El escrito apareció el martes a primera hora de la mañana en un edificio de la calle Belgrano al 400 y generó una ola de repudio entre los ocupantes de la propiedad.
Después de identificar a los destinatarios con sus profesiones vinculadas a la salud y los departamentos en los que viven, el anónimo justificó el descabellado pedido en la preocupación por la integridad de aquellas personas del edificio que son parte de la población de riesgo.
“Sabemos que está entrando gente de Córdoba a la ciudad y en cualquier momento vuelve a haber un foco de infección. Ustedes que atienden a esas personas pueden traer el virus al edificio y aquí viven familias, niños y adultos mayores que son población de riesgo”, menciona la nota que fue detectada por el portero del edificio, en una zona del palier de ingreso que no es captada por las cámaras de vigilancia.
Esa precisión fue aportada por uno de los destinatarios del mensaje, el kinesiólogo Miguel Danielo, en la entrevista que le concedió a Puntal AM.
“El portero me despierta con una foto de la carta y, sinceramente lo primero que sentí fue una mezcla de bronca y risa al mismo tiempo por las cosas absurdas que pedía esta persona”.
“Denunciar no es malo”
Lo que reclamaba el anónimo era que los trabajadores de la salud dejen sus hogares y no regresen al edificio por el término de veinte días. Y remataba el mensaje con una advertencia: “Denunciar no es algo malo y lo vamos a hacer de ser necesario”.
El kinesiólogo que expuso el caso en sus redes sociales atribuyó el hecho a una persona aislada que no refleja la posición del consorcio. “Seguramente es alguien que no está contento y que a esta altura del siglo no ha evolucionado lo suficiente”, dijo Danielo y aclaró: “Aunque evidentemente no es un tonto, porque puso la nota en un punto ciego del palier donde las cámaras no lo toman”.
Desde el inicio de la pandemia, este tipo de reacciones contra los profesionales de la salud ya se registraron en ciudades de Europa, en Estados Unidos y también en Buenos Aires, pero a lo largo de la cuarentena no se habían advertido en la ciudad.
Directo al Inadi
La Defensoría del Pueblo de la ciudad no está dispuesta a dejar pasar el absurdo episodio. Una de las personas más indignadas fue el defensor adjunto, Fabián Rolandi, quien es inquilino de un local del edificio donde se registró el incidente.
Rolandi les comunicó a los trabajadores de la salud que se ocuparía de llevar el caso al Inadi y a la Justifica, si fuese necesario.
“Esta persona estaba más indignada aún que los que trabajamos en la salud y vivimos en el edificio”, recalcó Danielo.
Desde la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto confirmaron a este diario que las autoridades nacionales del Inadi ya fueron puestas en conocimiento del incidente.
“No demoramos ni un minuto en dar aviso al Inadi -comentó Ismael Rins- porque entendemos que estas son las expresiones de odio que se dan en una minoría de la población, en el contexto de la pandemia”.
Remarcó que la mayoría de la población se expresa en forma totalmente diferente. “Uno ve muchas muestras de colaboración y de bondad, pero lamentamente este tipo de episodios tienen una repercusión muy grande”, señaló Rins.
El defensor del Pueblo hizo un llamado a la reflexión y a la paz social. “Creo que el camino que hay que tomar es completamente distinto al de este hecho. Hay que reconocer y valorar a los trabajadores de la salud que hoy más que nunca están enfrentando con profesionalismo situaciones muy graves”.
En relación al autor o a la autora del manuscrito que generó el malestar de todo un edificio, Rins pidió que se inicie una investigación judicial para identificar a la persona reponsable y advirtió: “Como mínimo, podría recibir una multa gravosa”.

