El gobierno de Juan Schiaretti apuesta a una renovación de la Policía de Córdoba tras dos hechos resonantes de gatillo fácil que terminaron por desgastar la conducción anterior y que con la asunción de Liliana Zárate Belletti pretende generar un nuevo vínculo con la sociedad.
La profesionalización de la fuerza será uno de los ejes de la nuevas autoridades, acompañada por el nuevo protocolo de acción que fue presentado a menos de 48 horas del asesinato de Joaquín Paredes, de 15 años, el pasado domingo en la localidad de Paso Viejo, en el departamento Cruz del Eje.
El comisario general Gustavo Vélez había quedado debilitado cuando, en la madrugada del pasado 6 de agosto, el joven Valentino Blas Correas fue baleado en la ciudad de Córdoba, en un confuso episodio ocurrido cuando viajaba en un automóvil con un grupo de amigos y evadieron un control policial.
Estos casos de gatillo fácil desencadenaron la decisión del gobernador Schiaretti de un cambio.
En los últimos meses hubo un crecimiento de la inseguridad y de hechos violentos tanto en la capital como en el interior de la provincia, lo que incidió a la hora de renovar la conducción de la fuerza.
En el caso del adolescente de 15 años asesinado por la espalda el pasado domingo, hay cinco policías detenidos en la cárcel de Bouwer, mientras que otros dos pasaron a situación pasiva.
Además, en ese hecho resultaron heridos otros dos adolescentes: Jorge Navarro, de 18 años, y Braian Villagra, de 15.
Garantías
“En la Policía de Córdoba hay una cultura arraigada en prácticas reprochables, como la violencia institucional”, señaló la subdirectora de Programas Especiales del Ministerio de Seguridad de Córdoba, Mariana Carbajo, quien fue una de las ideólogas del nuevo protocolo policial.
En diálogo con la agencia Télam, Carbajo sostuvo que con la nueva reglamentación no sólo se pretende "salvaguardar a la ciudadanía", sino también "darle garantías a la Policía para que actúe en el marco de la ley".
"Tenemos un montón de efectivos con causas judiciales vinculadas al mal uso de la fuerza. Necesitamos policías que obedezcan y se ajusten a la ley, pero también que sean profesionales con capacidad de reflexionar y poder tomar decisiones", puntualizó.
“El ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, fue contundente cuando dijo que aquellos oficiales jefes o superiores que no estén a la altura de las circunstancias deberán abandonar de inmediato los deberes de su cargo", dijo Carbajo.
Agregó que Mosquera rechazó la posibilidad de la utilización de las pistolas Taser.

