Como parte del accionar del colectivo de varones antipatriarcales, ha tomado más visibilidad la práctica de la vasectomía y son los mismos hombres los que buscan desmitificar algunos aspectos sobre la intervención quirúrgica.
En este marco, a partir de un artículo sobre la temática, Fernando Aguilar, integrante de este colectivo comentó cuáles fueron los motivos por los que decidió hacerse una vasectomía y analizó los alcances hasta simbólicos del miembro sexual masculino en la sociedad.
“Nuestra sociedad tiene muchos simbolismos que sobredimensionan al falo, como por ejemplo el Obelisco, ya analizado por varios estudiosos, sobretodo psicoanalistas”, indicó el docente universitario y consideró: “Dicho monumento recobra su fuerza simbólica por su ubicación estratégica, marcando su distinción”.
Consideró que, de igual modo, hay otros monumentos como el de la Bandera en la ciudad de Rosario, “que simboliza una nave en punta penetrando en las aguas del Río Paraná; y otros de menor envergadura como los mástiles de cada escuela”, consideró.
En este sentido, enfrenta al machismo y falocentrismo el significado de la vasectomía, “que significa la extirpación vascular, que desde una primera sensación suena fuerte en su significado y más aún en su simbolismo”, dijo y se preguntó: “¿Por qué sabiendo este significado decido hacer esta intervención?”.
Destacó, desde su experiencia personal que con su pareja definió conformar una familia ensamblada, “actualmente conformada por cuatro hijos de 21, 13, 12 y 4 años”, indicó Aguilar.
Explicó además: “Antes de que naciera nuestro último hijo, mi compañera comenzó a tener problemas en el cuello del útero, lo que implico sacarse el DIU. Por dicho motivo teníamos que revisar nuestros métodos preventivos y entonces fui a consultar a un médico para ver qué otras posibilidades había”.
Aseguró que, de acuerdo a lo explicado por el médico especialista, no existen métodos anticonceptivos para el hombre, más allá del preservativo. Sólo le mencionó la posibilidad de la vasectomía, y dijo: “En ese momento no lo sentí como una opción, es más, me parecía tremendo que me intervinieran quirúrgicamente, era como si al Obelisco lo dinamitaran para derrumbarlo”.
La alerta, sostiene, surgió a partir del análisis de que la mayoría de los métodos anticonceptivos están pensados para el uso en la mujer: el DIU, las pastillas, los preservativos femeninos, las ataduras de trompas, parches hormonales y “el sistema predilecto para los religiosos ‘cuidarse con los días’ que también se le atribuye la responsabilidad a la mujer y que la mayoría de los casos no funciona”, sostuvo Aguilar.
Concepto social
Aguilar comentó: “A partir del análisis que hice sobre la vasectomía, y del diálogo con familiares y amigos, divise que estaban llenos de mitos, las mismas ideas que rondaban en mi cabeza”, dijo y comentó: “Iban desde no comprender por qué quería hacérmelo, hasta las creencias de ‘¿funcionará igual?’, ‘¿ser estéril implica perder el deseo sexual?’, ‘¿y si te arrepentís?’”. En tanto que indicó que este último interrogante era el que más lo preocupaba.
Comentó que fue durante la búsqueda de respuestas a esos cuestionamientos que con su compañera quedaron embarazados de su cuarto hijo. “A medida que iba avanzando nuestro embarazo y acrecentando el deseo y amor por la llegada de ese ser, sentíamos paralelamente la necesidad de enfocarnos en ese hijo, como así también en los anteriores, acompañarlos en cada etapa, vivir como un tesoro cada uno de sus logros y tristezas”, dijo y completó: “Reconociéndonos limitados en tiempo y espacio para más descendencia, eligiendo por primera vez cómo queríamos conformar nuestra familia”.
Sobre los motivos por los que finalmente optó por la realización de esa vasectomía, Aguilar indica que pensaron: “Somos una pareja joven, por lo tanto nos quedan años de fertilidad; imaginarnos un quinto hijo por un descuido, sentía que afectaría nuestra economía y el cuidado de los otros hijos”.
En este sentido, consideró: “Una crianza conciente y saludable implicaba que mi compañera suspendiera sus proyectos individuales, lo cual me hacía sentir en una situación desigual en cuanto a las realizaciones personales”.
Del mismo modo, Aguilar explicó que a partir de la vivencia del nacimiento de ese hijo, pudo “tener conciencia plena de lo que es un embarazo, un parto y un puerperio con todo lo que ello implica en el cuerpo y en la vida de una mujer”, e indicó que ésto fue decisivo para su decisión.
Intervención simple
Entre los aspectos de la intervención que consultó, junto a su pareja, destaca que observaron que se trataba de una intervención muy simple. “Fuimos a la obra social para saber el costo, y como si fuera una señal nos enteramos que las obras sociales y los hospitales públicos cubren al 100% la vasectomía”, indicó.
Comentó que la cirugía no duró más de una hora y que fue dado de alta dos horas después. “Mi compañera me esperaba en la sala de la clínica, sorprendida que estuviera tan rápido y que saliera caminando”, dijo y agregó: “Les pedí las llaves de nuestro vehículo, me fui manejando. Aprovechamos para hacer unos trámites en el centro y nos fuimos a casa”.
Por recomendación del médico, hizo reposo y por la tarde volvió a la actividad normal. Aguilar señaló: “La vasectomía me cambió la vida sexual, con mi compañera hace cuatro años que tenemos mayor libertad en los momentos de encuentro, sin especulación alguna”.
