Río Cuarto
Señal al agro cordobés: habría baja en retenciones a maní, lácteos y carne
Las entidades del campo se reunirán nuevamente con el ministro Basterra para debatir cambios en los derechos de exportación. El Gobierno tendría decidido sumarle 3% más a la soja, pero cedería en otros productos.
En las entidades del campo dan por hecho, en la previa al nuevo encuentro que tendrá hoy la mesa de enlace con el ministro de Agricultura Luis Basterra, que finalmente llegará el anuncio de otro cambio en las retenciones a la soja. Y puntualmente se trataría de la oleaginosa que pasaría de tener un 30% de derechos de exportación a un 33% a partir de la entrada en vigencia de la disposición. Pero del otro lado, el Gobierno pondría sobre la mesa una serie de anuncios que tendrían varios objetivos a la vez. Uno de ellos, generar en las provincias productoras al menos pequeñas compensaciones. Eso no sólo apunta a los productores, sino también a los gobernadores que hasta aquí mostraron más recelo con el tema y mayor afinidad con el campo. En esa última lista sin lugar a dudas está Juan Schiaretti.
Por eso para Córdoba habrá al menos tres medidas que intentarán morigerar el impacto del anuncio en la soja. Claro que en el resultado económico no hay similitudes posibles. Una primera medida que analiza Agricultura en consonancia con el Ministerio de Desarrollo Productivo, que conduce Matías Kulfas, es enfocarse en la cadena del maní, que en más del 90% se produce en el tercio sur de la provincia. Es una economía regional de Córdoba, pero que en la última modificación de la escala de retenciones no fue tratada como tal. Eso generó el reclamo de los sectores vinculados al maní y también de funcionarios provinciales. El ministro de Industria, Comercio y Minería, Eduardo Accastello, se reunió en dos oportunidades con Kulfas para intentar que el maní sea considerado economía regional y que como tal se le reduzca la alícuota del 12% que se le aplicó desde fines del año pasado. Finalmente, hoy podría concretarse un recorte en ese porcentaje que lo llevaría al 7%. Si bien quedaría con un valor mayor que el del 10 de diciembre, cuando era del 5%, sería una merma importante. Hay expectativas en torno a esa confirmación y Córdoba sería protagonista si se concreta. El remanente de la producción nacional surge de La Pampa y San Luis, aunque en escalas muy menores.
El maní cordobés tiene fuerte presencia además en el mundo a tal punto que el 95% de la producción se vende a otros países. El consumo interno es muy reducido. En ese segmento, Córdoba es el tercer comercializador internacional y el primero en agregado de valor. Un dato que fue informado también en el despacho de Kulfas y que previamente los representantes de la cadena del maní le acercaron a Accastello.
A eso le agregaron entre los argumentos la pluralidad de mercados a los que llega el maní. Entre los principales demandantes están los 27 Estados miembros de la Unión Europea, además de Rusia, Argelia, Chile, Emiratos Árabes, Israel, Pakistán y Canadá.
Incluso, los propios países productores compran maní argentino para sus nichos gourmet como lo hacen China, India, Estados Unidos, Australia, México, Brasil, Turquía y Sudáfrica.
Esa presentación daría hoy sus frutos si finalmente, como trascendió, Basterra confirma que será considerado economía regional y como tal tendrá un recorte en los derechos de exportación.
No sería el único sector. También es importante para la provincia la producción de leche, ya que en los últimos años Córdoba desplazó a Santa Fe del primer lugar en el podio de grandes proveedores nacionales. Para los derivados de la leche habría también una revisión que pasaría del 9 al 5 por ciento y alcanzaría por ejemplo a los quesos.
En el caso de la carne también hay mucha expectativa. Sin dudas que esa producción fue una de las estrellas de los últimos años, especialmente por la fuerte tracción de China, que desde noviembre del año pasado comenzó a renegociar contratos a la baja con los importadores y finalmente ese proceso se profundizó con la llegada del coronavirus, que ralentizó toda la cadena exportadora y comenzó a generar dificultades en las plantas frigoríficas por el sobrestock. Eso, naturalmente, tiende a pisar el valor de la producción cuando no a bajarlo.
