"Las limitaciones de los contactos sociales son muy duras", dijo Uriona en la homilía por San Cayetano
En el día de San Cayetano, el obispo Adolfo Uriona brindó un mensaje de fortaleza al encabezar este viernes la celebración en la parroquia de barrio Bimaco.
Durante la homilía reconoció que "¡el Coronavirus nos sumió en la desolación! Percibimos sus efectos devastadores no sólo por la cantidad de infectados y fallecidos sino también en las consecuencias en el plano personal, psicológico y social que estamos sufriendo".
Y en este sentido, el prelado manifestó que con esta emergencia sanitaria "se nos hizo patente cuán vulnerables y frágiles éramos; radicalmente marcados por la experiencia de la finitud de nuestra existencia". "La pandemia nos ha mostrado el desolador espectáculo de calles vacías, de la cercanía humana herida, del distanciamiento físico. Nos ha privado de los abrazos, de los apretones de manos, el afecto de los besos, y ha convertido las relaciones humanas en interacciones temerosas entre extraños".
Sostuvo que "las limitaciones de los contactos sociales son muy duras; pueden conducir a situaciones de aislamiento, desesperación, enojo. En el caso de las personas de edad avanzada, en las últimas etapas de la vida, el sufrimiento ha sido aún más pronunciado, ya que a la angustia física se suma la disminución de la calidad de vida y la falta de visitas de familiares y amigos".
Asimismo, Uriona puso énfasis en que "en nuestro país sufrimos además el hambre, el crecimiento de la pobreza, la pérdida de tantos puestos de trabajo, la situación de muchas empresas que quiebran y comercios que deben cerrar sus puertas, sumado al peso de una deuda externa agobiante que veníamos arrastrando". "En esta situación límite con mucha fe nos acercamos a San Cayetano y queremos dejarnos iluminar por la Palabra de Dios que siempre es viva y eficaz", insistió en su mensaje.
Y cerró su intervención instando a los fieles: "Pidamos a San Cayetano que nos dejemos invadir por el don del temor de Dios que engendra confianza y nos predispone a seguir al Señor confiados en su amor infinito. Que siguiendo su ejemplo de vida no bajemos los brazos, no perdamos la confianza y sigamos luchando, poniendo todo de nuestra parte, que el Padre nos auxiliará en el momento oportuno".
Más temprano, Uriona compartió unas palabras de esperanza a través de un mensaje audiovisual en las redes sociales.