Río Cuarto | San Martín

Entrevista a Beatriz Bragoni: "Lo paradójico de San Martín fue su partida, la lectura que tuvo de que su tiempo en América había terminado"

La historiadora, una de las máximas investigadoras del Libertador, hace referencia a algunos de los aspectos de la vida del prócer a 170 años de su fallecimiento. El vínculo con sus contemporáneos y el modo en que intervino en los testimonios que construyeron su figura.
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“La figura indiscutida de San Martín tiene que ver con una imagen construida posteriormente del personaje. La imagen es indiscutida y se convierte en un punto fijo en el que no hay diferencias en la historiografía de izquierda como en las de derecha que lo reconocen como el padre de la Patria, no hay diferencia entre esa figura que está casi inmóvil. Tiene características singulares, pues dedicó parte de su vida a la libertad y la independencia, e hizo del sacrificio y lo que llama Rojas ‘renunciamiento’, una cuestión importante que doblega el interés individual en beneficio de un colectivo”, sostuvo la historiadora Beatriz Bragoni.

En el marco de los 170 años del fallecimiento de José de San Martín, dialogamos con la doctora en Historia e investigadora principal del Conicet, una de las máximas referentes del estudio sobre el prócer, quien plasmó en sus libros toda la investigación que realizó sobre su figura y contexto.

“A mí lo que me interesó estudiar, y que me interesa difundir, es que ese carácter inmóvil que tiene la imagen del héroe, no necesariamente es la del personaje que vivió la revolución y la guerra de independencia”, indicó Bragoni y agregó: “Mi investigación tiene que ver con distinguir dos grandes instancias: la historia y vida del personaje en el contexto cambiante que le tocó vivir, las decisiones que a veces son acertadas y en otras no le fue del todo bien, y reconocer esa experiencia histórica de la construcción mítica que le siguió. Si bien es un héroe indiscutido, esa construcción forma parte de una mitología nacional, y el interés es desacoplar la historia del personaje y la construcción mítica que le siguió”.

En este sentido, la historiadora destacó que su libro, publicado el año pasado, “San Martín, una biografía política del libertador”, “tiene una estructura que sigue ese objetivo, con capítulos que se dedican a construir el trayecto de San Martín en la política, la guerra, la revolución, y dos que se dedican a reconstruir las operaciones políticas e intelectuales que lo colocaron en la cúspide del panteón nacional”, dijo y explicó: “Primero por los románticos argentinos en beneficio de la construcción republicana del siglo XIX, y luego en el giro de entreguerras, donde el nacionalismo militar le va a dar una impronta que es prácticamente la que la mayoría de los argentinos tienen: un soldado disciplinado, la imagen de un soldado que sirvió a la libertad de tres países”.

- ¿Cómo se construye esa imagen de prócer en otros países americanos?

- Lo que sucede es que cuando San Martín actúa, ni Argentina, Chile o Perú existían, lo que había eran unidades virreinales y jurisdicciones que habían pertenecido a un imperio que se estaba desplomando y que el accionar de San Martín, como el de las élites revolucionarias, contribuye a la desvinculación colonial, a proclamar la independencia en esos territorios y, a posteriori, se formarán esas repúblicas, con un punto importante: San Martín no le tenía simpatía a la república, era un monárquico constitucional.

Bragoni señala que San Martín tenía una mirada imperial de América: “Es algo importante de dónde viene, desde España, no tiene una mirada originaria de América, sino que su visión es en escala continental, porque aprendió desde Europa, por lo que lo que no es casual que luego vuelve a Europa y muere allí”, destacó.

- ¿Resulta un gran desafío estudiar a una figura de la que se ha hablado tanto?

- Sí, lo es, porque hay mucho escrito, mucha documentación. Él mismo se encargó de conservar la documentación y preservarla, por lo que supone búsquedas, reflexiones y selecciones importantes en función de los objetivos del trabajo.

- Entre tanto escrito surgen muchas teorías conspirativas que lo tienen como protagonista, ¿qué opinión le merece este tipo de trabajos?

- Es algo que obedece a los intereses de los escritores y qué quieren poner en circulación dentro del mercado de lectores, como también insistir sobre algunas aristas modélicas, aún en los historiadores y divulgadores más conocidos. Esos que suponen que estudiar a San Martín es estudiar un modelo a seguir. Es un concepto de historiografía sumamente antiguo. Creo que lo que importa es poner en circulación diferentes formas de mirar y reconstruir el pasado, no hay una sola historia posible, por lo que lo mejor es que los discursos circulen y que los lectores tengan diferentes ofertas editoriales.

- ¿Qué aspectos le cautivan más del estudio de San Martín?

- Yo creo que lo paradójico es su partida, la lectura política que tuvo de que su tiempo en América había terminado. Es una cuestión muy importante, al igual que cómo cuidó esa partida, cómo la organizó, y luego lo que trabajó para cincelar su memoria que sería la que los cronistas y escritores del siglo XIX recogerían para hacer de él el héroe nacional.

