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Aseguran que la sequía se despidió y que se abre un período “normal”

Las lluvias de abril fueron el comienzo de una nueva fase con precipitaciones cercanas a las históricas en la región central del país. Las lluvias no permitirán revertir las pérdidas por sequía, pero alientan al trigo.

La extensa y profunda sequía que se  extendió durante cuatro meses y medio parece que llegó a su final. El arranque del otoño elevó los registros de precipitaciones, que comenzaron a crecer en el arranque de abril, durante el fin de semana largo, y continuó en la madrugada de ayer. Pero no serían una excepción, porque el pronóstico anticipa la probabilidad de precipitaciones para este fin de semana e incluso los días posteriores.

“¡Cambio de tendencia!”, exclamó el meteorólogo Eduardo Sierra en su cuenta de Twitter. 

En septiembre anticipó que la sequía sería dura para la campaña agrícola de la Pampa Húmeda y sus alrededores.

 “Comienza nuevamente un pulso húmedo trayendo abundantes precipitaciones y el tan esperado fin de la sequía!”, continuó escribiendo en la red del pajarito.

De todos modos, las lluvias no van a permitir modificar los profundos perjuicios que ocasionó la sequía en la campaña gruesa desde mediados de la primavera hasta el arranque del otoño. Las pérdidas son significativas e incluso las nuevas estimaciones de cosecha se siguen deslizando a la baja. La última proyección realizada por la Bolsa de Cereales recorta nuevamente las expectativas en la recolección de soja: ahora, por debajo de los 38 millomes de toneladas.

Pero el aporte de más milímetros despeja el horizonte de cara a la campaña fina que está a la vista. Con el trigo a la cabeza, pero también con las pasturas en agenda, el campo puede empezar a revertir parte del terreno perdido en el verano.

“Abril tuvo un buen arranque durante Semana Santa, arrojando un promedio de más de 40 milímetros desde el sur de Santa Fe hacia Córdoba y provincia de Buenos Aires. En el resto de las áreas, las precipitaciones promediaron los 20 milímetros. La reposición de la humedad en los suelos podría darse paulatinamente si se sigue dando un patrón de lluvias continuo a lo largo del mes y de mayo, siempre y cuando los pronósticos semanales indiquen lluvias generalizadas, como el de este fin de semana”, remarcó la Bolsa de Comercio de Rosario en su habitual informe semanal. 

“El fin de semana podrían registrarse tormentas muy importantes que dejen registros de entre 60 a 70 milímetros, según la Guía Estratégica del Agro (GEA). De manera similar, el Servicio Meteorológico Nacional indica una alerta meteorológica por abundantes precipitaciones en centro-norte de Buenos Aires, sureste de Córdoba, sur de Entre Ríos y sur de Santa Fe en los próximos días”, agregó la Bolsa rosarina.

Pero más allá de la coyuntura hay expectativas de largo plazo. No sólo Sierra asegura que comenzó el cambio de ciclo hacia un escenario neutro, sino que el Servicio Meteorológico Nacional también lo ratifica en su pronóstico de largo plazo (ver gráfico).



En proyección



En su pronóstico climático trimestral para los meses de abril, mayo y junio, el Servicio Meteorológico Nacional prevé una transición hacia una fase neutral del fenómeno ENOS (El Niño – Oscilación del Sur), con 75% de probabilidad de ocurrencia, dejando atrás la etapa de La Niña que tantas complicaciones trajo a los cultivos de nuestro país en los últimos meses.

En cuanto a precipitaciones, con un 45% de probabilidad en el citado período, se espera que se alcancen niveles relativamente normales en gran parte de las provincias de Santa Fe, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires.

Esto podría otorgar buenas condiciones para el trigo. De hecho, la Bolsa rosarina destacó que la situación actual “es diferente a lo acontecido en el año pasado. En la siembra de trigo de la campaña 2017/18, el nivel freático se presentaba elevado y con excesos hídricos que se extendían por diversas zonas. Las zonas anegadas limitaron la intención de siembra de 5,6 millones a 5,43 millones de hectáreas, mientras que el rinde terminó arrojando un récord de 33,4 quintales por hectárea con una producción estimada por GEA de 17,5 millones de toneladas. 

En cambio, en esta campaña 2018/19 los perfiles del suelo necesitan agua antes de ser sembrados. Sin este recurso, la superficie de siembra de Argentina se verá resentida. “Pero aún no está todo dicho. El comportamiento de las lluvias y las temperaturas de aquí en adelante dibujaran el número final de hectáreas a cultivar. Si la humedad del suelo se recupera y, considerando los precios a cosecha, podría darse un aumento del área sembrada respecto al año pasado, cercano a lo que se pensaba sembrar antes de los anegamientos del 2017. Todo depende del clima”, concluye. 



Pese al clima, estiman una cosecha de 120 millones de toneladas

La cosecha agrícola total de la actual campaña 2017-2018 alcanzaría 120 millones de toneladas, una caída del 12% con respecto al ciclo previo que fue récord, según IES Consultores. 

Para Alejandro Ovando, director de IES Consultores, “las perspectivas para el ciclo agrícola 2017-2018 plantean un escenario más ajustado, dado el menor volumen físico recolectado, con menores rendimientos por hectárea, y menores márgenes brutos, lo que moderará la inversión en equipos y en tecnología”.

“Tras obtener un récord histórico en el ciclo 2016-2017, la cosecha agrícola total de la actual campaña 2017-2018 totalizaría 120 millones de toneladas, una caída del 12% con respecto al ciclo previo. La cosecha de cereales aumentará su participación en la producción agrícola total, ya que la soja tuvo la menor siembra de la última década (sólo por encima del ciclo 2007-2008)”, indicó el informe de Investigaciones Económicas Sectoriales.

El reporte señaló que las menores producciones de Brasil (por inundaciones) y de la Argentina (por sequía) generaron un despegue de los precios en el inicio de 2018, "aunque no prevemos un rally alcista".

“Así, los precios internacionales de los granos no exhiben una coyuntura que permita pensar en un cambio de tendencia en las cotizaciones”, sostuvieron los consultores.

Manifestaron además que “las exportaciones cayeron en 2017 un 2,5% en volúmenes y 6,9% en valores respecto de 2016. Las ventas en valores totalizaron U$S 24.864 millones, con un volumen despachado de 86 millones de toneladas”.

“De todos modos, en 2017 las cantidades vendidas fueron las segundas más elevadas de la historia, y los valores vendidos fueron elevados al mirar los últimos cinco años”, precisaron.

El análisis consignó que “la participación de las ventas externas del sector agrícola en el total de las exportaciones de nuestro país llegó al 42,6% en el año 2017, inferior al 46,1% del año 2016, pero aun así el sector agroindustrial continúa siendo el más importante del comercio exterior argentino”.

Para el total del sector agrícola en 2017, las ventas externas se mantienen diversificadas, con China como principal comprador, que ocupó el primer lugar como el principal destino del país en valores, con una demanda por U$S 2557 millones (10,3% del total). Le siguen Vietnam, (8,4%), la India (7,9%), y Brasil (6%).

En volúmenes, Vietnam fue el primer comprador con el 10,5% del total, seguido por China, con el 7,8%, Brasil (7,8%) y por Argelia (7,5%).