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Luego de más de dos décadas, Marta cumple su sueño de terminar el secundario

Se trata de Marta Elina Rodríguez, de 43 años, quien es una de las egresadas de la promoción de este año del Cenma Antonio Sobral Anexo Serrano "Dir. Rosa Soria de Collado". Una historia de vida, de lucha, pero que tendrá en su título la recompensa

Marta Elina Rodríguez es serranense, tiene 43 años y luego de 23 años de ser estudiante en la modalidad de secundario de adultos -debido a pausas que debió hacer por el transitar de su vida-, el 22 de diciembre recibirá su diploma en el Cenma Antonio Sobral Anexo Serrano "Dir. Rosa Soria de Collado".

Pero su historia no se detiene ahí, Rodríguez aseguró que quiere seguir estudiando Auxiliar de Psicomotricista y de Kinesiología para poder a ayudar a su hija de 16 años, quien padece de parálisis cerebral.

Nunca es tarde para aprender

Rodríguez relató que ella debería haber ingresado a la secundaria en el 1999. En ese mismo año, sus padres se divorcian y su madre quedó a cargo de ella y sus hermanos, por lo que fue muy difícil que ella siguiera sus estudios en la localidad, ya que sólo contaba con el Instituto San Alberto y San Enrique y para acceder debía pagar cuotas costosas que no podía afrontar. No existían las becas para estudiantes.

“Empecé a trabajar para ayudar a mi mamá, yo era la más grande de mis hermanos, por lo que debí hacerme cargo. A mis 16 años, la gente me preguntaba si estudiaba y yo le decía que no. Y en ese momento la gente me miraba con la idea de que era una decisión mía, la de no querer estudiar, y no era así”, dijo la serranense. Dejó entrever que esos comentarios la lastimaron y que lamentablemente su situación familiar y la económica no le permitieron seguir con sus estudios secundarios.

A sus 19 años, se contactó con una de las docentes para nuevamente iniciar sus estudios secundarios, mientras ella trabajaba en un laboratorio como empleada doméstica y secretaria, la profesional le comentó acerca del nuevo proyecto del Cenma en Serrano.

“Yo estaba feliz, pero faltaba. Se estaba ideando, no era algo concreto, por lo que decidí anotarme en Laboulaye, no me pudieron recibir, por lo que decidí ir a Jovita”, comentó Rodríguez, quien cursó un tiempo allí pero luego tuvo que dejar sus estudios, ya que sus compañeras habían dejado y se le hacía muy costoso el viaje desde Serrano hasta Jovita, al ser una distancia de 44 kilómetros todos los días para poder estudiar.

Y la oportunidad llegó

En el 2003, cuando se abrieron las puertas del Cenma Antonio Sobral Anexo Serrano "Dir. Rosa Soria de Collado", aseguró Rodríguez que eran más de 70 personas quienes iniciaron allí sus estudios secundarios en modalidad de adultos.

“Un aula inmensa, gente de todas las edades, más jóvenes, más grandes que yo. Lo empecé pero no me hallé en el grupo, no me sentía cómoda y lo dejé. Comencé al otro año, tenía 21 años y con mi mamá habíamos conseguido trabajo en un tambo, con el que pudimos salir adelante”, precisó Marta.

Allí realizó sus estudios, la mitad del año presencial y luego rindió libre su segundo año del secundario nocturno para adultos.

Al año siguiente, en su tercer año, el último en esta modalidad, Rodríguez quedó embarazada y se trasladaba en bicicleta desde la zona rural hasta el Cenma hasta que la panza se lo permitió, describió la mujer, por lo que debió dejar sus estudios para la crianza de su hija, quien tiene parálisis cerebral.

“En ese momento tuve que posponer mis estudios, primero estaba mi hija, pero siempre me quedó la idea de continuar, así pasaron 15 años y este año se me presentó nuevamente la oportunidad y me prometí que en el 2023 me iba a recibir y así fue”. Y agregó: “Uno inconscientemente se tiene que fijar metas para alcanzar sus sueños, yo misma decidí que lo iba a hacer cueste lo que cueste”.

En diálogo con Puntal, mencionó que siempre le gustó estudiar y que desde pequeña soñaba con ser doctora, pero a pesar de que la vida le presentó distintos obstáculos, ella nunca perdió de vista su meta final.

La promo, una familia

“Mis sueños se habían estancado, pero nunca es tarde para seguir, luché un poquito más para alcanzarlos pero nunca dejé mi objetivo de lado. Mis compañeros de promoción 2023 fueron un gran apoyo para mí”, apuntó. Al tiempo que definió a su “promo” como una familia más. Y así menciona que Oscar y Mabel cumplen el rol de padres, ella es la tía más grande y los más jóvenes sus hijos, por lo que no sólo aprenden contenidos, sino a ser más humanos y empáticos con sus pares.

“En este proceso educativo de 23 años, aprendí muchísimo. He aprendido a valorar las clases y a quien está al frente de un aula y a quien está a tu alrededor. Cada persona que entra a un centro educativo de esta modalidad es para alcanzar un sueño o alguna meta que quiere lograr en su vida”, remarcó . Y resaltó que su grupo fue un pilar fundamental para su proceso educativo, ya que sus mensajes de aliento y su compañía de estudios, de trabajo, en el aula fueron muy beneficiosos para concluir sus estudios secundarios.

“Uno al ser adulto, tiene otras responsabilidades, como el trabajo, la familia, la casa y demás, es difícil, a veces uno se cansa pero hay que ponerle garras y seguir adelante para lo que uno quiere en su futuro”, dijo Rodríguez, quien actualmente trabaja como empleada doméstica en dos hogares de la localidad.

Además de estudiar y trabajar, la serranense relató cómo es su rutina diaria junto con su hija.

“Por la mañana, mi hija va al colegio y yo al trabajo, por la tarde estoy con ella y dedico parte del tiempo a los estudios. A la noche ya voy al colegio, lo voy a extrañar, ya falta muy poquito para terminar”, señaló la mujer.

Concluir sus estudios secundarios era un desafío más personal, pero luego de ser mamá y tía, para Marta Elina tenía otro sentido también: “Quería demostrarles a mi sobrino, que es como mi hijo, y a los propios adolescentes, que tienen hoy la posibilidad de estudiar y dejan porque quieren. Además demostrarles a las personas que tienen dudas de empezar el secundario nocturno, que lo hagan y que es un cambio muy favorable para tu vida”.

Marta adelantó que se inscribirá de manera online a las carreras de auxiliar de Psicomotricista y de Kinesiología para ayudar a su hija que padece de parálisis cerebral y a los niños de la localidad.

“Me hubiese encantado poder ser estudiante de universidad, pero hasta que no traigan más cerca este tipo de formaciones no puedo. Esto no quiere decir que de acá a unos años no lo haga, la convicción siempre está y querer estudiar aún más”, dijo la serranense.

El 22 de diciembre, tendrá su acto de colación, la entrega del diploma que representa concluir el secundario y abrazar nuevos sueños.