Opinión | Schiaretti

Un viejo rencor y la fuga delasotista

Schiaretti sorprendió con un agresivo tuit en contra de Massa. A la par, el ministro desembarca en tierra cordobesa. Nazario contradijo al gobernador y dijo que el candidato no es kirchnerista
 

Nadie se lo esperaba. El posteo de Juan Schiaretti cayó como una bomba en el massismo, que por esas horas se encontraba diseñando el desembarco del candidato presidencial en la hostil tierra cordobesa. Y no sólo fue sorpresivo el tuit -o como se llame ahora en la era de Elon Musk- sino la intencionalidad del gobernador: el contenido fue pensado para causarle al tigrense el mayor daño electoral posible. Si eso es neutralidad, es una neutralidad extraña.

“Una vez más quiero hacer público mi categórico rechazo al pretendido juicio político a la Corte Suprema que impulsa el gobierno kirchnerista del ministro Sergio Massa. A la democracia también la fortalecemos con más República, respetando la división de poderes. Si queremos un país normal empecemos por dejar de lado actitudes feudales que atropellan las instituciones”, tuiteó desde el exterior el gobernador.

Su postura era conocida;lo inusual fue su virulencia contra Massa a dos semanas del balotaje.

¿Qué pasó?¿Por qué Schiaretti se despachó con semejante posteo, en el que pegó a Massa no sólo al kirchnerismo, una etiqueta de la que el ministro batalla por despegarse, sino además a sus actitudes más polémicas?

En el peronismo circulan dos explicaciones. Una es que el gobernador tiene un encono personal con Massa desde 2019, cuando los dos compartieron brevemente la aventura fallida de Alternativa Federal. El gobernador siempre acusó al tigrense de haber actuado deslealmente, de haberlo dejado descalzado al abandonar la ancha avenida del medio y pasarse al Frente de Todos. El tuit sería una devolución de gentilezas.

Otra versión apunta a una causa menos sanguínea y más territorial. Un sector del peronismo señala que las encuestas oficiales venían marcando en los últimos días un crecimiento de Massa en la provincia y que Schiaretti habría actuado para interrumpir ese proceso. Desde 1999, cuando se inauguró el ciclo de poder que aún persiste, el cordobesismo fue muy celoso en alambrar la provincia ante cualquier expresión peronista externa.

¿Cómo seguirá ahora Schiaretti? ¿Tendrá reservadas más detonaciones en contra de Massa? El interrogante inquieta al PJ cordobés. Sobre todo porque por debajo de la cúpula hay un movimiento que presiona por un pronunciamiento en favor de Massa. Lo único que consiguieron los cabecillas hasta ahora fue que les dieran libertad de acción a los funcionarios de tercera y cuarta línea.

Las hostilidades que inició Schiaretti parecieron contraponerse con algunas versiones y actitudes que se interpretaron como señales del círculo de Martín Llaryora hacia el candidato de Unión por la Patria. Casi en paralelo con el posteo del gobernador, apareció una foto que generó comentarios:Liliana Montero, exjuecista y actual secretaria de Prevención y Atención en Salud Comunitaria de la Municipalidad de Córdoba, publicó una foto junto a Malena Galmarini, mujer de Massa, con el siguiente mensaje:“Nos encontramos a intercambiar opiniones y proyectos que pongan el eje de la acción de Estado en el desarrollo humano”.

¿Es posible que Montero se haya cortado sola y haya decidido una acción de tanto impacto sin consultarlo con su jefe político?No suena lógico, aunque cerca de Llaryora aseguran que fue una decisión unilateral de la funcionaria.

En el peronismo circula una versión que, por supuesto, nadie confirma:sostienen que la supuesta disonancia entre Schiaretti y Llaryora es, en realidad, la expresión de una estrategia conjunta. “El Gringo juega al policía malo y Martín al policía bueno. Va a ser así”, grafican.

Lo cierto es que entre los dirigentes que acompañan a Massa en Córdoba ya no hay demasiadas esperanzas. Al principio tenían la expectativa de que Llaryora comenzara a dar indicios de independencia antes del 10 de diciembre pero ahora no creen que ese desacople se produzca. “Lo respeta demasiado al Gringo. O el Gringo lo convenció de que el peronismo cordobés va a crecer a nivel nacional sólo si Massa no es presidente”, diagnosticó un dirigente vinculado al massismo.

