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Sanz: “Este es un Gobierno reformista, que viene a dejar una huella”

El radical es uno de los fundadores de Cambiemos y asegura que la gestión Macri no viene “a pasar sin pena ni gloria”.

“En todos estos años hacia adentro las palabras fueron resistencia y recuperación, pero hacia afuera la palabra era continuidad. Hoy la palabra que veo y huelo es volver al poder. Y hacia afuera la palabra es cambio”, fue la frase con la que arrancó hace dos años y siete meses su discurso en la tierra de los Carnavales, Gualeguaychú, el entonces presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz. En una acalorada y polémica convención que el oficialismo partidario impulsó para llevar al radicalismo a una alianza con el Pro y la Coalición Cívica, y así enfrentar al kirchnerismo en las urnas, finalmente su posición se impuso y Ricardo Alfonsín, Gerardo Morales y Julio Cobos no tuvieron más remedio que aceptar la derrota o buscar romper la unidad. El primero aún hoy reniega de aquella decisión y sigue cuestionando el rumbo del gobierno nacional, al que finalmente arribó aquella coalición que no pasó por pocas turbulencias en su etapa de armado, pero que actualmente transita un momento de solidez. Los dos últimos, con diferencias, terminaron acompañando y Morales hoy, como gobernador de Jujuy, es uno de los mandatarios más acompañados desde la Casa Rosada que habita Mauricio Macri.

Desde aquel momento Sanz se convirtió en uno de los tres pilares políticos centrales del Gobierno, aunque sorprendió rápidamente al elegir un rol externo, sin responsabilidad de funcionario, para sumar más horas en su San Rafael.

Sin embargo, suele incrementar su presencia pública en momentos en que la administración de Macri lo necesita, como en este proceso electoral. El jueves pasó por Río Cuarto y compartió una cena con empresarios en la sede de la Sociedad Rural. Se encontró con dirigentes locales y regionales, e insistió en que aquella decisión de Gualeguaychú fue la más acertada para el radicalismo.

“La mayoría del radicalismo está absolutamente conforme. Por supuesto que estamos atentos porque después del 22 se vienen debates dentro de Cambiemos, porque después de los dos primeros años hay que empezar a discutir estructuras, reglas de juego, funcionamiento, cosas que no hemos discutido en este primer tramo porque la verdad que abocarnos a gestionar el Gobierno y a romper el mito de que un gobierno no peronista no termina en la Argentina, no es algo menor. Después hay otros radicales que yo los llamo las viudas de Gualeguaychú, que todavía no se reponen de aquel momento y nunca entendieron el proceso de cambio que hay en la Argentina. Y hoy uno los escucha y siguen quejándose en los rincones. Mi partido es horizontal, amplio, generoso, admite todas las opiniones”, reflexiona Sanz cuando se le consulta por las voces que siguen reclamando dentro de la UCR un mayor protagonismo de sus dirigentes dentro del gobierno que conduce Mauricio Macri.

Y rápidamente se mete de lleno en el proceso electoral que transita la Argentina y que desembocará en las elecciones legislativas del próximo domingo: “Es un clásico que en la Argentina todos los procesos electorales tienen un alto voltaje, con mucha intensidad y este no podía ser de otra manera. Pero además este tiene como característica especial que es la primera elección de medio término después de un cambio de gobierno que viene a reemplazar un modelo político que gobernó 12 años en el país. Es lógico que haya un debate tan intenso”, afirmó el mendocino.

-¿Qué valoración hace del momento actual de Argentina?

-El país está marchando muy bien, estamos saliendo de problemas que estaban desde hace mucho tiempo, y por supuesto que falta muchísimo. Somos conscientes, y el primero en saberlo es el propio Presidente. Pero advierto un país que se está ordenando, que está encontrando su rumbo, con reactivación económica, generación de empleo, combate contra la inflación, algunos índices como el de la construcción que son realmente sorprendentes. Y en definitiva creo que estamos logrando lo que Cambiemos siempre se planteó como objetivo central que era alcanzar un país normal, serio, estable, con reglas de juego claras.

-La inflación sigue dando batalla…

-Hay que ser muy amplio y abierto en el análisis. Desde el Banco Central se plantearon metas difíciles de cumplir. Y por otro lado, si bien los índices van bajando, por momentos ese proceso tiene cierta estabilidad o pico fruto de la reactivación económica, cuando la economía se calienta un poco. Y en los últimos dos meses venimos viendo esa reactivación. Mencionamos la construcción, el agro, la agroindustria. La inflación va bajando, y lo importante es el rumbo.

-¿No cree que sólo el remedio monetario no alcanza?

