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Uriona dedicó el templo y consagró el altar del Santuario en una ceremonia histórica

El obispo diocesano encabezó la celebración a la que asistieron autoridades, representantes de instituciones y vecinos. Constituye uno de los requisitos previos a la declaración de basílica menor por parte del Vaticano

Con el Santuario de Nuestra Señora de La Consolata colmado, el obispo diocesano Adolfo Uriona presidió el pasado sábado la ceremonia de dedicación del templo y consagración del nuevo altar, en lo que constituye el paso previo a convertirse en basílica menor. La celebración estuvo cargada de símbolos y signos religiosos y se extendió unas dos horas y media. Tuvo participación de autoridades municipales y religiosas, sacerdotes de la diócesis, grupos parroquiales, representantes de instituciones y organizaciones locales, funcionarios policiales de la Departamental, miembros de Gendarmería y del Área de Material de Río Cuarto, así como intendentes de la zona y representantes del gobierno de Córdoba. Los fieles pudieron seguir el acontecimiento histórico a través de una pantalla gigante ubicada en la explanada de la iglesia.

Minutos antes de las 19 horas, los trabajadores que estuvieron al frente a las obras de refacción -el pintor Federico Boriani, el marmolero Dante Quiroga y el carpintero Oscar Juárez- entregaron al obispo las llaves del templo, quien luego se las proporcionó al párroco Osvaldo Leone para la apertura de las puertas del Santuario que dio inicio a la celebración.

Durante la ceremonia, Uriona realizó la bendición de la sede y del ambón y la unción del altar. En el ritual se llevó a cabo la aspersión con el agua bendita sobre el altar y todo el templo. Distintos sacerdotes encendieron velas ubicadas en las doce columnas del Santuario y también ungieron cruces ubicadas en cada columna. También se realizó la incensación del altar por parte del padre Leone, quien también encabezó la aspersión con agua bendita a los fieles. Tuvo lugar un emotivo momento en el revestimiento del altar con el nuevo mantel, los sirios, la cruz y un arreglo floral. Asimismo, se firmó un acta que se colocó dentro del altar junto con reliquias de San Teófilo y del Santo Cura Brochero. Más adelante, se encendieron todas las luces del Santuario y hubo repique de las campanas para recordar “que Cristo es la luz para iluminar las naciones”.

“Fue un instante de júbilo muy bello porque toda la comunidad estalló en aplausos y había mucha alegría y acción de gracias”, expresó a Puntal el párroco del Santuario.

En el cierre se entonó el Himno a la Virgen de la Consolata, el cual sonó en el histórico órgano de tubos, que lleva más de 70 años en la parroquia. Por la noche, el camarín de la patrona sampachense permaneció abierto para la visita de los fieles, quienes masivamente se sumaron a recorrerlo, pudiendo observar la puesta en valor y las refacciones que se realizaron durante los últimos meses, preparando el templo para este acontecimiento.

Leone celebró la masiva concurrencia de los vecinos en lo que calificó como una “verdadera fiesta de la fe”. “Quiero agradecer a toda la comunidad Sampacho el acompañamiento, la confianza y el apoyo en los preparativos y en la oración; por este momento histórico, la colaboración incondicional del señor obispo; el apoyo económico y material de toda la ciudadanía, de la Municipalidad, de la Provincia y de tantos particulares que llegaron para ofrecerse y para aportar para esta obra magnífica que se ha hecho”, recalcó.

El arzobispo de Córdoba entregó al Santuario reliquias de cuatro santos para que sean exhibidas para la veneración pública a partir del nombramiento oficial como basílica.

“Estamos en camino a la declaración de elevación de este Santuario, monseñor Uriona será quien comunique oficialmente la fecha para la misa de celebración de la declaración oficial de la que será la primera basílica en la diócesis de Río Cuarto”, enfatizó el párroco.

Cabe señalar que a modo de regalo ante el inminente nombramiento, el arzobispo de Córdoba, monseñor Ángel Sixto Rossi, envió al Santuario reliquias de primer grado de San Jerónimo, Santa Teodora, Santa Justina y Santa Lucía, las cuales serán exhibidas a la veneración pública de los fieles en el Santuario de la Consolata a partir de la fecha de declaración de basílica menor.