Advierten sobre la crítica situación sanitaria: "Las camas están al 50% y la gente no se vacuna"
El infectólogo Hugo Pizzi alertó sobre el aumento sostenido de internaciones por enfermedades respiratorias y la preocupante baja en las tasas de vacunación. “Todo tiene vacuna y es gratuita, pero falta compromiso”, advirtió
El reconocido infectólogo y epidemiólogo Hugo Pizzi, referente de la salud pública en Argentina con más de cinco décadas de trayectoria, lanzó una seria advertencia sobre el panorama actual de las enfermedades respiratorias. En diálogo con Puntal, explicó que hay una “alarmante falta de vacunación” que, sumada al relajamiento de las medidas aprendidas durante la pandemia, podría derivar en una crisis sanitaria este invierno.
“Desde la última semana de mayo vemos un aumento sostenido de internaciones por patologías respiratorias. Hoy, casi todas las jurisdicciones tienen entre un 48% y 52% de camas ocupadas, tanto en adultos como en pediatría”, detalló.
Qué enfermedades predominan y por qué preocupa
Según el diagnóstico actual, predomina la gripe A (H1N1), tanto en adultos como en niños. En adultos le siguen las neumonías de la comunidad, causadas por bacterias, y luego el COVID-19. En pediatría, tras la gripe, predomina la bronquiolitis.
Lo más preocupante para el especialista es que todas estas enfermedades tienen vacunas eficaces y gratuitas, pero la población no se está vacunando. “El COVID nunca se fue. Solo en 2023 murieron 500 personas. El problema no es el virus, sino la falta de vacunas en los brazos. Todos los internados que vemos no tienen la vacunación al día”, afirmó.
Un retroceso en las tasas de vacunación
Antes de la pandemia, Argentina alcanzaba una cobertura del 90% del calendario nacional de vacunación. Hoy, apenas llega al 70%. “Nos han superado Chile y Uruguay, algo impensado años atrás. Y Paraguay ya nos pisa los talones”, alertó.
Un ejemplo que cita es el brote de sarampión en Palermo, CABA. “Una niña llegó desde Rusia con la enfermedad. Contagió a su hermana, esta al padre, él a sus compañeros de trabajo y así a todo el piso del PH en el que vivían. Si la hermana hubiera estado vacunada, eso no habría pasado”, explicó.
Hoy, hay al menos 110.000 niños sin la vacuna de refuerzo del sarampión y unos 400.000 sin la primera dosis. Lo mismo ocurre con vacunas clave como la de hepatitis o la BCG contra la tuberculosis.
Negacionismo, desinformación y nuevas resistencias
Pizzi atribuye la baja vacunación a desinformación, miedo por noticias falsas, pero también a “pereza”. “Algunos padres no vacunan a sus hijos porque creen que se pueden contagiar en los vacunatorios. Otros se autodenominan ‘naturistas’ o antivacunas”, lamentó.
Contó un caso reciente: “Una exalumna mía, médica en un hospital de Ramallo, me llamó angustiada. Tenía una madre que se negaba a vacunar a su bebé con la BCG. Le dije que actuara según protocolo: avisar al juez y que este dictamine. Estos casos se repiten en todo el país”.
Pizzi recuerda una frase de dos camaristas cordobeses: “Quien quiere vivir en sociedad debe respetar las normas sociales, y vacunarse es una de ellas”. Y remarcó: “No se puede disfrutar de los beneficios de vivir en sociedad y tener una actitud anárquica con la salud pública”.
Se olvidaron los hábitos de cuidado
También criticó el abandono de hábitos básicos adquiridos en la pandemia. “Ya nadie usa barbijo, tosen en la mano, no hay alcohol en gel. Si está, está vacío. Parece que se olvidaron de todo lo que aprendimos”, dijo.
Algunas ciudades como La Rioja capital y Villa Unión volvieron a exigir el uso de barbijo en trámites. También se adelantaron las vacaciones de invierno para cortar contagios, sin pérdida de clases.
“Estamos mirando la ocupación de camas. Si sube más, se podría aplicar restricciones como en 2007, durante la gripe aviar”, advirtió.
Vacunarse salva vidas, incluso antes de nacer
Pizzi subrayó la importancia de vacunar a embarazadas: “Si una mujer se vacuna contra la bronquiolitis en la semana 33 o 34, su bebé nace con anticuerpos. Pero esta información no llega, o no se valora”.
Sobre las vacunas contra el COVID, desmintió rumores sobre efectos graves: “Se aplicaron 3.000 millones de dosis de la vacuna británica. Hubo solo 52 demandas. Hoy se usan las vacunas norteamericanas, que son excelentes. Pero algo está fallando si no nos vacunamos”, insistió.
Una trayectoria al servicio de la salud pública
Hugo Pizzi fue distinguido con varios títulos de Doctor Honoris Causa y lideró campañas sanitarias de alto impacto. Advirtió desde los años 80 sobre el calentamiento global y sus efectos en la salud. Colaboró con Francia, Perú y España, y escribió más de 20 libros sobre enfermedades parasitarias y tropicales.
Recientemente, la Universidad Nacional de Santiago del Estero le otorgó su máxima distinción. “Me emociona, porque siento que todo el trabajo dio frutos. He formado generaciones de médicos y sigo creyendo en el poder de la educación para transformar la salud pública”, dijo.
Concluye con un llamado a la acción: “En el mismo lugar donde uno se vacuna contra la gripe, puede recibir otras vacunas respiratorias. Solo se necesita no tener fiebre. Es fácil, rápido y salva vidas”.
Su mensaje es claro: la responsabilidad individual salva a la comunidad. Y hoy, más que nunca, la salud pública necesita que todos pongamos el brazo.