Un grupo de mujeres que dependen del área Social de la Municipalidad de Sampacho, son quienes tienen a su cargo la remodelación de espacios públicos de la comunidad. El objetivo principal que abarca esta iniciativa municipal es movilizar la obra pública teniendo en cuenta tareas que contemplen la perspectiva de género.
De esta manera se intenta erradicar el estereotipo que asocia a algunas actividades de acuerdo con el género de la persona. Y en este punto, quienes trabajan en esta comunidad en tareas que eran tradicionalmente llevadas a cabo por el hombre, las mujeres han demostrado ser más productivas según Matilde Margarita Treuz, la encargada de las trabajadoras.
La mujer, en diálogo con Puntal, señaló que desde el mes de marzo, quienes trabajaban en el barrido de las calles cada mañana plantearon ante el estado municipal la posibilidad de ampliar su carga horaria con otros trabajos que estaban dispuestas a realizar.
Es así como, entendiendo la necesidad planteada, se acepta que se organicen para llevar adelante otras tareas que contemplen la perspectiva de género.
“En ningún sentido permitimos que nadie intente someterlas por su condición de mujer ni que nos falten el respeto por los trabajos que realizamos”.
De esta manera se priorizó un grupo de 15 mujeres, integrado mayormente por quienes no cuentan con estudios ni capacitación en oficios o mujeres solas con hijos. “Tratamos de darle oportunidad de dignificar sus vidas al poder contar con un trabajo”, agregó Treuz.
Ante esto, además, se les dio la posibilidad de que puedan aprender oficios a través del Programa de Capacitación Municipal, como jardinería, pintura y mantenimiento de los espacios públicos en general.
Y es así que cuatro mujeres realizaron, por ejemplo, el curso de albañilería (húmeda y seca) en la Universidad Popular.
Orgullosa, Matilde, cuenta que en todo este tiempo que han realizado tareas en distintos lugares como pintar bancos de las plazas, cordones, garitas, o embellecer plazas, parques, balnearios, lo han hecho “de una manera más rápida, más eficiente y mejor, que nos permite afirmar que pudimos demostrar que somos más productivas que los hombres”.
Actualmente están trabajando en el Balneario Municipal El Dique, “donde allí estamos pintando los bancos, los asadores y arreglando todo el parque que es inmenso”.
Por la mañana cumplen sus funciones en el barrido de las calles de la ciudad y por la tarde realizan estas tareas complementarias, “que les permite ganarse el pan de cada día”.
Y en este sentido refiere que la mayoría son mujeres solas con hijos, “y algunas se han separado por sufrir violencia de género”.
Es por esto por lo que, no solo se les da esa posibilidad de dignificar sus vidas a través de un trabajo, sino que además se las acompaña en sus historias de vida, que a veces las daña como sujetos, haciéndolas sentir más vulnerables aún.
Lo que indiscutiblemente emerge es esa necesidad de ayudarlas también en lo que les pasa como sujetos, “y es ahí donde intervienen las profesionales de Punto Mujer o del área de Desarrollo Social, para protegerlas y ayudarlas a superar determinadas situaciones dolorosas y que solas sería casi imposible salir”.
No duda al decir que, para estas mujeres, el haber llegado a este espacio, en un principio fue por una cuestión de necesidad laboral, pero con el tiempo pudieron entender que era un lugar donde se sienten protegidas, “porque en ningún sentido permitimos que nadie intente someterlas por su condición de mujer ni que les falten el respeto por las tareas que realizan… Acá somo un grupo y actuamos como tal, nos defendemos”.
Escuchar a Matilde fue como estar ante todas esas mujeres, orgullosas y felices, porque finalmente lograron ser parte de un equipo que las escucha, que las hace parte de las decisiones, que nos les acalla la voz, ni las deja indefensas por su condición. Mujeres que allí están, que se las puede observar con un pincel entre sus manos poniéndole color a la vida o con una espátula colocando parches de cemento a lo que se rompió, o plantando una flor que seguramente se multiplicará en miles cual si fuera su propio esplendor.
Este accionar de las mujeres en esta localidad no hace más que resignificar uno de los objetivos que se tienen a la hora de hablar de perspectiva de género que es buscar la “igualdad de condiciones y oportunidades para todos quienes habitan esta tierra, por igual”.
Las mujeres dejaron su huella en la sede vecinal del barrio Pueblo Nuevo
A modo de ejemplificar lo que a diario realizan en la comunidad las mujeres, Mercedes Montero forma parte de la comisión de la vecinal del barrio Pueblo Nuevo, y refirió que las mismas estuvieron trabajando en la reparación de dicho lugar.
Comentó que desde la comisión de la vecinal se decidió concretar esas tareas, porque disponían de un dinero que se recaudó a través de la cuota de socios, “y para que no se desvalorice, decidimos pintar la parte de afuera”.
Es así como “le solicitamos a la municipalidad si nos podían brindar la mano de obra e inmediatamente desde Desarrollo Social pusieron a disposición a tres mujeres que fueron capacitadas el trabajo”.
Acotó que no solo hicieron la parte de pintura del edificio, sino que además hicieron retoque de revoques, “y la verdad que el trabajo quedó perfectamente, lo que nos enorgullece que hayamos podido comprar los materiales desde la vecinal y que la municipalidad nos haya facilitado la mano de obra de estas mujeres”, concluyó.

