San Lorenzo se comunicó con la dirigencia de Estudiantes para contar con Ortigoza
San Lorenzo de Almagro, que vive un presente futbolístico preocupante, quiere a Ortigoza. Esa es una certeza, incluso el presidente en ejercicio, reemplazando a Tinelli en su licencia, Horacio Arreceygor, ya lo manifestó. La otra es que las negociaciones ya están encaminadas para que la institución de Boedo cuente con uno de sus últimos ídolos, al punto de que el diálogo entre las dirigencias de ambos clubes está muy avanzado.
El fútbol argentino y en especial los clubes grandes, sacando a River, que con Gallardo a la cabeza ha generado constantemente figuras icónicas, han quedado por momentos acéfalos en términos de una figura de peso y de idolatría.
Sin ir más lejos, venimos de asistir al alejamiento de Carlos Tevez de Boca, por sentirse ya “sin las energías suficientes” para continuar en el camino de un club tan demandante.
Racing, por caso, desde la salida de Licha López a la MLS para esta temporada aún aguarda por quien pueda llenar esa falta, al margen de que hay jugadores queridos como Pillud o Arias, por citar algunos.
En la vereda de enfrente, Independiente vive una falta enorme de figuras que lo representen, más allá de los buenos rendimientos. No ha podido el Rojo regenerar esos emblemas que durante toda su historia abundaron. Nombrarlos sería extendernos demasiado.
Y San Lorenzo oficia de caso testigo: las grandes figuras pasan a estar en funciones de escritorio, como el caso de Leandro Romagnoli, quien tuvo que dirigr los últimos partidos del Cuervo y antes ser mánager.
Esto se replica en la gran mayoría de las instituciones del país, en especial en Primera División, donde los buenos de verdad se van rápido y es muy difícil ver a jugadores mucho tiempo con una misma camiseta.
Por eso, este San Lorenzo futbolísticamente huérfano de fútbol y de nombres que lo engrandezcan ve en su pasado para nostalgiosamente recaer en tiempos felices.
De la gesta de la Libertadores 2014 es Néstor Ortigoza un emblema, no sólo por el penal a Nacional de Paraguay en la final y un rendimiento extraordinario en toda la Copa, sino también por tener esa mezcla de carisma y ser querido, al margen de que deportivamente siempre fue un referente. Desde el momento más duro de la promoción ante Instituto, en el que convirtió un penal decisivo, hasta el partido contra el Real Madrid de Ronaldo y compañía en Marruecos.
Hay mucho por decir de una figura como Ortigoza en Río Cuarto; hoy tranquilamente podemos mencionar que es, o ha sido, producto de una época dorada de nuestro fútbol. Con Estudiantes a la cabeza, es cierto, pero de un tiempo muy bueno en nuestra Liga regional.
Las estadisticas ya vendrán, los numeros que dejará el paso de un año y medio fructífero, que puso al club en los primeros planos en todos los sentidos y con las finales ante Sarmiento y Platense como momentos cumbre de una historia sensacional a la que sólo le faltó el final que todos queríamos.