Cerca de una tonelada de cocaína, que era transportada en un jet privado tripulado por dos ciudadanos bolivianos y que había partido de la provincia argentina de Salta, fue secuestrada en el aeródromo de una población balnearia de México.
La Secretaría de la Defensa Nacional mexicana indicó en un comunicado de prensa que mediante su Sistema Integral de Vigilancia Aérea se detectó "una aeronave ilícita en aguas nacionales, procedente de Argentina y con destino a Cozumel", en el estado de Quintana Roo, por lo que se "desplegaron aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana con el fin de realizar el seguimiento".
"Durante el trayecto de vuelo, la tripulación de la aeronave se percató de la presencia de aviones militares, por lo que decidieron aterrizar de manera forzada en el aeródromo de Mahahual", unos 300 kilómetros al sur de la isla de Cozumel, también en Quintana Roo, a orillas del Mar Caribe, señaló el informe oficial.
Mahahual es un centro turístico en desarrollo que en 2007 sufrió la destrucción del 80 por ciento de sus edificios e infraestructura a raíz del paso del huracán Dean.
Tras el aterrizaje en esa población, el personal militar inspeccionó el jet privado y descubrió unos 32 paquetes con "aproximadamente una tonelada de una sustancia blanca similar a la cocaína", valuada en unos 224.640.000 de pesos mexicanos.
Ante esta situación, los dos ciudadanos bolivianos que iban a bordo fueron detenidos y puestos a disposición de las autoridades correspondientes.
Por su parte, fuentes judiciales argentinas informaron a Télam que se determinó que esta aeronave había partido del aeropuerto de Salta, por lo que el fiscal de Delitos Complejos de esa provincia, Ricardo Toranzos, con la colaboración de la Procuradoría de Narcocriminalidad (Procunar), inició una investigación propia.
De acuerdo a estos voceros, se estableció que se trata de un jet de negocios Gulfstream (GLF3), matrícula N18ZL, con cabina para dos o tres tripulantes y capacidad para 19 pasajeros, que aterrizó en la capital salteña la noche del lunes pasado y partió el martes a las 5 de la mañana, por lo que estuvo en dicha terminal unas siete horas.
Durante ese lapso, la aeronave fue revisada por los canes y personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y de Aduanas con resultado negativo, por lo que se estima que la droga fue cargada en una escala clandestina posterior, en Bolivia o Perú. Por ello, los pesquisas aguardaban poder acceder a los datos del GPS del jet -en poder de las autoridades mexicanas- para precisar el lugar exacto en el que se cargó la droga.