- ¿Qué acciones llevó a cabo para esto?

- Él intervino en su archivo, clasificó la información que quería dejar, le encargó a la hija que esa información debía ser entregada a un historiador para que escribiera la historia de la independencia, dejó testimonio con la gente que lo había acompañado en la campaña de los Andes, dejó correspondencia y testimonios de cómo había sido su trayectoria pública en América. Mantuvo conversaciones, y todo esa red permite afirmar que él intervino en la memoria sanmartiniana, que no es producto de tan solo de los que lo leyeron después, sino que él operó de alguna manera en la imagen que quería que los argentinos o hispanoamericanos tuvieran de él.

La historiadora destacó que San Martín se negó a escribir sus propias memorias como hicieron tantos otros referentes de la época, “se lo dijo a Sarmiento, cuando él lo visitó a su casa campestre en las afueras de París, indicándole que no lo haría, que para eso estaba la documentación que había dejado”, explicó.

- Quienes se guían por la imagen ya construida de San Martín se configuran una idea de “superhombre”, ¿cómo lo ve usted desde su investigación?

- Fue un actor clave de la independencia de la mitad del continente, un actor protagónico, tomó decisiones muy importantes en función de la oportunidad de la declaración de la independencia y las estrategias de guerra que había que diseñar, pero las decisiones que tomó fueron dentro de un círculo de allegados y personas tan convencidas como él de lo que había que hacer. A esa idea de “superhombre” hay que atemperarla y ponerla en relación con otras historias que son parecidas, como las de Juan Gregorio de Las Heras o Tomás Guido, por poner ejemplos, y tantos otros que tienen que ver con un momento y solidaridades de un grupo que, a pesar de tener divisiones entre ellos, aceptó el desafío de un momento histórico en torno a la oportunidad de formar un orden independiente en lo que hasta ese momento habían sido las colonias.

Consultada sobre los logros de San Martín, pensando en sus orígenes, la historiadora destacó que él “era el hijo de una familia de sectores medios, y a su padre le fue muy mal en América, había llegado con la idea de un ascenso social, de escalar posiciones dentro de la administración española”, dijo y agregó sobre San Martín: “Sus expectativas como oficial no eran muy destacadas en el marco de las guerras napoleónicas en España, y eso también incidió en que decida su opción por América, a diferencia de sus hermanos que se quedaron en el Ejército español, sirviendo a la monarquía prácticamente hasta su muerte”.

“Lo otro que le preocupó fue estar cómodo, es decir, cuidó sus ahorros de una manera importante, hizo inversiones con su sueldo de militar, recibió el salario como oficial contratado por el Gobierno, y tenía un objetivo clave que era no sufrir apuros en su vida adulta, pero también invirtió en la educación de su hija”, comentó y destacó que también se pensó en conseguirle un buen trabajo a su yerno: “De allí que su vínculo con Rosas es importante, y su agradecimiento porque le dio trabajo en la legación argentina en París”, completó.

Indicó que era una persona muy austera, y que consiguió apoyo siendo el albacea de un multimillonario andaluz radicado en París, Alejandro Aguado. “Eso le permitió a San Martín convertirse en dueño de dos grandes propiedades, una en París y otra en la zona, pensando que era muy difícil acceder a una casa, más que en América, y aún así él se convirtió en dueño de 2 inmuebles en el período de dos años”, señaló Bragoni.

- ¿Cómo era el vínculo entre San Martín y los otros próceres americanos?

- Por ejemplo, cuando él se fue de Guayaquil no tuvo más contacto con Simón Bolívar, no se carteó más con él. Con Juan Martín de Pueyrredón no se escribieron ni volvieron a encontrar, se vieron en los años 40 en Roma, pero no tuvieron más vínculo. Se cortaron esos lazos, que eran políticos, y estaban muy enfrentados, sobre todo después de 1820. Varios estaban ofendidos con San Martín, porque se había ido del Río de la Plata, sino que luego tuvo problemas en Lima y Atica, con testimonios contundentes incluso de Guido, quien se quedó pasmado, con su ida, planteándole que los dejaba solo. Por esto hay que saber identificar la historia del personaje y la construcción heroica que después se hizo.

- ¿Y cómo era la relación con Manuel Belgrano?

- Belgrano lo respetaba mucho a San Martín, hay una carta muy sentida porque le fue mal en su campaña del norte, quedó muy afectado después de las derrotas de Ayohuma y Vilcapugio, preocupado por el estado del Ejército, los hombres del triunvirato pensaban que Belgrano había perdido la cabeza, entonces lo citan a San Martín para que se hiciera cargo de ese ejército. Belgrano estaba confiado en ese general que había formado el Regimiento de Granaderos que va a poder fortalecer las chances en el norte. Tuvieron una muy buena relación y tuvieron fuertes coincidencias, porque ambos creían que la monarquía constitucional era el artefacto político más adecuado para gobernar las provincias unidas.