El seleccionado de Marcelo Bielsa recibió el pabellón oficial de Uruguay
Giorgian De Arrascaeta sufrió un desgarro, la Asociación Uruguaya de Fútbol lo confirmó e integra el plantel que viajará el próximo martes al Mundial 2026 rumbo al complejo en Playa del Carmen donde estará concentrado.
Puede que la selección de Uruguay no llegue de la mejor manera al Mundial 2026, pero el nombre de la Celeste impone respeto por historia y porque es de esos pocos combinados nacionales que nunca se pueden dar por muerto.
Y ayer, siguiendo una tradición realizada en cada previa a una Copa del Mundo, se llevó adelante una despedida simbólica formal a la delegación de la Celeste que viajará el martes rumbo a el complejo Fairmont Mayakoba, un resort de lujo ubicado en Playa del Carmen, en la Riviera Maya (México).
El presidente Yamandú Orsi recorrió el Complejo Celeste y entregó el Pabellón Nacional al plantel que jugará el Mundial 2026.
La selección uruguaya enfrentará otro Mundial como casi siempre, repleta de desafíos, lista para sacar a relucir su garra y tratar de competir de igual a igual con cualquier rival.
Es cierto que está en plena renovación, ya sin sus megaestrellas del ataque Luis Suárez y Edinson Cavani. Hay muchas figuras emergentes, pero, al mismo tiempo, sigue presente una leyenda como Fernando Muslera.
Y cuenta en sus filas con los capitanes de los tres principales equipos de España: Federico Valverde (Real Madrid), Ronald Araújo (Barcelona) y José María Giménez (Atlético de Madrid).
Más allá de jugadores, la preparación de la selección uruguaya para el Mundial 2026 significó un cambio de orden y de tradiciones en el manejo del seleccionado, que durante 15 años había estado al mando del maestro Óscar W. Tabárez.
Desde la forma de citar hasta la forma de entrenar y de relacionarse con los jugadores, Marcelo Bielsa trajo otro manual y prácticas, buscando tenencia, protagonismo e intensidad física, entre otros aspectos.
En ese esquema relucieron desde un inicio tres jugadores que, precisamente, se destacan por su velocidad y fuerza: los mencionados Valverde y Araújo, además de Darwin Núñez.
El primero —ante la ausencia reiterada de José María Gimenez— suele llevar la cinta de capitán y, casi siempre, la batuta del equipo. El segundo, ya sea de lateral o de defensa central, es quien lidera la defensa. Y el tercero es quien más goles ha anotado durante la era Bielsa. Si estos tres están en buen estado físico y futbolístico, la Celeste se vuelve una fuerza temible, difícil de contener.
El mediocampo parece ser la zona más interesante del equipo uruguayo, con varios cracks peleando por los puestos clave: Rodrigo Bentancur —estrella del Tottenham— es un gladiador de galera y bastón; Manuel Ugarte —el del Manchester— lleva el “5” de Obdulio Varela a la espalda y es dueño del balance del equipo; y Nicolás de la Cruz es un habilidoso todoterreno que nunca parece equivocarse.
Ellos son los otros pilares sobre los que se construyó esta selección, además, claro, de los ya mencionados Valverde y Giorgian De Arrascaeta, quien pese a tener un desgarro, viajará con el plantel.
En el arco está Sergio Rochet —del Inter de Brasil—, aunque el dueño de los tres palos encontró competencia en la rejuvenecida presencia de Fernando Muslera, quien a fuerza de buenos partidos en Estudiantes volvió a ponerse en el radar de Bielsa.
“El Nene” es el primer jugador uruguayo en disputar cinco mundiales, sumándose a leyendas de la talla de “la Tota” Carbajal y Lothar Matthäus.
Solo Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y el “Memo” Ochoa tendrán más presencias, ya que los tres llegan a seis con el del 2026.