Ese contexto es parte del argumento que destacan en la cadena para tener alguna diferenciación en las retenciones. La explicación es que “con un panorama internacional complejo, sumar trabas desde el Gobierno sería muy nocivo”, advierten. Sin embargo, allí habría una de cal y una de arena, según trascendió del último encuentro entre dirigentes agropecuarios y Basterra. Por un lado, habría una baja para las exportaciones de carne sin hueso, que son los cortes premium y que pasarían del 9 al 5 por ciento. Pero por otro lado, habría un alza del 9 al 12 por ciento en los envíos de carne con hueso. ¿Por qué se daría esa diferenciación? Es que en este último segmento se encuentra por ejemplo el asado, que con ese aumento en los derechos de exportación tendría un incentivo para ser volcado mayormente al mercado interno, y de paso, el Gobierno imagina que esa sobreoferta tendrá al menos contenidos los precios en las carnicerías.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal
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Por eso para Córdoba habrá al menos tres medidas que intentarán morigerar el impacto del anuncio en la soja. Claro que en el resultado económico no hay similitudes posibles. Una primera medida que analiza Agricultura en consonancia con el Ministerio de Desarrollo Productivo, que conduce Matías Kulfas, es enfocarse en la cadena del maní, que en más del 90% se produce en el tercio sur de la provincia. Es una economía regional de Córdoba, pero que en la última modificación de la escala de retenciones no fue tratada como tal. Eso generó el reclamo de los sectores vinculados al maní y también de funcionarios provinciales. El ministro de Industria, Comercio y Minería, Eduardo Accastello, se reunió en dos oportunidades con Kulfas para intentar que el maní sea considerado economía regional y que como tal se le reduzca la alícuota del 12% que se le aplicó desde fines del año pasado. Finalmente, hoy podría concretarse un recorte en ese porcentaje que lo llevaría al 7%. Si bien quedaría con un valor mayor que el del 10 de diciembre, cuando era del 5%, sería una merma importante. Hay expectativas en torno a esa confirmación y Córdoba sería protagonista si se concreta. El remanente de la producción nacional surge de La Pampa y San Luis, aunque en escalas muy menores.
El maní cordobés tiene fuerte presencia además en el mundo a tal punto que el 95% de la producción se vende a otros países. El consumo interno es muy reducido. En ese segmento, Córdoba es el tercer comercializador internacional y el primero en agregado de valor. Un dato que fue informado también en el despacho de Kulfas y que previamente los representantes de la cadena del maní le acercaron a Accastello.
A eso le agregaron entre los argumentos la pluralidad de mercados a los que llega el maní. Entre los principales demandantes están los 27 Estados miembros de la Unión Europea, además de Rusia, Argelia, Chile, Emiratos Árabes, Israel, Pakistán y Canadá.
Incluso, los propios países productores compran maní argentino para sus nichos gourmet como lo hacen China, India, Estados Unidos, Australia, México, Brasil, Turquía y Sudáfrica.
Esa presentación daría hoy sus frutos si finalmente, como trascendió, Basterra confirma que será considerado economía regional y como tal tendrá un recorte en los derechos de exportación.
No sería el único sector. También es importante para la provincia la producción de leche, ya que en los últimos años Córdoba desplazó a Santa Fe del primer lugar en el podio de grandes proveedores nacionales. Para los derivados de la leche habría también una revisión que pasaría del 9 al 5 por ciento y alcanzaría por ejemplo a los quesos.
En el caso de la carne también hay mucha expectativa. Sin dudas que esa producción fue una de las estrellas de los últimos años, especialmente por la fuerte tracción de China, que desde noviembre del año pasado comenzó a renegociar contratos a la baja con los importadores y finalmente ese proceso se profundizó con la llegada del coronavirus, que ralentizó toda la cadena exportadora y comenzó a generar dificultades en las plantas frigoríficas por el sobrestock. Eso, naturalmente, tiende a pisar el valor de la producción cuando no a bajarlo.
Ese contexto es parte del argumento que destacan en la cadena para tener alguna diferenciación en las retenciones. La explicación es que “con un panorama internacional complejo, sumar trabas desde el Gobierno sería muy nocivo”, advierten. Sin embargo, allí habría una de cal y una de arena, según trascendió del último encuentro entre dirigentes agropecuarios y Basterra. Por un lado, habría una baja para las exportaciones de carne sin hueso, que son los cortes premium y que pasarían del 9 al 5 por ciento. Pero por otro lado, habría un alza del 9 al 12 por ciento en los envíos de carne con hueso. ¿Por qué se daría esa diferenciación? Es que en este último segmento se encuentra por ejemplo el asado, que con ese aumento en los derechos de exportación tendría un incentivo para ser volcado mayormente al mercado interno, y de paso, el Gobierno imagina que esa sobreoferta tendrá al menos contenidos los precios en las carnicerías.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal
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