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"Él nos quiere escuchar", la cruzada solidaria por Mickeas en Sampacho

El pequeño de 6 años tiene hipoacusia neurosensorial profunda. Necesita de implantes cocleares y fueron su maestra de sala de 5 y el padre Leone quienes se pusieron el desafío de hacer una campaña para recaudar los US$ 31.000 que cuestan los aparatos

El objetivo es cubrir el monto de los implantes cocleares que necesita el niño. Los aparatos tienen un costo de U$S 31 mil dólares o $ 3.260.000 y su familia no tiene el dinero para adquirirlos. Sin mutual que los cubra, hace ya más de tres años están en una lista de espera del Hospital de Niños de Córdoba, y donde Mickeas está en el lugar 130 para recibirlos de modo gratuito.

La empatía de la docente y la inmediata decisión del párroco local, Osvaldo Leone, tendió una amplia red de colaboradores que ya están trabajando para juntar el dinero.

Por un lado, y tras gestiones realizadas, se logró abrir una cuenta en Banco Galicia de Río Cuarto, previo permiso del Obispado bajo el nombre de Parroquia Santuario Nuestra Señora de la Consolata. “Es una cuenta sin ningún costo para que todo lo que se recaude se destine a Mickeas”, recalcaron.

A su vez, el padre Leone anunció que desde el lunes y hasta el viernes se hará una colecta callejera con un sistema de urnas en cinco esquinas de Sampacho, con voluntarios de distintos grupos parroquiales y coordinados por Cáritas Parroquial.

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Si se logra reunir el dinero, se tiene que hacer la transferencia y la llegada de los implantes demora tres meses. Luego el niño deberá viajar a Córdoba para que el doctor que lo atiende pueda operarlo.

La seño que inició la idea

Gisela Cano fue docente de Mickeas en salita de 5 años el año pasado. Y más allá del desafío que fue incluir al pequeño en las actividades diarias, y sin conocimiento del lenguaje de señas, logró una conexión única con el pequeño. “Fue todo un desafío cuando la mamá me comentó que él iba a ingresar y que tenía hipoacusia. Le pedimos ayuda a la escuela especial, pero con el correr de los días supo ganarse el cariño y el lenguaje que hablaba con sus ojos era todo. Entonces empecé a dialogar con la mamá y a conocer un poco de su historia”, relata a Puntal.

Saber que la familia venía esperando desde hacía tres años caló hondo en la maestra, que decidió iniciar por propia voluntad averiguaciones y buscar la solución de modo más rápido. “El tema es que en esa lista hay muchos chicos en espera, y ahora van por el número 90, Mickeas tiene el 130 y pasaron ya tres años. Puede pasar otro tiempo igual hasta que lleguen sus aparatos. El proceder es que una vez que se licita, se llama al niño, le hacen los prequirúrgicos para ver qué implantes necesita y mandarlos a pedir. O sea se pierden muchos años”, asume Cano.

Así fue que con el aval de la mamá inició gestiones y logró que la empresa Tecno Salud, que es la distribuidora de los implantes que se fabrican en Australia accediera a dar un presupuesto. Previo a ello, dicha empresa se reunió con el médico de Mickeas y definir qué tipo de implante se requería.

Con el presupuesto en manos, que al día de hoy es de US$ 31 mil, la docente comenzó a pedir ayuda para iniciar la campaña y fue el padre Leone quien inmediatamente se sumó a la cruzada.

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Solidaridad que contagia

El pasado viernes se hizo oficial la campaña solidaria para juntar fondos, a través de una cuenta bancaria, en el Banco Galicia de Río Cuarto y está a nombre de Parroquia Santuario Nuestra Señora de la Consolata. El número es 1805–0170–0 y su CBU: 0070170520000001805004.

“Así como se ayudó con Lolo, con Santi, y tantos casos, creemos que ahora se va a lograr con Mickeas”, se esperanza la maestra. Y en un rápido cálculo señala que, de poner cada habitante de Sampacho unos $ 500, se estaría completando el monto.

La cruzada solidaria tuvo inmediata repercusión en los medios de la localidad y la región. Y hubo vecinos que donaron desde camisetas para visibilizar la campaña y cartelería.

El padre Leone aseguró que toda iniciativa será bienvenida para reunir los fondos, “ya se han ofrecido el Club Atlético Sampacho y el Centro Camionero para una pollada; Jorge Linardi y su cancha para un torneo de fútbol, el profe “Fino” con uno de tenis; todo será bienvenido para recaudar el dinero que Mickeas necesita”. También se lanzará un bono contribución que se venderá en la zona.

El párroco hizo un llamado a la solidaridad para ayudar a esta familia. “Necesitamos del apoyo de todos para que Mickeas pueda ser sometido a esta cirugía y pueda oír”.

“Él nos quiere escuchar” es el mensaje que complementa el lema de la campaña y tras esa meta va toda la comunidad.

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“Mi anhelo es escucharlo decir ‘mamá’ y que pueda desarrollarse en su vida”

Noelia Sarandón es la mamá de Mickeas, sueña oír de la boca de su niño la palabra “mamá”. La mujer confía que con la solidaridad de la gente se logre el objetivo de adquirir los dispositivos.

En diálogo con Puntal comentó cómo fue el derrotero hasta llegar al diagnóstico y esta larga espera que ya lleva más de 3 años para acceder a los implantes cocleares.

“Mickeas nace en la Maternidad Kowalk y le hicieron los estudios auditivos y los pasa bien”, comienza a contar. En los posteriores controles los resultados siempre fueron óptimos. Pero el instinto de mamá comenzó a sospechar de algún problema cuando teniendo alrededor del año y tres meses observa que el niño no hablaba. “Él balbuceaba pero no decía palabra alguna”.

Las primeras respuestas de la pediatra fueron que cada niño tenía su tiempo. No conforme con ello, y a pesar de las limitaciones económicas, Noelia llevó a su hijo al doctor Sanabria. “Él le abrió un caramelo a espaldas y Mickeas no reaccionó. Y fue así que me dijo que no tenía problema neurológico sino que era sordo. Pero no se sabe cómo se dio este problema”, dice la mamá.

A partir de allí, fue derivado al Hospital de Niños de Córdoba. A partir de 2018 fue asistido por el doctor Romero Orellano. Tras una serie de estudios se determinó la necesidad de los implantes.

Y allí Mickeas fue inscripto en la lista para poder acceder gratuitamente a los aparatos y cirugía. Pero para ello podrían esperar varios años. La familia, que tiene otros tres niños, depende de los ingresos del papá que trabaja de oficial de albañil.

Noelia está esperanzada con que, tras esta campaña, la vida de su hijo cambie para bien. Dice que la comunidad es solidaria y agradece de antemano toda ayuda que se pueda brindar.