-Siempre creí, y en eso soy radical en la concepción, que el camino monetario no debe ser la única herramienta para bajar la inflación. Un programa monetario del Banco Central ayuda y mucho, pero la inflación en la Argentina tiene muchos componentes y hasta mencionaría algunos de tipo sociológicos y psicológicos, y hacen falta muchas cosas. Pero me deja tranquilo que a medida que baja la inflación comience paulatinamente la reactivación económica. De nada serviría que se bajara con un programa ortodoxo del Banco Central y que haya un parate económico fenomenal. Eso no sirve. Por eso destaco que estemos bajando la inflación y reactivando la economía.

-Algunos sectores aseguran que hace falta una gran concertación para avanzar en ese sentido, con el Gobierno, la oposición, los empresarios, los sindicatos…

-Eso siempre ayuda. En esto también respondo como radical y soy partidario de los acuerdos políticos, los acuerdos económico-sociales, con empresarios y sindicalistas. España, que está tan convulsionada hoy por la independencia de Cataluña, nos enseñó hace ya casi 40 años con el Pacto de la Moncloa que se podía lograr un acuerdo económico y social teniendo sobre la mesa muchas variables, como bajar la inflación, reactivar la economía, crear empleo, tener mejores salarios. Y todo eso se puede lograr si hay un consenso básico.

-¿El Gobierno tiene un espíritu de diálogo amplio con los diferentes sectores?

-Sí, estoy seguro. Después del 22 el Gobierno va a dar señales concretas de estas convocatorias.

-¿Por qué no fue antes del 22?

-Bueno, porque la Argentina precisamente vive los procesos electorales con tanta intensidad que se hace muy difícil sentarse en una mesa a acordar entre oficialistas y opositores. Incluso el Congreso resiente mucho su actividad en los dos meses antes de las elecciones siempre. Pero estoy convencido de que después del 22 habrá una mesa convocada por el Gobierno porque a la vez vamos a tener que discutir algunas reformas estructurales, que hay que debatir. Este es un Gobierno que viene a reformar, que es reformista. No pretende pasar sin pena ni gloria, sino dejando una huella positiva para la sociedad.

-¿Qué tipo de reformas son necesarias impulsar de manera prioritaria?

-La primera reforma tiene que salir por consenso entre Nación y provincias, y ahí ya hay un consenso político porque sólo hay cinco gobernadores del oficialismo nacional, y es la de ordenamiento fiscal y tributario, en la que se ponen en juego muchas cosas al mismo tiempo. Tributario porque a fin de año se vencen algunos impuestos; recuerde en la década del 90 el segundo pacto fiscal de Cavallo que estuvo suspendido durante más de 20 años, ahora se reflota. Eso obliga a las provincias a eliminar paulatinamente Ingresos Brutos y Sellos, dos impuestos que son distorsivos de la economía pero por el otro lado son cajas de las provincias. Sumemos el impuesto al cheque, que hay que prorrogarlo y discutir cómo se distribuirá; el Gobierno tiene una buena idea que es incorporarlo a cuenta de Ganancias. Todo tiene que ver con cómo hacer para bajar impuestos y mejorar nuestra competitividad. Pero en eso tampoco se puede lesionar al fisco, ni nacional ni provincial. Es un muy lindo tema para tratar sobre la mesa.

-El 22 parece una bisagra y desde la oposición se insiste en que después vendrá un gran ajuste impulsado por el Gobierno…

-Es la misma oposición que en 2015 decía que Macri iba a privatizar las jubilaciones, Aerolíneas, YPF, que iba a eliminar la Asignación Universal. Colocan al Gobierno en una posición de monstruo ajustador y nada de eso se produjo. Al contrario, es el Gobierno que más inversión en áreas sociales tuvo en los últimos años. En el caso de Aerolíneas no sólo no la privatizó sino que la ordenó y hoy funciona mucho mejor que antes. YPF tampoco fue privatizada y hoy invierte en Vaca Muerta. A la Asignación Universal prácticamente la duplicó. Por eso cuando se escuchan voces de la oposición decir esto, que son los mismos que anuncian las peores catástrofes, uno se pregunta en qué país viven y es por eso que la gente no les da pelota y no los vota.

-En el caso de la desaparición de Santiago Maldonado usted había dicho en su momento que el Gobierno había cometido un error de comunicación o de manejo, ¿cómo lo ve hoy?

-Fue en un momento puntual pero después apareció el Presidente con mucha contundencia y dije que me gustaba esa decisión. Aquello fue hace más de un mes. Hoy estamos ante una nueva realidad, con un nuevo juez y a mí me parecía que había que apretar las marcas sobre el juez. Finalmente hay otro y está llevando adelante una investigación impecable y el Gobierno está poniendo a disposición del magistrado todo lo que tiene que poner. Lo que sí está el reclamo, al que me sumo y lo hace el Gobierno también, de que se investigue lo más rápido posible.


Gonzalo Dal Bianco

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