Lo máximo que esperan por estos días es lo que ocurrió durante esta semana: que Llaryora -sospechan que en acuerdo con Schiaretti- vaya soltando alguna tenue señal esporádida. No mucho más. Saben que los dos gobernadores, el que está en funciones y el electo, han acordado un esquema de funcionamiento que difícilmente pueda alterarse.

Mientras tanto, Massa llegará a Córdoba. Con una agenda todavía en formación, estará en Río Cuarto, James Craik y en la capital y combinará acciones de gobierno con actos de campaña. El desembarco del candidato apunta no a revertir pero sí a atenuar el abismo de diferencia que las encuestas están registrando en Córdoba en favor de Javier Milei. Hasta ahora dicen que están como el fernet: 70/30.

El objetivo de Massa y su equipo no es ganar Córdoba sino elevar el piso hasta un 35 por ciento. Si lograra ese número mágico, que no consideran utópico, el panorama para el ministro podría despejarse porque gravitaría más la ventaja que podría obtener en otros distritos, entre ellos el principal:la provincia de Buenos Aires.

Está previsto que mañana, a las 13.30, Massa esté en la sede de la empresa de colectivos Sat para lanzar la tarjeta Sube en el sistema de transporte urbano de Río Cuarto. Será interesante repasar las presencias en ese acto de gobierno. Y las ausencias. ¿Estará el intendente Juan Manuel Llamosas, alineado disciplinadamente a la estrategia de Schiaretti y de Llaryora?

En el gobierno municipal señalan que el jefe comunal estará en la Sat, que participará protocolarmente del acto pero que a partir de ahí no compartirá nada más con el candidato presidencial. No estará en Bio4 ni en ningún otro encuentro que pueda producirse.

Llamosas no va a sacar los pies del plato; no se condice con su estilo ni con su temperamento.

Pero el abroquelamiento que intenta imponer Schiaretti está mostrando algunas grietas;tiene fugas principalmente por el lado del delasotismo.

La diputada Natalia de la Sota, hija del exgobernador, apoyó expresamente a Massa para el balotaje y en las últimas horas declaró:“Estoy en las antípodas de Milei”.

Otro pronunciamiento aún más importante, principalmente para los riocuartenses, es el de Adriana Nazario, exdiputada y expareja de De la Sota, que en una entrevista con este diario no se limitó a refrendar su acompañamiento a Massa sino que fue más allá y dijo que el tigrense “no es kirchnerista”.

Esa declaración es una de las más desafiantes con respecto a las directivas de Schiaretti porque no sólo abandona la neutralidad sino que contradice el diagnóstico del propio gobernador, que le endilgó a Massa el peor mote imaginable para el electorado cordobés.

Nazario aparece hoy en la entrevista con Puntal desestimando esa acusación del gobernador. “Todos saben que Massa no es kirchnerista, en el peronismo de Córdoba tampoco lo somos”, indicó la expareja de De la Sota.

Lo interesante de la declaración no es solamente su contenido sino desde el lugar desde el que se para Nazario:es la precandidata a intendenta que más mide en el peronismo, se reivindica productora rural y nadie puede acusarla de ser ni de haber sido kirchnerista.

En el Palacio Municipal interpretan que la inclinación de Nazario por Massa entra en conflicto con su supuesta intención de gobernar la ciudad. “Es ponerte al 70% de la gente en contra”, concluyen. Cerca de Nazario lo desmienten y dicen que la exdiputada está mostrando la decisión y la valentía que deberían ejercer otros dirigentes.

Mientras tanto, por lo bajo, y aunque parezca extemporáneo, en el oficialismo riocuartense siguen produciéndose movimientos con la mira puesta en la pelea por la intendencia. Nazario hace su juego. Y, al frente, en el Palacio impulsan a su propio competidor.

En las últimas horas, en una reunión entre varios funcionarios de primera y segunda línea quedó definido que el candidato será Guillermo de Rivas, secretario de Gobierno. Agustín Calleri estuvo en la reunión pero anunció su decisión de no buscar la intendencia.

De Rivas dijo que está dispuesto a ir a fondo. El panorama, a medida que pasa el tiempo, de a poco parece ir despejándose.