvulos en mujeres.
Por otra parte, destacó el rol que juegan los hábitos saludables en la fertilidad de las personas, enumerando como enemigos al estrés, el sedentarismo, la alimentación deficiente, el tabaco y el alcohol, y ponderando todo lo que favorezca un estado antiinflamatorio como el Omega 3, la actividad física o una dieta equilibrada, al momento de mejorar las posibilidades de concepción.
-Respecto a su reciente designación como director de la Maternidad Kowalk, ¿cómo asume ese desafío?
- Fue una decisión personal. He estado mucho en la parte privada y sigo estando, formándome todo el tiempo, y demás. Y la parte privada no es lo mismo que la parte pública (…) En un momento la Maternidad Kowalk había estado sin funcionar y ahora hay un proyecto importante y muy bueno, espectacular, en donde dijimos: "Bueno, vamos a dar la atención primaria, conjuntamente con el Hospital, y hacer que esas madres tengan un buen embarazo”. Y me embarqué en esto, me metí, como algo personal. Me cuesta mucho, a la mañana dejo los pacientes, a la siesta estoy operando, también al mediodía. A la tarde vuelvo al consultorio, si me llaman por un parto, tengo que salir a la noche, es decir, me cuesta mucho. Pero lo hago porque me da una gran satisfacción poder hacer algo por la ciudad de dónde soy.