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El Senado aprobó cambios a la reforma del Banco Central y el proyecto vuelve a Diputados

La Cámara alta introdujo modificaciones al proyecto que reforma la Carta Orgánica del BCRA y lo devolvió a Diputados, que deberá aceptar la versión del Senado o insistir con la suya propia.

 

El Senado aprobó este jueves una versión modificada del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina, lo que obliga a que la iniciativa regrese en segunda revisión a la Cámara de Diputados. Allí, los legisladores tendrán dos opciones: aceptar la totalidad de los cambios introducidos por el Senado o insistir con el texto original que habían aprobado el 26 de agosto por 144 votos afirmativos, 102 negativos y 9 abstenciones.

El cambio más relevante que introdujo la Cámara alta tiene que ver con el mecanismo para remover y designar autoridades del BCRA. El texto aprobado por Diputados exigía una mayoría de dos tercios de ambas cámaras para la remoción de sus autoridades, una cláusula que generó resistencias incluso entre aliados del oficialismo. El Senado la reemplazó por mayoría absoluta, la mitad más uno del total del cuerpo, y dejó esa atribución exclusivamente en manos del Senado. El mismo criterio se aplicará para validar los pliegos de candidatos que envíe el Ejecutivo, que hasta ahora se aprobaban por mayoría simple.

El proyecto mantiene como eje central que el BCRA tendrá un único objetivo: preservar el valor de la moneda. Con eso se abandona el esquema de múltiples mandatos que había instalado la reforma kirchnerista de 2012, cuando se incorporaron cuatro nuevos fines: promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

Otro punto central es la prohibición explícita del financiamiento directo o indirecto al Tesoro. La entidad no podrá realizar adelantos transitorios ni comprar títulos públicos en el mercado primario. Además, se prohíbe la transferencia al Tesoro de ganancias contables o por diferencia de cambio, y los resultados del BCRA deberán destinarse de forma prioritaria a absorber pérdidas acumuladas, recomponer el patrimonio o cancelar deuda pública. El texto también elimina las letras intransferibles y moderniza las reglas sobre administración y resguardo de reservas internacionales.

El debate en el recinto

Quien presentó los cambios ante el pleno fue el senador libertario Agustín Monteverde, presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, quien sostuvo que el proyecto responde a "evidencias concretas de una tragedia" y apuntó a lo que describió como "20 años de saqueo institucional".

"Se emitía por una ventanilla y se tomaba por otra con una tasa de interés, con bancos comerciales que se convirtieron en 'pasamanos' de lujo y ganaban fortunas con lo que pagaba el Banco Central. Transformaron el ahorro de argentinos en plata para los políticos".

Desde el kirchnerismo, Jorge Capitanich cuestionó el alcance de las reformas y señaló que "son insuficientes, incongruentes y, verdaderamente, pueden generar más perjuicios que beneficios", aunque su espacio acompañó la cláusula de mayoría absoluta para la remoción de autoridades. El peronista José Mayans, por su parte, respondió a las críticas sobre la gestión anterior con datos sobre el endeudamiento: afirmó que en diciembre de 2023 la deuda externa era de 370.000 millones de dólares y que hoy asciende a 484.000 millones.

El PRO, a través de su jefe de bloque Martín Goerling, respaldó la iniciativa y destacó tres ejes: el fin del BCRA como "cajero automático del Estado", la eliminación de la "contabilidad mágica" de utilidades y el mandato único. El radical Eduardo Vischi también acompañó, aunque advirtió que "el equilibrio fiscal sin crecimiento tampoco es bueno".

La presidenta del interbloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, cerró el debate oficialista con una defensa del proyecto: "Hoy necesitamos que deje de ser la caja que financió absolutamente a gobiernos que pedían plata sin fondos".

La sesión fue presidida por el titular provisional del Senado, Bartolomé Abdala, dado que la vicepresidenta Victoria Villarruel ejercía el Ejecutivo en reemplazo de Javier Milei, quien se encontraba de viaje en los Estados Unidos. Diputados tendrá ahora la palabra final sobre una reforma que el propio Milei calificó, al presentarla el 30 de julio, como "el conjunto de reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años".