Sepsis: cuando el cuerpo se vuelve contra sí mismo y el tiempo define el pronóstico
Reunidos en un simposio en Río Cuarto, especialistas advirtieron sobre el impacto global de la sepsis, una de las principales causas de muerte en el mundo, y coincidieron en que la clave para mejorar su pronóstico radica en el reconocimiento temprano, la educación y la adaptación de los recursos disponibles
La sepsis continúa siendo una de las problemáticas más complejas y subestimadas dentro del ámbito sanitario. Así lo expuso el doctor Patricio Maskin, especialista en terapia intensiva y neumonología, en el marco de su participación en el 1º Simposio de Actualización en el Manejo Integral del Paciente Clínico y Crítico, realizado el pasado fin de semana en Río Cuarto.
Según detalló, se trata de “una respuesta irregular del organismo frente a una infección”, que puede desencadenar una cascada de fallas orgánicas potencialmente letales. Lejos de ser un cuadro poco frecuente, la sepsis representa una de las principales causas de muerte a nivel global. “Uno de cada cinco fallecimientos en el mundo está vinculado a esta condición”, remarcó Maskin, quien además trabaja en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas “Norberto Quirno” (CEMIC), de Buenos Aires.
En este sentido, explicó que el problema no radica únicamente en la presencia de una infección, sino en la reacción desmedida del sistema inmune. “El organismo combate al germen, pero al mismo tiempo puede dañar tejidos propios. Esa respuesta descontrolada es la que termina comprometiendo distintos órganos”, indicó el profesional.
Este fenómeno, muchas veces silencioso en sus etapas iniciales, plantea un desafío clave: el reconocimiento precoz.
A diferencia de otras emergencias médicas como el infarto o el accidente cerebrovascular —donde existen campañas masivas de concientización—, la sepsis carece de una visibilidad similar.
“La gente no asocia síntomas como fiebre, decaimiento o malestar general con un cuadro potencialmente grave. Y en esta enfermedad, el tiempo también es vida”, subrayó el especialista.
En esa línea, destacó que una intervención oportuna dentro de la primera hora —con administración de antibióticos y una adecuada reposición de líquidos— puede modificar significativamente el pronóstico del paciente.
Sin embargo, para que esto ocurra, es imprescindible que tanto la población como el personal de salud estén entrenados para identificar los signos de alarma.
Más allá de la tecnología, Maskin insistió en que existen medidas de bajo costo capaces de generar un impacto concreto.
“La educación es fundamental. Muchas guías internacionales están pensadas para contextos con mayor disponibilidad de recursos, pero nosotros debemos adaptarlas a nuestra realidad”, afirmó.
En este sentido, remarcó la importancia de desarrollar protocolos locales y garantizar su cumplimiento en tiempo y forma.
La prevención también ocupa un lugar central en el abordaje de la sepsis. Si bien no siempre es posible evitarla —ya que puede ser la consecuencia final de diversas patologías, como insuficiencia cardíaca, enfermedades renales o cuadros respiratorios—, sí es factible reducir su incidencia a través del control de infecciones.
“El acceso al agua potable, la vacunación y una adecuada alimentación son pilares fundamentales, especialmente en la población infantil”, señaló.
Los datos son contundentes: cada año mueren en el mundo alrededor de seis millones de niños menores de cinco años por sepsis, una cifra que evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias preventivas y garantizar condiciones básicas de salud.
Intercambio profesional
En paralelo, el simposio también puso en valor la importancia de generar espacios de intercambio profesional fuera de los grandes centros urbanos.
El doctor Leonardo Uranga, referente en Gestión de Cuidados Intensivos, destacó el impacto positivo de este tipo de encuentros en el interior del país.
“Nos enorgullece que estos eventos se realicen en ciudades como Río Cuarto, porque permiten articular redes entre profesionales locales y referentes nacionales”, expresó.
Uranga subrayó que la construcción de conocimiento en medicina no puede desligarse de las realidades territoriales. “La evidencia científica es fundamental, pero también lo es comprender el contexto en el que se aplica. Los recursos son limitados y necesitamos estrategias que se adapten a cada escenario”, explicó.
En este marco, coincidió con Maskin en la necesidad de fortalecer el diagnóstico temprano de las infecciones. “Así como existen redes organizadas para el abordaje del infarto o el ACV, debemos avanzar hacia sistemas que permitan identificar rápidamente a un paciente con infección, incluso desde su hogar”, sostuvo.
Según detalló, síntomas aparentemente menores —como fiebre o cambios en el estado mental en adultos mayores— pueden ser señales iniciales de un cuadro grave.
Otro de los ejes destacados fue el cambio de paradigma en la práctica médica. Lejos de una visión centrada exclusivamente en el rol del médico, Uranga enfatizó la importancia del trabajo interdisciplinario. “La terapia intensiva requiere la participación activa de enfermería, kinesiología, nutrición y otras áreas. El conocimiento se construye escuchando al otro”, afirmó.
Esta perspectiva, basada en la colaboración y la empatía, aparece como un elemento clave para mejorar la calidad de atención.
“Hoy más que nunca necesitamos equipos integrados, capaces de tomar decisiones en conjunto y adaptarse a situaciones complejas”, agregó.
Finalmente, el especialista valoró el crecimiento de Río Cuarto como polo sanitario y académico en la región. “Es una ciudad que concentra pacientes de distintas áreas y niveles de complejidad, y que está consolidándose como un centro de referencia. Eso la convierte en un lugar estratégico para este tipo de iniciativas”, concluyó.
Capacitación
Por su parte, el doctor Gabriel Abrile, médico terapista de Río Cuarto, destacó la relevancia del 1º Simposio de Actualización en el Manejo Integral del Paciente Clínico y Crítico, al considerar que logró reunir en la ciudad a destacados referentes de la terapia intensiva a nivel nacional e internacional. Según expresó, este tipo de encuentros impacta directamente en la calidad de atención que reciben los pacientes, al permitir la actualización y el intercambio de conocimientos entre profesionales.
Con más de tres décadas de experiencia en la especialidad, Abrile participó como disertante abordando la prevención del accidente cerebrovascular isquémico, a partir de nuevas recomendaciones surgidas de evidencia científica reciente, y también el análisis de las causas y el abordaje del shock séptico. En este último eje, puso el foco en herramientas de monitoreo de la perfusión que pueden aplicarse al lado de la cama del paciente, destacando su valor en la toma de decisiones clínicas.
Asimismo, remarcó el valor académico y humano del simposio, al subrayar la posibilidad de reencontrarse con colegas de todo el país y compartir experiencias en un ámbito de formación continua. Finalmente, consideró que se trata de una de las jornadas de mayor nivel realizadas en la ciudad en el campo de la terapia intensiva, consolidando a Río Cuarto como un espacio cada vez más relevante para la capacitación médica.