Sasso, un campeón maduro y sereno
El Centro 11 fue el escenario ideal para que el sábado por la noche Adrián “Junior” Sasso diera otra función. El riocuartense defendió con éxito su corona sudamericana de los superwélter ante Sergio López. En diálogo con El Deportivo, dejó sus impresiones luego del combate.
-¿Qué conclusiones sacó de la pelea del sábado?
-La verdad es que fue muy linda. Mucha gente estuvo pendiente de lo que sucedía. Era un rival muy duro y se me presentaba como una oportunidad para avanzar varios escalones . No sólo porque ganando retenía el título, sino también porque a nivel competencia se nos podían abrir un montón de puertas y acomodarnos mejor en el ranking. Nos fue muy bien, controlamos la pelea de arranque. Sabíamos que teníamos un rival fuerte en frente, que pegaba muy fuerte, pero que en velocidad lo superábamos nosotros. Él intentó encontrar un lugar para meter su mano y nosotros nos movimos muy bien. Él estuvo incómodo peleando a la distancia y de ese trabajo sacamos nuestros frutos. En el tercer round lo pude conectar fuerte y terminó en la lona.
-¿Cómo fueron los festejos después de la pelea? ¿Se pudo dar el gusto de comerse un asado?
-Sí, por supuesto. Yo en general los domingos me doy ese gusto. Todo muy tranquilo. Uno con el tema de la comida y la bebida se cuida mucho. El lunes volvimos a la normalidad.
-¿Cómo es el cuidado de su cuerpo a la hora de alimentarse?
-Hay que tener mucho cuidado, porque uno vive del cuerpo. Una vez que uno empieza a tener control con las comidas, el estómago se vuelve delicado y cuando hacés desarreglos se nota mucho. Como todo deportista, hay que tener cuidado en ese sentido. Yo estoy en una etapa en la que cada vez tengo más exigencia y debo estar a la altura de las circunstancias. En eso cuento con el apoyo de mi equipo, que trabaja mucho en ese sentido.
-¿Qué siente cuando le toca entrar al ring?
-La verdad es que es increíble cómo cambia mi vida una vez que entro al ring. Es mi lugar en el mundo.
-¿Con qué se conecta en el momento de entrenar o de pelar?
-A la hora de entrenar, yo vengo al gimnasio y me olvido de todo. Es una cosa increíble lo que me pasa cada vez que estoy en el gimnasio de boxeo. En el ring, la concentración con la que uno sube es extraordinaria. Para esta pelea hice un gran trabajo con mi psicólogo. Subimos con la misma tranquilidad como con la que voy a un kiosco. Pero siempre tengo el enfoque puesto en que el que está delante de mí quiere lastimarme. Que quiere sacarme el título. Uno trata siempre de subirse al ring tranquilo y seguro de sí mismo.
-¿Es clave tener la cabeza despejada arriba del ring?
-A mí siempre me pasaba de subir con un poco de nervios o de tensión. Esta vez fue al revés. Lo hicimos con total tranquilidad. Sabíamos que estaba el título en juego, pero también sabíamos que no teníamos la presión de tener que arrebatar un título, sino que el cinturón ya lo tenemos. Cuando vos sos campeón, el trabajo más duro lo hace el que está en frente. Una pelea pareja siempre es favorable al que tiene el título. Sabíamos que el desgaste lo tenía que hacer el otro y nosotros debíamos sacar provecho de los errores que se podían generar.
-¿Cómo ve la actualidad del boxeo en Río Cuarto?
-Hay un gran crecimiento. No sólo a nivel competitivo, sino que hay mucha gente común practicándolo. Hubo un momento en el que decayó mucho. Cuando yo era amateur, estaba todo muy apagado. Hoy te encontrás con doce o trece gimnasios en la ciudad, en vecinales y en clubes. Yo tengo mi escuela de boxeo y arranqué con cinco alumnos y hoy somos casi cien. En lo deportivo estoy muy emocionado, porque en los eventos de Arano Box era el único representante de la ciudad. Después se sumó Carla Merino, que viene haciendo las cosas muy bien, y el sábado fuimos cuatro riocuartenses arriba del ring. Eso quiere decir que el boxeo está creciendo en la ciudad.
-¿Qué opinión tiene de las disciplinas como la UFC o el MMA?
-Es algo que está muy de moda. Estuve siguiendo la pelea de la otra noche de Marcelo Rojo. Es muy lindo que el deporte crezca. Lo que sí no estoy tan a favor de la gente y las empresas que manejan el deporte. No me gusta que no esté declarado como un deporte o que un campeón de ellos no esté representado como un campeón del mundo. Yo creo que es hora de que se oficialice, que sea un deporte. Que los campeones del mundo sean manejados por federaciones y no por empresas. Por ahí hay muchos peleadores que terminan muy lastimados y no ganan, económicamente hablando, las bolsas que se lleva un boxeador. El deporte me gusta mucho. Apoyo a Emiliano Sordi, es un gran deportista. Él vino a entrenarse acá con nosotros, antes de irse a Estados Unidos, porque le faltaba trabajar algunos aspectos del boxeo. Trabajó con mi hermano, que están en el mismo peso, más o menos. Yo los apoyo, pero creo que deberían cambiar algunas cosas con respecto a cómo se maneja la disciplina. Es hora de que se los reconozca como debe ser.
-¿Qué significa el apoyo de su familia?
-La presencia de mi viejo es algo fundamental para subir al ring. Me conoce más que nadie. Fue el que me enseñó a tirar los primeros golpes arriba del cuadrilátero cuando tenía cinco años. Ojalá no nos falte nunca. Estamos laburando muy bien. Mi mamá, por su parte, es la madre de todos acá en el gimnasio. Es increíble. Acá vienen muchos chicos de barrio, que tienen muchas necesidades, y ella se las ingenia para darles afecto y contención y también los reta mucho (risas).
-¿Ve al boxeo como una disciplina abierta a la inclusión?
-Sí, totalmente. Yo tengo más de un compañero que la ha pasado mal y hoy son señores personas. El boxeo te saca mucho adelante.
-¿Cómo es su rol como padre de familia?
-Es muy lindo tenerlos. Fui papá de muy chico, tengo dos niños, uno de ocho y otro cinco. La familia es la que me ha ayudado a progresar. A mí me jugó a favor ser papá de muy joven, porque me ayudó a ordenar mis prioridades. No se podía salir, porque había que comprar cosas para ellos. Fui creciendo gracias a ellos. Soy una persona de mi casa y de mi familia. Con la misma responsabilidad que les dedico a ellos es con la que subo al ring. Estoy muy agradecido con ellos. Yo paso mucho tiempo afuera de casa y son ellos los que sufren conmigo y me acompañan. Si no fuera por el apoyo de ellos, no hubiera llegado al lugar donde estoy hoy.