Del mismo modo, señala que le permitió realizar una planificación de la cantidad de hijos que querían tener con su pareja, y añadió: “Me permitió vivir con la tranquilidad de que no tiene contraindicaciones, como sí la tiene la intervención más efectuada en las parejas que deciden no tener más hijos, la ligadura de trompas, con todo lo que implica”.
“Nuestra sociedad tiene muchos simbolismos que sobredimensionan al falo, como por ejemplo el Obelisco, ya analizado por varios estudiosos, sobretodo psicoanalistas”, indicó el docente universitario y consideró: “Dicho monumento recobra su fuerza simbólica por su ubicación estratégica, marcando su distinción”.
Consideró que, de igual modo, hay otros monumentos como el de la Bandera en la ciudad de Rosario, “que simboliza una nave en punta penetrando en las aguas del Río Paraná; y otros de menor envergadura como los mástiles de cada escuela”, consideró.
En este sentido, enfrenta al machismo y falocentrismo el significado de la vasectomía, “que significa la extirpación vascular, que desde una primera sensación suena fuerte en su significado y más aún en su simbolismo”, dijo y se preguntó: “¿Por qué sabiendo este significado decido hacer esta intervención?”.
Destacó, desde su experiencia personal que con su pareja definió conformar una familia ensamblada, “actualmente conformada por cuatro hijos de 21, 13, 12 y 4 años”, indicó Aguilar.
Explicó además: “Antes de que naciera nuestro último hijo, mi compañera comenzó a tener problemas en el cuello del útero, lo que implico sacarse el DIU. Por dicho motivo teníamos que revisar nuestros métodos preventivos y entonces fui a consultar a un médico para ver qué otras posibilidades había”.
Aseguró que, de acuerdo a lo explicado por el médico especialista, no existen métodos anticonceptivos para el hombre, más allá del preservativo. Sólo le mencionó la posibilidad de la vasectomía, y dijo: “En ese momento no lo sentí como una opción, es más, me parecía tremendo que me intervinieran quirúrgicamente, era como si al Obelisco lo dinamitaran para derrumbarlo”.
La alerta, sostiene, surgió a partir del análisis de que la mayoría de los métodos anticonceptivos están pensados para el uso en la mujer: el DIU, las pastillas, los preservativos femeninos, las ataduras de trompas, parches hormonales y “el sistema predilecto para los religiosos ‘cuidarse con los días’ que también se le atribuye la responsabilidad a la mujer y que la mayoría de los casos no funciona”, sostuvo Aguilar.
Concepto social
Aguilar comentó: “A partir del análisis que hice sobre la vasectomía, y del diálogo con familiares y amigos, divise que estaban llenos de mitos, las mismas ideas que rondaban en mi cabeza”, dijo y comentó: “Iban desde no comprender por qué quería hacérmelo, hasta las creencias de ‘¿funcionará igual?’, ‘¿ser estéril implica perder el deseo sexual?’, ‘¿y si te arrepentís?’”. En tanto que indicó que este último interrogante era el que más lo preocupaba.
Comentó que fue durante la búsqueda de respuestas a esos cuestionamientos que con su compañera quedaron embarazados de su cuarto hijo. “A medida que iba avanzando nuestro embarazo y acrecentando el deseo y amor por la llegada de ese ser, sentíamos paralelamente la necesidad de enfocarnos en ese hijo, como así también en los anteriores, acompañarlos en cada etapa, vivir como un tesoro cada uno de sus logros y tristezas”, dijo y completó: “Reconociéndonos limitados en tiempo y espacio para más descendencia, eligiendo por primera vez cómo queríamos conformar nuestra familia”.
Sobre los motivos por los que finalmente optó por la realización de esa vasectomía, Aguilar indica que pensaron: “Somos una pareja joven, por lo tanto nos quedan años de fertilidad; imaginarnos un quinto hijo por un descuido, sentía que afectaría nuestra economía y el cuidado de los otros hijos”.
En este sentido, consideró: “Una crianza conciente y saludable implicaba que mi compañera suspendiera sus proyectos individuales, lo cual me hacía sentir en una situación desigual en cuanto a las realizaciones personales”.
Del mismo modo, Aguilar explicó que a partir de la vivencia del nacimiento de ese hijo, pudo “tener conciencia plena de lo que es un embarazo, un parto y un puerperio con todo lo que ello implica en el cuerpo y en la vida de una mujer”, e indicó que ésto fue decisivo para su decisión.
Intervención simple
Entre los aspectos de la intervención que consultó, junto a su pareja, destaca que observaron que se trataba de una intervención muy simple. “Fuimos a la obra social para saber el costo, y como si fuera una señal nos enteramos que las obras sociales y los hospitales públicos cubren al 100% la vasectomía”, indicó.
Comentó que la cirugía no duró más de una hora y que fue dado de alta dos horas después. “Mi compañera me esperaba en la sala de la clínica, sorprendida que estuviera tan rápido y que saliera caminando”, dijo y agregó: “Les pedí las llaves de nuestro vehículo, me fui manejando. Aprovechamos para hacer unos trámites en el centro y nos fuimos a casa”.
Por recomendación del médico, hizo reposo y por la tarde volvió a la actividad normal. Aguilar señaló: “La vasectomía me cambió la vida sexual, con mi compañera hace cuatro años que tenemos mayor libertad en los momentos de encuentro, sin especulación alguna”.
Del mismo modo, señala que le permitió realizar una planificación de la cantidad de hijos que querían tener con su pareja, y añadió: “Me permitió vivir con la tranquilidad de que no tiene contraindicaciones, como sí la tiene la intervención más efectuada en las parejas que deciden no tener más hijos, la ligadura de trompas, con todo lo que implica”.

